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Laura Vergara (Sumar): “Entro a un grupo parlamentario que es diverso y en el que la disciplina de voto es más flexible”

Laura Vergara, nueva diputada de Sumar en el Congreso en sustitución de Jorge Pueyo (CHA), junto a la Puerta del Carmen de Zaragoza.

Luis Faci

17 de febrero de 2026 22:47 h

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Laura Vergara (Sumar) acaba de sustituir como diputada en el Congreso a Jorge Pueyo, que ha liderado la candidatura de Chunta en las elecciones aragonesas. Vinculada en sus orígenes al Movimiento 15-M y posteriormente ligada a las reivindicaciones ciclistas, da el salto a la política nacional en un contexto complicado y a pocos días de la anunciada nueva alianza de la izquierda.

¿Cómo ha sido el desembarco en el Congreso de los Diputados?

Emocionante y muy intenso. Tuve la suerte de que mi familia y mi pareja me pudieron acompañar el día de la toma de posesión y luego tanto el personal del Congreso como los compañeros del grupo parlamentario me han acogido muy bien. También ha supuesto el reencuentro con personas con las que yo interactuaba cuando desde el movimiento ciclista me tocaba ir a reivindicar.

El salto del ámbito local al estatal, en todo caso, ha tenido que ser grande.

Así es. Mi relación con la política ha ido cambiando. Durante el 15M fui una de las personas que rodearon el Congreso y moderé algunas de las asambleas con una clara visión de ampliar la democracia en España, de tratar que la política mejore la vida de la gente. Después empecé a colaborar con grupos ciclistas. Entre 2017 y 2025 fui la portavoz del movimiento ciclista a nivel estatal, y eso implicaba negociar con la Dirección General de Tráfico, con el Ministerio de Transportes, pero también con las Cortes Generales, para sacar adelante iniciativas como la reforma del Código Penal o para lanzar la estrategia estatal de la bicicleta. Todo eso era hacer política desde fuera de las instituciones. Y ahora entro no solo a la institución legislativa, sino también al grupo parlamentario que forma parte del Gobierno de coalición.

¿Cómo observa los cambios que se han producido desde el 15-M? ¿Cómo recuerda aquellos años?

El 23J [las elecciones generales de julio de 2023] conseguimos mantener un Gobierno progresista y tomar decisiones en un clima de crisis ecosistémica, especialmente por la gestión de la postpandemia. Y aun así se ha avanzado en derechos y en la mejora de las condiciones de vida, con la subida de salario mínimo interprofesional o el tope de los alquileres. Pero eso es distinto lo que vemos en las comunidades autónomas, donde, ante la fragmentación de la izquierda y el crecimiento de la derecha, se ha hecho una gestión de oposición al Gobierno muy fuerte. Son dos realidades que tenemos que analizar por separado.

Sustituye a un diputado, Jorge Pueyo, de su mismo grupo pero que pertenece a otro partido y que ha votado numerosas veces de hecho, hace gala de ello en contra de lo que proponía el Gobierno. ¿Cómo lo valora?

Soy consciente de que entro a un grupo parlamentario que es diverso y en el que la disciplina de voto es un elemento más flexible que en otros; creo que eso es una ventaja, tanto para mí personalmente como para la coalición en Aragón: si aquí todos los partidos de la coalición decidimos que no estamos de acuerdo, yo voy a mantener esa libertad.

¿Puede llegar a votar pues en contra del grupo?

Insisto que ese margen es más fácil tenerlo en un grupo que es diverso, aunque también quiero remarcar que ha sido algo absolutamente excepcional. El rol del grupo parlamentario Sumar es empujar para que las políticas del Gobierno encajen con las necesidades de los territorios y por lo tanto normalmente iremos a favor.

Aragón tiene un mecanismo, recogido por el Estatuto de Autonomía, para llevar a cabo una negociación bilateral. Lo que me pregunto es cómo va a utilizar el Ejecutivo autonómico esa herramienta para reforzar criterios como la despoblación o el envejecimiento

Estamos a unos días del anuncio de un nuevo acuerdo de izquierdas. ¿Qué puede aportar?

A mí, el elemento de la coalición es lo que me llevó a la candidatura el 23J. Es lo que he manifestado desde el principio y que quiero retomar en Aragón: que todos podamos tener un espacio común y una gestión política constante. A nivel estatal, vamos a seguir construyendo una coalición lo más amplia posible.

Pero ¿qué va a diferenciarlo de acuerdos anteriores? ¿Por qué puede tener éxito esta vez?

