Entrevista

Danae Boronat, periodista: "El seleccionador Quereda dijo a las jugadoras que quería acabar con el lesbianismo y los malos hábitos"

Boronat sostiene el libro que acaba de publicar sobre la discriminación femenina en el fútbol

Su recién estrenado libro 'No las llames chicas, llámalas futbolistas' pretendía poner en el mapa un fútbol femenino que empieza a asomar la cabeza después de años denostado en España. "Pero al final hemos acabado hablando de otro hombre. Es necesario en este caso, pero…", lamenta la periodista Danae Boronat, a la que su investigación sobre la historia del deporte y de su discriminación machista le lleva irremediablemente a la figura de Ignacio Quereda, que durante 27 años (1988-2015) fue seleccionador de España a pesar de los numerosos casos de abuso de poder, acoso y homofobia surgidas de 15 entrevistas a jugadoras en el libro. Y a pesar de que sus resultados fueron pésimos. La denuncia más sonada durante estos últimos días, a raíz sobre todo de la entrevista publicada en el diario 'El Mundo', son los pellizcos en el culo que le dio a una jugadora mientras le preguntaba si sabía cómo fecundaban los gallos a las gallinas. Pero hay muchos más. 

¿Por qué los abusos de Quereda que narra en el libro no se tuvieron en cuenta en su momento? 

Las jugadoras se habían quejado y a todo el mundo le importó un comino. La carta que hicieron en 2015 pidiendo su dimisión era una llamada de auxilio, pero lo centraron en la parte profesional. Y nadie rascó. Algunas radios han hecho el trabajo de recuperar quejas de las jugadoras, que explicaban que hacía bromas como que necesitaba una mujer para que le hiciera un café, pero nadie preguntó, a nadie le interesó. 

Ahora al menos no se permitirían actitudes así a un seleccionador. 

No, pero también han tenido que pararle los pies a Jorge Vilda (seleccionador actual) por el control excesivo que quería tener sobre las jugadoras. Y luego ha tratado a las jugadoras como niñas cuando algunas tenían casi su misma edad. No se había enterado de dónde estaba. Ellas por fin se sienten más respetadas y escuchadas, pero no lo contaron todo antes por miedo a represalias, a tener una bronca...Hay situaciones que antes se daban por asumidas.

Aparte del machismo, expresó una homofobia muy explícita.

Sí, cuando me lo contó Vicky Losada no me lo podía creer. Ella tenía 17 años cuando pasó y lo primero que le dice el seleccionador cuando va a una convocatoria es que quiere erradicar el lesbianismo y los malos hábitos. Amenazó también diciendo que quien contara que era lesbiana tenía un futuro complicado.

Y todo eso con total impunidad.

Claro, esto no puede volver a pasar. Es que además no conseguía resultados profesionales. Estuvo 16 años sin llegar a un Mundial y no pasaba nada, ahí seguía porque era amigo de Villar, presidente de la Federación. A ellos les venía bien tener a un seleccionador que las tenía controladas, calladas, y él tampoco alzaba la voz porque no creía en el fútbol femenino. 

¿Cree que a raíz de lo contado en el libro las jugadoras querrán ir más lejos? 

Tengo la sensación de que no, que las jugadoras quieren pasar página. De hecho ellas cuando me van contando sus casos no son conscientes de que hay tantas denuncias. Quien me pone en la pista es Alicia Fuentes, cuando me explica que acababa de llegar de Málaga y primero le pellizcó la nuca, explicándole cómo hacen las gallinas. Otro día se quedan a solas en el ascensor y le pellizca el culo y le pregunta si sabe cómo fecundan las gallinas. Creo que nunca lo había contado antes y que en parte lo asumieron como algo que tienen que pasar o aguantar. 

Claro, porque aparte del machismo hay un juego con el poder que tiene como seleccionador. 

Sí, porque al mismo tiempo se mezclaba con que le estaban agradecidas por haberles dado la oportunidad. Y él además se lo recordaba a menudo, que tenían que estar agradecidas. 

