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Diez años sin rastro del mosaico romano sin vigilancia robado en Burgos

El expolio del mosaico de Baco, en Baños de Valdearados (Burgos).

Alba Camazón


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“Creímos que se trataba de una inocentada”. El 28 de diciembre de 2011, el pueblo de Baños de Valdearados (400 habitantes, Burgos) se enteró de que había sido robado. Un matrimonio barcelonés se acercó a la villa romana de Santa Cruz y descubrió un butrón en la parte trasera: se llevaron el mosaico de Baco, que aparecía triunfal tras su expedición a la India, montado sobre un carro tirado por panteras. También se llevaron dos de los cuatro vientos que rodeaban la cenefa de Baco: Zefyrvs y Evrvs.

Los ladrones no necesitaron recurrir a animales tan exóticos para llevarse el mosaico: los vecinos vieron las rodadas del coche, así que el robo se habría producido poco tiempo antes, pero se desconoce cuándo exactamente. Nadie vio a los cacos ni el vehículo que llevaron hasta la villa romana, que está a unos 400 metros del pueblo: pero la investigación continúa. Según informan desde la Guardia Civil de Burgos, hay unidades desde Burgos y Madrid que todavía persiguen el rastro del mosaico, por lo que rechazan hacer declaraciones a este periódico.

Con una sierra o un serrucho, los ladrones habían roto las tablas de madera para acceder al espacio por la parte trasera, según explica Lorenzo Izcára, que entonces era el alcalde de Baños de Valdearados. El mosaico se levantó con una maza y un cortafríos, y el mosaico tuvo que se partido en trozos para que cupiera por el agujero, de un metro cuadrado. “Doblaron el mosaico como si fuera un libro para sacarlo”, cree el exregidor. El arqueólogo José Luis Hernando Garrido lo califica como “chusco robo” de un mosaico “tardío de mediana calidad artística”, aunque de “gran interés iconográfico”. 

“Fue una chapuza. El mosaico de Baco estaba arrancado y también otras dos figuras, pero había martillazos en otros sitios también y teselas por todos lados”, explica Manuel Martínez Cerezo, presidente de la Asociación Cultural Dios Baco, que organiza una fiesta anual en honor a la villa romana y al dios del vino. “Fueron con un pico y quitaron treinta centímetros de cenefa... No eran profesionales. Siempre hemos creído que para un coleccionista especial no era el mosaico”, apunta Izcára.

Adelaida Rodríguez, arqueóloga y restauradora del Museo de Burgos, remite a este periódico a una publicación que escribió para la revista Biblioteca que edita el Ayuntamiento de Aranda de Duero. En 'La Villa romana de Santa Cruz, Baños de Valdearados (Burgos): su azaroso devenir', lamenta que produjeron “innecesarios daños, a todas luces excesivos, sin prestar el mínimo cuidado en la extracción ni demostrar sensibilidad hacia el patrimonio”. Según detalla esta arqueóloga, se rompió la cenefa perimetral donde aparecían dos rostros humanos, zarcillos, aves y cráteras. Las representaciones humanas fueron seccionadas y destruidas.

Sin cámaras de seguridad en la zona

Martínez Cerezo lamenta que, tras el robo, la Junta de Castilla y León tardara “mes y medio” en instalar una alarma y unas cámaras de seguridad en el entorno. “La asociación y el ayuntamiento pasamos años requiriendo algún sistema de seguridad. El entorno no estaba perimetrado ni vallado. El acceso con un vehículo hasta el mismo mosaico era muy fácil”, explica este burgalés. En 2015 se colocaron réplicas de estos mosaicos.

No fue el primer acceso ilegal a este espacio. En octubre de 2011 alguien forzó el candado y picaron “un poco” en uno de los vientos representados en el mosaico. “Se lo dijimos al Museo y presentamos denuncia ante la Guardia Civil”, explica Izcára.

Rodríguez recuerda que la villa romana de Santa Cruz fue descubierta mientras unos agricultores trataban de allanar el terreno en 1972. Se organizaron tres campañas de excavaciones en 1973, 1974 y 1978 y los mosaicos estuvieron en un granero hasta 1995, cuando se volvieron a colocar, ya consolidados, en su sitio. Según explica la restauradora en Biblioteca, en 2011 se rompió un conjunto de mosaicos “de los más completos conservados” con una composición de escenas figuradas “altamente singular y compleja”.

Hernando Garrido calculaba en la misma revista (en el artículo 'El expolio del Mosaico Romano en Baños de Valdearados (Burgos): Los circuitos del tráfico internacional de bienes culturales') que los mosaicos robados podrían estar valorados en 95.000 euros en el mercado negro. “Lo único positivo del asunto es que semejantes paneles son perfectamente reconocibles, y por lo tanto su venta resulta muy compleja y peligrosa, pues cualquier anticuario sabe de su existencia y su procedencia ilícita”, reflexiona Hernando Garrido, que ha trabajado como conservador del Museo Etnográfico de Castilla y León y profesor de la UNED.

Ahora, la pieza principal de ese mosaico está en paradero desconocido. “A veces todavía la Policía se acerca por el pueblo, y cada vez que oímos que se han recuperado objetos históricos, esperamos que sea el mosaico de Baco, pero de momento nada”, lamenta Martínez Cerezo. Izcára confía en que la Benemérita localice el mosaico y a sus ladrones “salvo que se mueran antes”. El exalcalde opina que el mosaico no ha salido del país. “No está ni en Aranda de Duero, porque no puede ir fuera [es una pieza reconocible]. Rompieron más que se llevaron, casi”, lamenta.

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