Hay un cambio fundamental: con la coalición del 23J se creó un paraguas que conectó con el resto de las fuerzas políticas y ahora ese espacio se va a intentar agrandar. Para mí, que ya haya varias voces, un espacio plural que quiera sumar a otras fuerzas, es un cambio significativo: solo con eso ya es un salto.

En Aragón se ha criticado la falta de la unión de las izquierdas, pero, visto lo visto, esa unión hubiese aportado quizá un diputado más en Zaragoza.

Bueno, y otro en Teruel.

Incluyendo también a CHA.

Sí. Ahora ya tenemos tendencias y podemos analizar lo que se ha votado, lo que ha ocurrido. Las coaliciones per se pueden ser una fortaleza de la izquierda, pero también habría que hacer un análisis de hasta cuándo. Y lo cierto es que la crítica que se ha hecho a los partidos de izquierda por no ir juntos no ha sido equilibrada.

¿Hacia quién no ha sido equilibrada?

Creo que ha habido una especial evasión de votos hacia una coalición, Izquierda Unida-Movimiento Sumar, que precisamente fue la que estuvo trabajando hasta el final para generar un acuerdo.

¿Cómo valoras el resultado de las elecciones en Aragón?

Es un resultado muy duro. Mantener el escaño de Izquierda Unida y Movimiento Sumar nos da la oportunidad de seguir presentando iniciativas, de trabajar a nivel político en varias capas, pero el resultado es desolador: una extrema derecha mucho más fuerte, el crecimiento del aragonesismo, la desaparición de un partido de izquierdas,...

Se refiere a Podemos. Aunque lo que trascienda sea la batalla entre este partido e IU o Sumar, ¿sigue doliendo que se queden sin representante?

Para mí sí porque yo creo en las coaliciones y quiero una izquierda fuerte. Si tiene que ser plural, que esa pluralidad sea fuerte; y si tiene que ser en coalición, que esa coalición también lo sea.

La propuesta de financiación ha protagonizado gran parte de la campaña en Aragón. ¿Por qué modelo apuesta usted?

Lo que desde luego no quiero que genere es un nuevo enfrentamiento ni entre comunidades autónomas ni entre las comunidades autónomas y el Gobierno central. Primero porque, como he comentado antes, precisamente es este Gobierno el que ha aumentado la recaudación y eso ha supuesto un aumento en la financiación de las comunidades autónomas: en 2018, Aragón recibía 3.215 millones de euros, mientras que en 2025 se elevó hasta 4.974 millones de euros. Un aumento enorme. Y si tenemos más presupuesto disponible, lo que quiero es que las comunidades se comprometan a destinarlo a reforzar el sector público. Pero es que además el Gobierno de Aragón tiene un mecanismo, recogido por el Estatuto de Autonomía, para llevar a cabo una negociación bilateral. Lo que me pregunto es cómo va a utilizar el Ejecutivo autonómico esa herramienta para reforzar criterios como la despoblación o el envejecimiento, que son dos de nuestras realidades, y aumentar así nuestra financiación. Nosotros tenemos muy claro lo que queremos hacer: pedir 300 millones más, desde los 630 millones anunciados a 930. Vamos a reclamar un modelo que fije un suelo fiscal mejor, más justo, que grave a las grandes rentas, para que Aragón se sitúe en la media.

La diputada Laura Vergara.

Como ha mencionado antes, usted viene del colectivo que reivindica la implantación ciclista en las ciudades. El más que probable próximo vicepresidente aragonés, Alejandro Velasco, ha repetido un lema constante en campaña: que en España hemos pasado de la casa, el trabajo y el coche al paro, el zulo y el carril bici. Lo de las dos ruedas Vox lo tiene entre ceja y ceja.

Cuanto de hecho la mayor parte de sus votantes probablemente utilizarán seguro la bicicleta a nivel deportivo y también en desplazamientos. La estrategia de la derecha es que todos deseemos lo contrario, que vuelva a ser aspiracional, que me tenga que montar en un coche para ir a trabajar. Pues mire, señor Nolasco, el futuro de las ciudades no es ese: no nos lo podemos permitir como sociedad. Él va a favor de quien no la necesita: lo que quiere es que sea una cuestión aspiracional, y así gana a quien lo tiene y a quien lo quiere tener. Pero es un espejismo: el odio es un espejismo.

