El PSIR de Olucas también prevé expropiaciones en Villaverde de Pontones: “Nosotros no bailamos por dinero”
El Plan Singular de Interés Regional (PSIR) para el proyecto Olucas que ha aprobado el Consejo de Gobierno de Cantabria supone la expropiación de terrenos privados en el barrio Trapa de Villaverde de Pontones. Los promotores de la piscina de olas de surf no tienen la propiedad de todas las parcelas sobre las que se construirá el complejo turístico-deportivo privado con un lago, alojamientos, restaurante, bar y tienda en el municipio de Ribamontán al Monte. La iniciativa supone recalificar 100.000 metros cuadrados de terreno rústico.
Un proyecto que ha despertado recelos porque cuestiona el interés público de un negocio privado. El Ejecutivo de la presidenta Buruaga justifica que contribuirá a diversificar la oferta turística y deportiva de Cantabria. El informe del Ayuntamiento de Ribamontán al Monte, que mantiene silencio público, da el visto bueno al proyecto con dos condiciones: que se cree un acceso nuevo y no pase por el medio del pueblo y que se garantice el agua, ya que el municipio tiene problemas de suministro. Este verano ha afectado a Liermo, donde “no se podía llenar ni una piscina inflable infantil”, ironizan los vecinos en relación al agua que necesitará la piscina de surf, el equivalente a diez piscinas olímpicas según señala el proyecto.
Antes de conocerse públicamente el proyecto, impulsado como cara visible por Ignacio Martínez-Peñalber, algunos vecinos recibieron ofertas por sus parcelas de suelo rústico sobre las que hasta ahora no se podía construir. Esa circunstancia cambia con la aprobación del PSIR, en realidad una figura administrativa que en aras del bien común recalifica los terrenos para poder edificar, en este caso, la instalación de Olucas.
Para reunir todos los terrenos que incluye el proyecto la previsión es expropiar a aquellos que no vendieron o a quienes no se les ha hecho ninguna oferta. Seis parcelas, según calculan los vecinos y afectados directos que ya tienen todo preparado para constituir una asociación para defenderse de los perjucios que provocará esta instalación en el corazón de un pueblo de unos 470 habitantes.
Dos parcelas de 9.000 metros cuadrados cada una, propiedad de unos vecinos de toda la vida del barrio Trapa, donde hasta poco pastaba el ganado. Una de ellas al lado de la casa familiar, que quedaría totalmente afectada por la construcción a pocos metros de la piscina de surf. “Las dos entran dentro del proyecto”, lamenta Gloria Viadero.
Otros dos terrenos más son de la Junta Vecinal y a ellos se suman otros tantos de particulares con quienes no se ha contactado.
En realidad, como ha ocurrido en el anunciado PSIR de Real de Piasca en Santander, al barrio Trapa le ha sucedido lo mismo que a Rucandial: que se han enterado de que les quitan sus propiedades por los medios de comunicación. En el caso de Rucandial se van a derribar 35 casas. Aquí en Villaverde de Pontones se expropiarán solo parcelas pero, para algunos afectados, supondrá alterar su modo de vida y tener su casa pegada al complejo deportivo y turístico.
“Nosotros no bailamos por dinero”, dice Gloria en referencia a su familia. “No queremos vender y no queremos la piscina” -protesta- “lo que tenemos aquí es porque mis abuelos han trabajado mucho, no se puede expropiar por capricho”.
La normativa municipal no permite hacer el surf-resort con piscina de olas, alojamientos y hostelería que proyecta Olucas, S.L. de ahí que se haya optado por tramitar como un PSIR, con lo cual las competencias desde el punto de vista urbanístico pasan a ser responsabilidad exclusiva del Gobierno de Cantabria.
Olucas Cantabria, S. L. ha firmado acuerdos con Wavegarden, como socio tecnológico para construir la piscina de surf sobre un terreno que -como el propio consejero de Fomento, Roberto Media, admitió en el Parlamento- se proyecta sobre un yacimiento paleolítico con la misma protección que un Bien de Interés Cultural.
El proyecto se registró media hora antes de que comenzase el Debate de Orientación Política de finales de junio en el Parlamento de Cantabria, donde la presidenta lo anunció. En él advierte de que se está negociando la compra de las parcelas privadas que forman parte de la actuación pero, si no se consigue el promotor pedirá una Junta de Compensación, como establece la Ley del Suelo de Cantabria. Cuando presentó el proyecto disponía del 70% del terreno.
Financiación
Respecto a la financiación, el propio documento que registró oficialmente admite que se está buscando los 43 millones de euros que necesita, y reconoce que se están manteniendo contactos “con inversores privados de primer nivel” con experiencia en el sector turístico, inmobiliario y de ocio.
La promotora de la piscina de surf, Olucas Cantabria Sociedad de Responsabilidad Limitada, se constituyó hace un año -en mayo de 2025- con el objeto social declarado de gestionar, explotar y desarrollar instalaciones deportivas “con especial enfoque en la construcción y operación de una piscina de olas artificial para la práctica de surf y otras actividades recreativas y deportivas”, según figura en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME).
La sociedad, que figura a nombre de Ignacio Martínez-Peñalver como socio único, se constituyó con el capital social mínimo de 3.000 euros e hizo una ampliación de 85.000 euros la semana después de anunciarse públicamente.
El promotor califica la iniciativa urbanística como un “modelo de desarrollo” basado en la “diversificación de usos y actividades”, “con distintas líneas de negocio complementarias”: piscina, restaurantes, tienda para alquiler y venta de material deportivo, zona para impartir formación, recepción y vestuarios, zona de eventos, un “graderío natural”, aparcamiento público y privado, escenario al aire libre y alojamiento tipo 'glamping' (acampada con glamour) tipo bungalows. En el proyecto se definen como cabañas para entre dos y seis huéspedes.
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