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Palabras Clave es el espacio de opinión, análisis y reflexión de eldiario.es Castilla-La Mancha, un punto de encuentro y participación colectiva.

Las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de sus autores.

¿Qué estamos haciendo mal?

Presidenta de Fademur Castilla-La Mancha
Imagen de archivo de una manifestación del 8M en Pamplona.

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El día 8 de marzo está a la vuelta de la esquina, muchas lo vamos a celebrar y reivindicar. Pero muchísimas otras no, muchísimas.

Para nosotras no hay otra reivindicación posible: que dejen de asesinarnos. Esta es la única verdad que nos importa ahora mismo. No vemos otra alternativa que denunciar con letras mayúsculas lo que está pasando. Porque nos matan. Nos matan todos los días. ¡Qué barbaridad es esta!

En 2025, 47 hombres asesinaron a sus parejas o exparejas. Tres niños fueron asesinados. Treinta y cinco niñas y niños quedaron huérfanos. Dos de esas mujeres eran de Castilla-La Mancha.

Lo que llevamos de 2026 nos siguen matando. En apenas mes y medio, diez mujeres y dos menores han sido asesinados.

¡¿Pero qué es esto?! Casi una mujer asesinada a la semana. Más de un niño asesinado al mes.

Los mecanismos no funcionan. O no funciona la educación. O no funciona la sociedad en ninguno de los casos.

De hecho, se confirma que cada vez salen a la luz denuncias de mujeres de 65 o 70 años. Me pregunto, ¿cuánto tiempo llevan estas mujeres aguantando? Según un estudio propio de Fademur, más de 20 años de media.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Las causas son conocidas y documentadas. En fechas recientes en RNE, Miguel Lorente Acosta, médico forense y experto en violencia machista recordaba algunas causas de la violencia machista. Entre ellas, el machismo estructural como cultura dominante. Que no, que no surge la cosa de conductas individuales sino de una “cultura machista” que normaliza la dominación del hombre sobre la mujer.

Otro de esos factores que hemos denunciado y nos preocupa muchísimo es el negacionismo y la minimización social. Son irresponsables y terribles los discursos públicos de algunos grupos políticos (y otros partidos que los compran y se unen con ellos). Se lo pregunto a ellos, esos que dicen que la violencia machista no existe, a los que quitan el color morado para iluminar fachadas de color naranja o blanco; a los que destruyen los puntos violeta, a quienes se cargan las concejalías de igualdad. Me gustaría conocer su respuesta.

Podría decir a los negacionistas de extrema derecha: ¿apoyarías un maltrato a vuestras hijas, nietas, sobrinas? Me sé la respuesta. Me entristece que estas personas, mujeres incluso, hayan tenido un problema educativo tan grave que no vean la necesidad de potenciar la educación en igualdad y contra la violencia machista.

A eso le unimos la necesidad y exigencia de que los fondos públicos lleguen a buen destino, que no se usen los fondos del pacto de estado para botellitas, pintar bancos o celebrar las fiestas del pueblo, sino con proyectos serios en favor de la igualdad, para que recale en la conciencia colectiva.

Podría decir a los negacionistas de extrema derecha: ¿apoyarías un maltrato a vuestras hijas, nietas, sobrinas? Me sé la respuesta. Me entristece que estas personas, mujeres incluso, hayan tenido un problema educativo tan grave que no vean la necesidad de potenciar la educación en igualdad y contra la violencia machista

Porque otra de las causas de la violencia contra las mujeres son los factores sociales y materiales, así como la reproducción y la imitación. ¡Qué miedo da que un asesino, al ver las noticias piense «voy a asesinar a mi mujer y mi hija antes de que llegue una denuncia»!

Desde Fademur estamos hartas, hartísimas. El 8 de marzo tenemos que gritar, de odio, de rabia, de angustia, un grito que ni siquiera se acerca al de dolor de las mujeres y niños asesinados.

El mes de enero ha sido duro. Estos años están siendo duros. Más del 30 % de los asesinatos machistas se producen en meses concretos, en vacaciones; meses de cambios en la convivencia y rutinas; se agravan las tensiones, hay más contacto: aumenta el riesgo de violencia grave.

Estamos hartas de que el machismo haga que ciertos hombres se crean con derecho sobre la vida y el cuerpo de las mujeres. Me pregunto, y me lo pregunto de verdad, un niño al nacer, ¿nace con gen de asesino? Yo creo que se construye. Se educa. ¡Se maleduca!

Esa es precisamente nuestra pregunta más urgente: ¿cómo estamos educando? ¿Qué mensajes están recibiendo los jóvenes en un mundo donde cada vez más gobiernos locales y regionales abogan por eliminar las políticas de igualdad y la educación en valores? No podemos permitir que las nuevas generaciones normalicen lo que no es normal.

Asesinar nunca lo es, nunca lo será.

La violencia contra las mujeres no es una invención, tiene nombres y apellidos.

El 8M es un altavoz. Hoy lo usamos para gritar lo que no debería necesitar gritos: que nos dejen vivir.

Teléfono de atención a víctimas de violencia de género: 016 (gratuito y confidencial, 24 horas). Emergencias: 112.

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