Todas las encuestas apuntan a que lo que está sucediendo en las comunidades autónomas, donde las únicas sumas posibles son PP y Vox, sucederá en el Gobierno de España. Y parece claro que el PP no tendrá reparos, como sucede en el resto de Europa, para pactar con la extrema derecha.

Yo espero que no. Quedan varios procesos electorales y casi la mitad de la legislatura: espero que la izquierda sea capaz de hacer las políticas que hagan a la gente darse cuenta de quién les está cuidando y de quién les pone en riesgo permanente. La cuestión también es que hay un Gobierno de izquierdas desde 2018, va para ocho años ya, que se están consiguiendo logros como subir el SMI o que el paro esté en unos niveles que no se veía antes de la crisis de 2008, pero sin embargo la gente no vive mejor; es una cuestión de expectativas.

Y ¿qué es lo que está fallando para no llegar a la gente?

No es una cuestión sencilla. Hay dos problemas fundamentales: uno es la vivienda, un derecho irrenunciable, y el otro son las diferencias a nivel de renta, la desigualdad; con políticas que se están desarrollando estamos acortando esas diferencias. Pero requiere un tiempo: recuerdo que cuando se generaron los grupos de trabajo y el proceso de escucha se hablaba de un proyecto de país a desarrollar en 12 o 15 años. Estamos haciendo frente, por ejemplo, a un elemento sistémico como es la pobreza infantil, que no se puede erradicar en cuatro días. Lo que sí está claro es que la recaudación para dar servicios públicos ha crecido, y eso es así porque hay mejores salarios, mejores pensiones, por un aumento en el consumo y por un gravamen a los beneficios empresariales y a las rentas de los superricos. Ahora debemos asegurar que ese dinero se invierta en derechos sociales como la dependencia o en la educación pública. Pero si esa recaudación extra se traslada a las comunidades autónomas y estas lo que hacen es transferir parte de esos fondos a la educación privada no lograremos que las políticas públicas del Gobierno tengan un impacto sobre la mayoría social. Y lo mismo con la diferencia de renta entre las personas que alquilan o que tienen viviendas en alquiler.

Según los expertos, el problema de la vivienda no es de demanda sino de oferta. Pero si topas los precios solo influyes en la demanda.

Los datos que han salido ya de Navarra, que es la primera comunidad que ha declarado las zonas tensionadas, constatan que el precio del alquiler se ha reducido en un 9% en un periodo muy corto. Pero es que además también va a ir menguando la diferencia que hay entre las rentas de quien alquila y quien está alquilado, y además lo haces sin afectar la recaudación por las bonificaciones que van incluidas. Y otro fenómeno que se ha observado en Navarra es que no hay una retirada de pisos disponibles en el mercado; es decir, que no poder subir el precio no disuade a la hora de alquilar o vender pisos.

Los datos que han salido ya de Navarra, que es la primera comunidad que ha declarado las zonas tensionadas, constatan que el precio del alquiler se ha reducido en un 9% en un periodo muy corto

Como diputada por Zaragoza, ¿qué visión aragonesa que le gustaría aportar en Madrid en este tiempo?

Al hacer el juramento puse en liza tres elementos. Uno es la ampliación de derechos: me preocupa mucho la vivienda en Aragón, la gestión y el impacto del nuevo modelo de dependencia y todo lo que tiene que ver con conservar y reforzar servicios públicos. Otro elemento es el transporte; de hecho, voy a ser portavoz de Seguridad Vial y también voy a participar en la comisión de Transportes. Creo que tenemos un amplio territorio y que necesitamos reforzar el transporte. Y el último es el medio ambiente. En Aragón tenemos unos proyectos que ponen en riesgo la disponibilidad de recursos: los centros de datos, la gestión del turismo en toda el Pirineo, plantas de biogás, macroproyectos… Es para preocuparnos.

Azcón convocó elecciones para evitar la posible parálisis en proyectos como los que cita pero, paradójicamente con un gobierno interino sí que pueden sufrir un parón. ¿Cómo ve este ‘boom’ energético?

A mí me preocupa la palabra macro. No me preocupa una planta de biogás si está dimensionada; no me preocuparía tanto un centro de datos si estuviera muy claro que está vinculado al desarrollo de empresas tecnológicas y que va a pagar impuestos. Esto último es fundamental, porque va a tener unos beneficios que deben revertirse en el territorio. En segundo lugar, deben garantizar el suministro de agua y que tienen procesos de enfriamiento que están dimensionados con la disponibilidad de agua del territorio. Y, tercero, que el suministro eléctrico que necesita sea compatible con otros proyectos industriales que generan más empleo.

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