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Cantabria registra un aumento de la contaminación por ozono por las altas temperaturas y la elevada radiación solar

El empeoramiento de la situación es mayor en el litoral.

elDiario.es Cantabria

19 de octubre de 2026 20:20 h

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Los niveles de contaminación por ozono en Cantabria han aumentado en 2026 respecto a los años anteriores la pandemia de la COVID-19, en concentraciones siempre moderadas, por las altas temperaturas y elevada radiación solar alcanzadas durante este verano, con un ligero repunte respecto a los niveles de los tres años anteriores.

Las habitualmente escasas superaciones del valor objetivo legal para la protección de la salud se han incrementado en conjunto un 26% respecto al promedio del periodo 2012-2019, estando las registradas en 2026 entre las más altas desde el año 2012.

El empeoramiento de la situación ha sido en especial significativo en la zona litoral, con un aumento del número de días con mala calidad del aire por encima del objetivo legal del 256%, sobre la media de 2012-2019. Por el contrario, el ozono ha disminuido un 27% en la zona interior, si bien ésta sigue siendo la que acumula mayor número de superaciones.

Las dos estaciones de esta zona, Los Tojos y Reinosa, han registrado respectivamente 47 y 34 superaciones del valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 30 de septiembre.

Las superaciones de la guía OMS han aumentado un 3% en Cantabria respecto a la media del periodo 2012-2019, según ha presentado Ecologistas en Acción en su informe anual sobre la contaminación.

Para elaborar este informe se han recopilado los datos de ocho estaciones de control de la contaminación pertenecientes a la red de vigilancia atmosférica del Gobierno de Cantabria.

Debido a las características climáticas de Cantabria (inestabilidad frecuente, altas precipitaciones y baja radiación solar) la formación de ozono es moderada, evitando que se alcancen las elevadas concentraciones que tienen lugar en otros territorios, por lo que suele presentar las más bajas del Estado, junto a Asturias, Canarias y Galicia, ha indicado la ONG.

En este sentido, como es habitual en Cantabria, ninguna de las estaciones de la Comunidad ha superado el más laxo objetivo legal para la protección de la salud en más de los 25 días permitidos al año, de promedio en el trienio 2024-2026, ni tampoco en los 18 días aprobados por la Unión Europea como nuevo objetivo legal para 2030.

Por último, las estaciones Los Corrales de Buelna y Parque Zapatón en la comarca de Torrelavega han sufrido en conjunto cuatro superaciones del umbral de información a la población, en el episodio de elevada contaminación del 6 de julio, “sin que el Gobierno de Cantabria advirtiera a la población de forma efectiva del riesgo para su salud, como es preceptivo, más allá de los avisos publicados en su página web con arreglo al obsoleto e inoperante protocolo regional de actuación frente a episodios aprobado en 2005”, ha denunciado Ecologistas.

El cuadro general que presenta Cantabria es el de dos focos principales de contaminación: por un lado la comarca de Torrelavega, a causa de la histórica actividad industrial que alberga, y por otro la Bahía de Santander, caracterizada por un intenso tráfico rodado (confluencia de las autovías A-8 y A-67, tráfico de agitación de la Comarca del Besaya), la industria siderúrgica y química situada en Santander (GSW), Camargo, El Astillero (Ferroatlántica) y Marina de Cudeyo (Repsol y Columbian Carbon), el tráfico aéreo del aeropuerto de Parayas (Camargo) y las emisiones del transporte marítimo y el puerto de Santander.

La contaminación emitida desde ambas zonas se extiende por el resto del territorio en la forma de ozono troposférico, afectando especialmente al interior de Cantabria, aunque en niveles en general moderados, a los que también contribuyen las quemas primaverales de biomasa forestal para la producción de pastos.

Como consecuencia, y pese a la buena situación general en relación a este contaminante, toda la población cántabra ha respirado en 2026 un aire perjudicial para la salud en relación al ozono, según las recomendaciones de la OMS, pero sin que durante el presente año se haya identificado población expuesta a niveles superiores al vigente objetivo legal para la protección de la salud ni al nuevo objetivo aprobado para 2030 por la Unión Europea.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la contaminación atmosférica ocasionó en Cantabria hasta 104 muertes atribuibles al ozono en el año 2023, el 1,7% de las defunciones totales durante el mismo año, por exposición a niveles en conjunto inferiores a los registrados en 2026. La Comunidad alcanzó así una tasa de hasta 19 fallecimientos por cada 100.000 habitantes.

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