Castilla-La Mancha Opinión y blogs

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Este blog es un espacio de colaboración entre elDiario.es de Castilla-La Mancha (elDiarioclm.es) y el Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha para abordar diversas cuestiones sociales desde la reflexión, el entendimiento y el análisis.

Una asamblea ciudadana para el clima en Castilla-La Mancha

Manifestantes contra el cambio climático, en una imagen de archivo

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Los compromisos adquiridos en materia climática por parte del Gobierno regional de Emiliano García-Page deben permitir la puesta en marcha en el territorio castellanomanchego de lo que se denomina como Asambleas Ciudadanas por el Clima.

Estas iniciativas ya existen en diversos países, regiones y ciudades, siendo mucho más que foros de participación. Las Asambleas son una forma de canalizar el interés y la necesidad por parte de la ciudadanía de entender, intervenir en el debate y generar respuestas ante los crecientes impactos del cambio climático.

No obstante, el surgimiento de estas iniciativas también denota una cada vez mayor falta de confianza, sobre todo entre la juventud, por la forma en que las políticas convencionales están abordando la crisis climática.

El surgimiento en los últimos años de colectivos, como Juventud por el Clima / Fridays for Future o Extinction Rebellion expresan ese malestar, pero también esa disposición y demanda por establecer mecanismos de decisión colectiva ante el problema.

Aprender de la experiencia

Existen ya experiencias que deben servir como punto de partida para aterrizar estas Asambleas a nivel autonómico y local. Las más relevantes las tenemos en Reino Unido y Francia. Entre 2019 y 2020 tanto el gobierno británico como el francés, reunieron entre 100 y 150 ciudadanos, reflejo de la población de cada país, en base a criterios de edad, género, nivel educativo, procedencia geográfica o actitud frente al cambio climático.

Durante varias sesiones, estos ciudadanos pudieron aprender, deliberar, votar y trasladar al resto de la ciudadanía diversas cuestiones vinculadas con el cambio climático como viajar, alimentación, consumo, trabajo, procesos productivos, agricultura o uso de la tierra entre otros.

El Gobierno de España, al igual que otros países, ya tiene en marcha su proyecto de Asamblea Ciudadana para el Clima, esperándose su puesta en marcha en otoño de este año y que girará en torno a la pregunta: "Una España más segura ante el cambio climático, ¿Cómo lo hacemos?"

Del mismo modo, ya existen comunidades autónomas como Cataluña, que han asumido el compromiso de crear una "asamblea ciudadana por el clima" en los primeros 100 días del actual Govern.

De hecho, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España aprobada en mayo de este año, debe ser pilar, ejemplo, pero también punto de partida para leyes autonómicas y locales en materia climática más ambiciosas y capaces de crear asambleas ciudadanas por el clima.

Un territorio amenazado por el cambio climático que requiere respuestas participativas

Castilla-La Mancha, por su parte, es una región que necesita intensificar su acción climática a todos los niveles, dada su mayor exposición y el impacto del cambio climático sobre sus ecosistemas y sectores productivos.

De hecho, y en palabras del meteorólogo y geógrafo Jonathan Gómez Cantero, los desafíos del cambio climático son mayores para Castilla-La Mancha que en otras zonas del país, teniendo en cuenta la ya de por si mayor vulnerabilidad de la Península Ibérica en comparación con otras zonas de Europa.

Los compromisos del Gobierno regional para esta legislatura abordan cuestiones que reconocen a la ciudadanía como parte de esos procesos de participación pública ante el cambio climático.

Hablamos de propuestas como el desarrollo de una “Ley Regional contra el Cambio Climático”; la respuesta transversal que debe dar el Gobierno regional “a las políticas de sostenibilidad y desafío del cambio climático”; “el derecho de la infancia y la juventud”, pero también del resto de personas adultas y mayores, para “ser parte de la solución ante el cambio climático”; o fomentar la participación de las “organizaciones sociales, culturales y medioambientales” en este contexto.

El cambio climático, un hecho social

Uno de los errores que se han cometido históricamente, al aproximarse al cambio climático, es considerarlo como un problema medioambiental, obviando su origen en la propia actividad de las sociedades humanas.

Esta cuestión se observa igualmente en sus impactos. Lo explica el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ya que el cambio climático no es únicamente un fenómeno que dañe el medioambiente natural, sino que es también un multiplicador de crisis, amenazando la estabilidad política, económica y social.

Esta situación puede llevar a un doble desafío: el mayor impacto del cambio climático sobre nuestras sociedades, pero también la disminución de la confianza en el sistema por parte de la ciudadanía, con un populismo en auge o incluso el abrazo a opciones autoritarias conforme estos impactos sean mayores.

En respuesta, se hace más necesario que nunca el desarrollar, reforzar y adaptar las estructuras democráticas y participativas ante un futuro cada vez más incierto.

Apostando por la democracia deliberativa

Las Asambleas Ciudadanas por el Clima son un ejemplo del desarrollo de conceptos como democracia deliberativa, entendidos como procedimientos de toma de decisiones colectivas, que incluyen el rediseño institucional y la participación activa de aquellos que están potencialmente afectados por esas decisiones.

Los Gobiernos regionales y locales, incluyendo el territorio de Castilla-La Mancha, tienen la oportunidad pero también la obligación, de abrirse a la participación y reforzar ese carácter determinante de la acción y la implicación ciudadana ante la emergencia climática.

Evidentemente, es necesario adaptar esos mecanismos a las propias particulares del territorio y la población. Pero lo primero que hay que hacer es mostrar voluntad por parte de los Gobiernos para conocer, crear y conferir de capacidad, para que esa participación sea reconocida y efectiva.

Del mismo modo, y ante la falta de confianza y el pobre historial de la formulación de políticas convencionales para abordar el cambio climático, estos instrumentos deben evitar ser utilizados como meros instrumentos de carácter y uso político, ya que esto repercutiría negativamente en el propio descredito de esos procedimientos democráticos de participación.

En definitiva, el cambio climático tiene la capacidad de debilitar y poner al límite nuestras estructuras políticas y sociales, siendo una amenaza para la cohesión social y la solidaridad. Discutir el papel de la democracia y de la participación de la ciudadanía en este contexto, será crucial para el futuro.

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Publicado el
2 de agosto de 2021 - 10:31 h

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