Así evitaban los visigodos las inundaciones en episodios de gota fría en la villa toledana de Los Hitos
Leovigildo, Recaredo, Sisebuto o Witiza son solo algunos de los nombres de reyes visigodos que se asentaron en la ciudad de Toledo. Llegados desde el norte de Europa a la península ibérica para acabar con los vestigios del Imperio Romano en Hispania, se establecen y llegan hasta Toledo. Fundaron ciudades, pero también construyeron villas deportivas y de recreo para retirarse cuando se hastiaban de las grandes conurbaciones. Ese es el caso del yacimiento arqueológico de Los Hitos.
Ubicada en el término municipal de Arisgotas –pedanía de Orgaz (Toledo)– se trata de una villa visigoda. El arqueólogo Jorge Morín nos señala que las aristocracias godas y los reyes tenían la costumbre, al igual que los romanos, de construirse una villa para practicar diferentes aficiones. “En el caso de Los Hitos está muy relacionado con la actividad cinegética, aunque también con explotación de intereses ganaderos”.
Sin embargo, dado que este enclave de retiro se encuentra situado en la cuenca hidrográfica de un arroyo, tuvieron que construir herramientas de contención para evitar inundaciones para afrontar episodios de fuertes lluvias e inundaciones. Y lo que construyeron fue un dique que sigue siendo efectivo en la actualidad, catorce siglos más tarde.
Se ha podido confirmar en las últimas semanas. Con los episodios de fuertes y persistentes lluvias, los dos arroyos que discurren en las inmediaciones de este yacimiento han visto aumentado su caudal, provocando inundaciones que han anegado los caminos de acceso.
La estructura del yacimiento arqueológico
Los Hitos está dividido en distintas fases: primero en un campamento de caza del siglo V, así como un pabellón de dos alturas, “que sería como el que hay en Santa María del Naranco, en Oviedo, pero mucho más antiguo en nuestro caso. Por otro lado, la propia villa con una muralla, ”ligada a la implantación de la dinastía de Leovigildo y después Recaredo“, aunque cuando ”fracasa el intento dinástico, en torno a finales del siglo VI y principios del VIII, se traslada allí otra familia nobiliaria“.
Morín explica que el edificio se mantiene hasta que llega la conquista islámica y vuelve a ocuparse: “Está ligado a los intereses de los árabes en Toledo y perdura hasta la primera repoblación cristiana que hace la reina Urraca I”, aunque se abandona definitivamente tras la batalla de Consuegra en el año 1097.
Los visigodos escogieron este enclave porque funcionaba como una “importante conexión” a través de las calzadas romanas, “ya que la más importante es la que va desde Consuegra a Toledo” y, por otro lado, porque “existen diferentes vías pecuarias y ganaderas como la que discurre cerca de Los Hitos, justo por el puerto de Marjaliza, y en dirección hacia Los Yébenes está la cañada real sevillana, que pasa directamente por Arisgotas”.
Medidas de control de agua y para prevenir inundaciones
Sin embargo, Morín expone que Los Hitos es un asentamiento que está “localizado en un gran acuífero”, en medio de dos arroyos, el de Arisgotas y el de Sierra Gorda, siendo el segundo de corto recorrido. El arqueólogo señala que la época visigoda era una época de sequía, donde “conocemos que en la Carpetania existían plagas de langosta” y en los Montes de Toledo que “ahora vemos cubiertos de vegetación en la época visigoda estaba muy desforestados, como si fuesen pastos”.
Para Morín, el enclave de Los Hitos “se trata de un entorno natural con grandes latifundios dedicados a la actividad cinegética y con gran práctica ganadera”, por lo que “el control del agua es muy importante”. La situación en ese acuífero conlleva el control del agua, por lo que desde el Museo de Arisgotas –que contiene la principal colección de los hallazgos del yacimiento– llevaron un estudio junto al Instituto Geológico y Minero de España sobre los riesgos de geológicos del yacimiento y descubrieron que para evitar inundaciones los visigodos habían construido un dique. “Es una mota, realizada para que evitase el desbordamiento del arroyo de Sierra Gorda hacia la orilla izquierda”.
Los habitantes son conscientes de que cuando llueve mucho la llanura se llena de hasta 50 centímetros de agua, pero nunca ha habido un episodio catastrófico y nunca se abandonó el yacimiento por ese motivo
El arqueólogo expone que tienen constancia y que está “muy bien documentado” que una vez que se construye el dique nunca más vuelve a haber inundaciones en la villa: “Los habitantes son conscientes de que cuando llueve mucho la llanura se llena de hasta 50 centímetros de agua, pero nunca ha habido un episodio catastrófico y nunca se abandonó el yacimiento por ese motivo”, explica.
Además, apunta que desde que llevan trabajando en el yacimiento desde 2014 han tenido tres episodios de inundaciones y “nunca se ha visto afectada la parte construida del yacimiento”.
Jorge Morín apunta que la climatología en la sierra de los Montes de Toledo “es peculiar, ya que cuando entran las borrascas desde Las Azores se quedan ahí condensadas y podemos tener episodios similares a los de la gota fría, no de mil litros por metro cuadrados, pero sí doscientos” y esta presa o dique “impide que se inunden las casas construidas fuera del espacio fortificado de la villa”.
Por otro lado, expone que la villa visigoda tiene un problema en su conjunto con respecto al control del agua: “Los edificios son muy altos, donde el pabellón mide casi once metros, la iglesia unos nueve metros, por lo que estos espacios generan muchas escorrentías”. Para ello, los visigodos construyeron un sistema de cloacas “para sacar el agua al exterior y llevarlo al arroyo de Sierra Gorda, del que hemos excavado dos de las cloacas que se conservan en perfecto estado”.
Además, en esta red de cloacas que se encuentran por debajo de los edificios y las calles han encontrado “las tapas de alcantarilla, que aunque hoy las nuestra son de hierro, en ese entonces son de mármol de los Montes de Toledo, y están agujereadas”.