Cinco propuestas para vestir de ‘blanco’ las copas de las mesas festivas

Blancos de la región

Los vinos blancos de Castilla-La Mancha están alcanzado cotas muy altas en las principales guías, varietales de uvas que van desde la airen autóctona pasando por la albillo real, Chardonnay o la garnacha blanca

Tintos, blancos o rosados, espumosos o tranquilos, en Castilla-La Mancha hay vinos para todos los gustos, pero hoy nos vamos a centrar en los blancos. En los últimos años, los blancos de Castilla-La Mancha se están cuentan entre los mejores del panorama nacional y ya no podemos decir que en la región sobre todo tenemos Airén, hoy entre los blancos encontramos varietales de Albillo real, de Viognier, Chardonnay, Sauvignon Blanc, de Garnacha blanca y hasta Gewurztraminer.

Estos son solo algunos que pueden acompañarnos cualquiera de las comidas de fiesta.

'Reto' de Bodegas Ponce

Siempre en el ranking de los mejores blancos que se hacen en España.  Las uvas, albilla, con las que se elabora provienen de 6 pequeñas parcelas que no suman más de 5 hectáreas en la localidad de Villamalea (Albacete) asentadas sobre suelos pobres de tipo calcáreo.

El vino envejece durante 8 meses en roble y se embotella sin ningún tipo de proceso de filtrado ni clarificado previo.

De color amarillo pajizo muy claro, en nariz, destacan las notas a la lima, recuerdos minerales y a flores blancas. En boca resulta un blanco muy fresco y sabroso.

Puede ser una excelente idea para acompañar platos de setas y verduras a la plancha así como con platos de carnes blancas y pescados.

'Las Tinadas' de Verum

Este blanco de la uva emblemática de La Mancha, la Airén, ha alcanzado grandes elogios entre los críticos internacionales que la sitúan como una magistral interpretación de la uva autóctona.

Las uvas proceden de un viñedo único plantado en el año 1950 en sistema de pie franco y se somete a una crianza en lías durante 4 meses en tinajas de barro y 4 meses posteriores en depósito de acero inoxidable

El resultado es un vino mineral con notas de hierbas y frutas blancas. En boca es fresco y muy equilibrado.

Perfecto para acompañar mariscos, ensaladas, todo tipo de pescados y carnes blancas.

Chardonnay de Dehesa del Carrizal

Una bodega emblemática de la región embotella uno de los mejores Chardonnay españoles. El mosto fermenta en barricas nuevas de roble francés a temperatura controlada y crianza de unos tres meses con batonnage sobre lías finas en barricas de las mismas características. Después, el vino permanece en botella al menos 6 meses.

Con un color amarillo verdoso muy intenso resulta un vino con presencia de los aromas de la fruta blanca a los que se unen notas de miel y pastelería. Untuoso y sabroso en boca, pero fresco y ligero y con retrogusto largo.

Denominación de Origen Dehesa del Carrizal Vino de Pago

Albillo Real de Arrayán

Otro blanco a tener muy en cuenta a la hora de elegir para las mesas navideñas. Procedente de Bodegas Arrayán, pertenecientes a la zona de la Méntrida, procede de viñedos viejos situados en Almorox.

De color amarillo pajizo, destacan los aromas de fruta de hueso, mieles e hinojos. Es un blanco mineral que en boca resultad sabroso y elegante.

Muy apropiado para tomar en los aperitivos o acompañando pescado blanco, arroces y quesos

'Loco' de Bodegas Canopy

Otro blanco de Méntrida que arrasa. Aquí la Garnacha Blanca procede de viejas cepas encontradas en un hallazgo inusual para la zona. Su nombre, ‘loco’, procede de la difusa frontera entre la genialidad y la locura.

Con 8 meses en roble francés, alcanza  buenas puntuaciones en las principales guías, Loco es sutil y elegante con notas de de hierba fresca y flores blancas, matices ahumados y especiados, con un paso en boca sedoso y fresco en boca, complejo, y persistente. 

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Publicado el
24 de diciembre de 2020 - 10:25 h

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