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CATALUNYA

La tozuda realidad

Andaba yo estos días atrás con una medio sonrisa que me estaba repuntando a optimismo, durante estas idas y venidas de pueblos, ciudades y redes sociales explicando la reforma de la Ley del aborto. Porque muchas mujeres y hombres no entienden que se pierdan determinados derechos que parecen consolidados, a pesar de que la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (I.V.E.) sólo tenga 4 años de vida. Estos hombres y mujeres que son de diferentes clases sociales, de muy diversas edades y votan a partidos distintos, han asimilado que no se puede volver a una leyes retrógrada de una época oscura y lejana relacionada con la dictadura. Y pensaba yo que algo habremos hecho bien, pues hemos conseguido difundir entre muchas personas adultas, pero también entre la juventud, que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su sexualidad y su maternidad independientemente de su opción política o religiosa.

Pero llevo una semana con unas cuantas bofetadas de realidad que me están dejando más K.O. que el catarro que arrastro desde hace días: el análisis sobre la situación de discriminación que vive la mujer en el mercado de trabajo en Catalunya realizada por la UGT, las cifras de la macroencuesta realizada en toda la Unión Europea sobre violencia contra las mujeres realizada por la FRA[1] y los datos de la feminización de la pobreza de Ayuda en Acción en la presentación de su campaña #MujeresInvisibles.

Lo único positivo que puede extraerse de todos estos estudios es que fundamentan con datos, y por lo tanto de manera objetiva, lo que muchas mujeres feministas venimos reivindicando desde hace décadas: el silencio ante la violencia de género, la discriminación salarial, la penalización de la maternidad, que la pobreza tiene rostro de mujer,… Y además estos diferentes estudios que apuntan a zonas de diferentes extensiones, ponen al final de manifiesto que estas desigualdades se producen en todo el mundo porque, en pleno siglo XXI, no existe ningún país en el que mujeres y hombres disfruten de los mismos derechos y oportunidades.

Todo lo demás es negativo, aunque el primer paso para solucionar cualquier problema es aceptar la realidad. Espero que estos estudios no acaben formando parte de la pila de documentos de la mesa o de alguna carpeta perdida del ordenador de trabajo de muchos mandatarios y alguna mandataria, y se invierta en solucionar los problemas de la mitad de la población.

Y pensar que en esta ocasión quería darle un aire optimista a mi artículo…, pero no ha podido ser porque la realidad es tozuda y no deja ni un momento de respiro en la lucha contra la desigualdad entre mujeres y hombres a nivel local y también global.

Articulo publicado en Dones en xarxa

[1] European Union Agency for Fundamental Rights

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