La sensación que da el libro es que existe como una gradación de cosas de más a menos graves pero que siempre hay un pero. Primero cuenta que el Atlético y el Barcelona apostaron más por el fútbol femenino, pero después que las azulgrana se duchaban hasta hace muy poco en barracones prefabricados y que se tenían que lavar la ropa en casa…

Sí, siempre hay un pero. Estoy cansada de escuchar a la gente decir que hemos avanzado mucho. Ah, ¿pero como hemos avanzado mucho ya no tenemos que aspirar a más? ¿Que hay que tener paciencia? ¿Cuánta paciencia?  ¿Cuánto hay que esperar? ¿Los 30 años que estuvieron las jugadoras aguantando a Quereda? Le pregunté al actual seleccionador y no cree en la igualdad salarial, aunque él hace el mismo trabajo que Luis Enrique. No es capaz de decirme que tal vez hoy no, pero que a corto o medio plazo...Y si el fútbol femenino se cuida y se potencia, su potencial es el mismo que el del masculino. 

Sobre todo cuando ya (antes de la pandemia) se empiezan a llenar estadios. 

Sí, esto se ha demostrado. Si cuidas el producto y lo pones al nivel del masculino, lo vendes igual...Lo comprobamos con GOL en 2019, que empezamos a hacer previas y entrevistas y las audiencias fueron enormes. Cuando lo vendes bien, el fútbol interesa. 

Sin periodistas siguiendo al fútbol femenino, cuesta más poner la lupa sobre ciertos abusos. 

En ese sentido, en el Mundial de 2015, David Menayo era el único periodista siguiéndolo. Nadie fiscalizaba lo que hacía Quereda. De hecho, Menayo me contó que iba a hacer fotos y Quereda le decía que se largara. Quería tener el coto cerrado. Y a la fotógrafa que llevaba la web de FutFem, que es la única que se dedicaba a dar noticias del fútbol femenino, le decía que estaba haciendo mucho daño al deporte. 

Usted misma cuenta que antes no prestaba tanta atención al fútbol femenino, después de años como periodista deportiva y de fútbol. ¿Cuándo hace el clic? 

En los últimos años, con las Ligas que gana el Atlético y con el Barça más visible, se empieza a seguir un poco más el fútbol. Pero sobre todo en el Mundial de 2019, cuando tenía que preparar los partidos para narrarlos por la televisión y veo que no había información. 

En el libro habla de Pilar Vargas, primera entrenadora de la historia, o de Concepción Sánchez, que abrió las puertas al profesionalismo, y yo no las conocía, mientras que de pequeño me sabía todos los jugadores del Compostela. 

Es así para mucha gente. Todo lo que hacen los hombres es noticia y ellas tienen que batir récords y ni así. Recientemente, el Barça femenino debutaba en Champions y los  noticieros explicaban la vida y milagros del fontanero o del panadero de un pequeño equipo que se enfrentaba al Atlético en la Copa... y ni un minuto para el femenino. 

Tampoco ayuda que directivas como la de Laporta solo tengan a una mujer en su junta. 

Claro, es que no han entendido nada. Si tienes un 30% de socios mujeres, tienes que tener una representación mucho más amplia, te aportarán modernidad, otra mirada hacia el fútbol femenino e incluso hacia el negocio. Que no hayan entendido que es importante es que no ha entendido nada, pero cuando le preguntan por el equipo femenino en La Sotana y no conoce a una sola jugadora, pues no es muy esperanzador. Como tampoco el hecho de que Messi o Benzema no se acerquen a ver los partidos del femenino. 

Al final serán las mujeres las que consigan que el fútbol femenino avance

En el fútbol, es imposible hacerlo sin la ayuda de los hombres y me sabe mal que sea así. Pero es básico, porque en los clubes, en las federaciones, quienes mandan son los hombres.

¿Como periodista deportiva también le ha pasado factura ser mujer? 

