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CATALUNYA

Lawrence Weiner: “Es muy importante pensar que la víctima no ha hecho nada”

El escultor neoyorquino ha presentado en Barcelona la obra ‘Para siempre y un día’, una invitación de la Fundación ArtAids para reflexionar sobre el estigma del sida.

Se trata de una escultura-banco ubicada en una entrada del Mercat de Santa Caterina de Barcelona, donde permanecerá un año.

La obra resalta el papel del espectador: “El arte es algo que sucede cuando el público hace algo. Cuando se lo encuentra totalmente hecho, no es arte”.

La obra de Weiner es una escultura para reflexionar./David Campos

La obra de Weiner es una escultura para reflexionar./David Campos

“No hay motivos para excluir”. La frase que pronunció el escultor del barrio del Bronx Lawrence Weiner (Nueva York, 1942) no es de Perogrullo sino que cobra cada día más importancia. Weiner, por iniciativa de la Fundación ArtAids, presidida por el mecenas holandés afincado en Barcelona Han Nefkens, creó la escultura titulada Para siempre y un día, con la leyenda “Puesto en el mismo lugar tal como es” en tres idiomas (castellano, catalán e inglés: ¡sin exlcusiones!) como un punto de encuentro, de diálogo y de reflexión en la lucha contra el sida. “Es muy importante tener presente que la víctima no ha hecho nada”, añadió el miércoles pasado, en la presentación de la obra, en la plaza Joan Capri, en una de las entradas del Mercat de Santa Caterina.

La escultura-banco de Lawrence Weiner.

La escultura-banco de Lawrence Weiner.

Se trata de una escultura-banco realizada con plásticos reciclables procedentes de la recogida selectiva de residuos de Barcelona sobre la que descansar, pensar, charlar… Consta de una base elíptica, en el centro de la cual se alza una estructura triangular de dos metros de altura en cada una de cuyas caras se puede leer la citada leyenda. La obra coincidirá hasta el 24 de junio en Barcelona con la exposición Escrito en el viento, que inaugura el jueves el Macba sobre los dibujos de Weiner.

Desde 2006, ArtAids invita a artistas a crear obras de arte con el objetivo de combatir el estigma asociado al VIH y concienciar de la importancia de la prevención. Lawrence Weiner encaja en este propósito a la perfección. Desde joven se ha significado activamente en la lucha contra la discriminación racial o de género y, con el tiempo, llevó su protesta al mundo del arte. Aunque él prefiere considerarse simple y llanamente un escultor (sin que esto sea poco), pasa por ser considerado uno de los padres del arte conceptual de los años 60. Entre sus primeras obras de arte, surgidas de las formas y el vacío creados por explosiones de dinamita en desiertos de California (loscratering piece), y las estructuras lingüísticas y sistemas visuales que caracterizan actualmente su obra, hay que considerar su relación con los poetas beat de San Francisco y, después, con los expresionistas abstractos del Greenwich Village neoyorquino.

La belleza, el peor concepto concebido por el ser humano.

De ahí que este maestro trate las palabras como material escultórico. El banco del Mercat de Santa Caterina es un claro ejemplo de ello: frases algo crípticas, escritas con tipografía simple y que él se niega a interpretar. Porque Weiner, en la línea del conceptualismo, está profundamente convencido de que la belleza es “el peor concepto concebido por el ser humano” y considera que la idea tiene más importancia que la forma: “El arte es algo que sucede cuando el público hace algo. Cuando se lo encuentra totalmente hecho, no es arte. Mis piezas recalcan que el papel del espectador es mucho más activo de lo que se suele pensar”, sostiene. Él, de hecho, no pretende explicar nada, su intención es la de mostrar su obra. El público interpretará, dialogará, debatirá. En una palabra: reflexionará.

Recordando su pasado de trabajador portuario y de transportista en un mercado, Weiner tuvo claro, desde el momento en que la Fundación ArtAids le encomendó la creación de la obra, que quería ubicarla en un centro urbano transitado y que tuviera una utilidad física: “Sé que transportar mercancías en un mercado es muy duro, por eso alzar una escultura en este marco me parecía arrogante. Un banco, en cambio, es un lugar necesario, de descanso y de reflexión”, dijo en la presentación.

Para siempre y un día está ubicado en un espacio estudiado tanto social como arquitectónicamente. Si hemos visto que la intención es alimentar la reflexión de los ciudadanos en torno a la lucha contra el sida, el escenario le da todavía más profundidad desde el punto de vista físico, junto a las viviendas de protección social ideadas por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue y la cubierta ondulada del propio mercado. La obra permanecerá allí durante un año, cuando viajará a otras ciudades, entre ellas, Vigo y Oviedo.

Weiner descansa en su obra...

Weiner descansa en su obra.../David Campos

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