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Tú a la sala de prensa y yo a Torrelavega

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El papel de la guardia pretoriana en la política es ingrato y a menudo solo salta a primera línea para inmolarse en la batalla comunicativa. Hace unos días la presidenta Buruaga se reservó al papel de hada buena anunciando que el Gobierno de Cantabria va a investir como estratégico otro aventurado proyecto industrial que ojalá trascienda a lo verbal. Va detrás del Centro de Datos Altamira, que todavía no tiene dónde enchufarse. Se trata del proyecto para fabricar hidrógeno y combustible sintético para aviación (lo llaman SAF) en los antiguos terrenos de Sniace. Que, al parecer, tienen que descontaminarse antes de entrar nuevamente en riesgo.

Parecía una buena noticia, así que Buruaga se adjudicó el anuncio y, al mismo tiempo, prácticamente en un paralelo temporal, envió al consejero de Industria al frente de batalla de la sala de prensa del Gobierno de Cantabria para meterse en la arena de otra iniciativa incómoda: el PSIR del futuro polígono de Laredo.

Ambos anuncios coincidieron algo más que en el día. En los dos casos se reducían considerablemente las aspiraciones y expectativas iniciales de los proyectos. Se va a producir menos hidrógeno y el nuevo macroproyecto de terreno industrial se queda en una tercera parte.

No obstante, la defensa que tuvo que hacer el consejero Arasti de otra iniciativa peliaguda y cuestionada le colocó en el incómodo lugar de la improvisación. La cifra de viviendas a expropiar que maneja Industria no coincide con la que tiene la plataforma de afectados. El consejero desconocía la nueva tasación para las indemnizaciones, que hasta ahora era de 15 euros el metro cuadrado.

Tampoco pudo justificar por qué se ha elegido este lugar para hacer un polígono cuando hay miles de metros cuadrados industriales vacíos en Cantabria, algunos en el entorno. Cantabristas contabilizó en la zona oriental -La Pesquera en Laredo, Alto Asón en Gibaja y El Vallegón en Castro Urdiales- más de dos docenas de parcelas de suelo industrial disponible.

Arasti recurrió a la misma argucia que utilizó para pedir más suministro eléctrico en La Pasiega, otro polígono sin enchufe: que hay empresas interesadas pero no se puede desvelar su nombre. Por cuestión de confidencialidad, dijo. Mientras, a 30 kilómetros, Buruaga proclamaba alegremente el nombre de las empresas que se instalarán en los suelos de Sniace.