Sí, he tenido suerte con los jefes, pero algunos entrenadores o jugadores se han atrevido más conmigo a la hora de cuestionar mis preguntas. Y a entrenadores como Paco Flores, aunque lo decía con cariño, le tuve que decir que yo ya llevaba años en esto, porque me molestaba que me tratara como una cría. Pasa igual con los periodistas hacia las deportistas, que no paran de tratarlas de niñas o chicas incluso cuando ya tienen 30 años. Ese paternalismo en el lenguaje es rancio y asqueroso y describe a quienes lo usan. 

¿En qué estadio de profesionalización está el fútbol femenino? 

Pues el año que viene, por primera vez, será una competición profesional, la Liga Ellas, un nombre que me parece un horror. En 2019 se consiguió firmar un convenio, con toda la pompa, firmado en el Congreso de los Diputados, pero es que el salario mínimo es de 16.000 euros. La Liga apuesta por el fútbol femenino pero con diferencia de velocidades. El Barça lo abandera pero hay que exigirle mucho más, porque el presupuesto de su sección femenina es el sueldo de un jugador de nivel medio o bajo. 

¿Y hasta la fecha? 

Era la precariedad más absoluta, sin horarios, sin derechos, cobrando en negro... Alicia Fuentes, que ha jugado en los mejores equipos hasta los 40 años, cotizó 5 años aunque jugó 20. Y si te lesionabas de gravedad, te echaban del club, se te ventilaban y aquí no ha pasado nada. 

¿Por qué la discriminación no es tan dura en otros deportes como el baloncesto? 

Creo que se ha creado un estereotipo entorno a que las mujeres no tienen fuerza y velocidad para esto, que es absurda porque Iniesta no era ni el más fuerte ni el más rápido y era el mejor. Los otros deportes no mueven tanto como el fútbol en España y por tanto se ha dejado crecer más a las mujeres: "Ah bueno, esto es baloncesto, aquí puedes evolucionar". Pero no con el deporte que mueve el 1.5% del P.I.B y que paraliza al país. Mi madre no me dejaba jugar a fútbol porque me iba a hacer daño y me ponía a jugar a gimnasia rítmica. 

Durante el franquismo, el fútbol femenino era prácticamente ilegal. 

Sí, la sección femenina de Franco intentó impedir el primer partido de la selección española. Y los clubes montaban partidos clandestinamente. Además ves las preguntas que le hacían a las jugadoras después del partido, cosas como "¿No os hacéis daño?" o "¿Es más difícil hacer una tortilla o un gol?". Y eso es lo que arrastramos aún. 

¿Cómo influye la entrada del Madrid en el fútbol femenino? 

No se lo creen. Apenas dan entrevistas. Aunque han fichado a las mejores jugadoras, no las están promocionando y eso que Florentino siempre ha tenido esa voluntad de llegar al mayor número de personas posibles. Pedí una entrevista con el club, avisé que era para dar visibilidad al fútbol femenino, me pidieron las preguntas, las pasé y me dijeron que no lo iban a hacer. Que el fútbol masculino sea un búnker no me gusta pero tiene cierto sentido porque no necesitan a los medios. Pero en el caso del femenino, toda visibilidad ayuda. 

Un tema que pone sobre la mesa el libro es el tabú en torno a la menstruación en el fútbol. 

Sí, la doctora Eva Ferrer, que está en el Barça, me explica cómo eso condiciona a las jugadoras. Es un tabú porque no se atreven, sobre todo las más pequeñas, a decirle al entrenador que se encuentran mal por la regla y no pueden entrenar. Ella ha tenido que hacer esa tarea, de decirles que se lo digan al entrenador o que lo hablen con ella misma. En un deporte colectivo como el fútbol, es imposible adaptar los entrenamientos a los ciclos de todas las jugadoras, pero en determinadas fases está demostrado que es mejor hacer entrenamientos de fuerza, en otros cardio... Es un factor al que no se ha prestado atención suficiente.

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