Entrevista

Camil Ros, líder de UGT en Catalunya: “El apoyo de la patronal a los indultos nos ha sorprendido gratamente”

Camil Ros, Secretario General de UGT de Catalunya, en su despacho.

La entrada en prisión de los políticos independentistas supuso un mazazo para el sindicato UGT en Catalunya. La hasta entonces consellera de Treball, Dolors Bassa, había sido durante años una de las dirigentes más destacadas de la organización y mantenía lazos de amistad con muchos de sus miembros, incluido su Secretario General, Camil Ros.

Los sindicatos UGT y CCOO respaldan los indultos a los políticos catalanes para "propiciar un escenario de diálogo"

Los sindicatos UGT y CCOO respaldan los indultos a los políticos catalanes para "propiciar un escenario de diálogo"

La entidad fue una de las primeras en solicitar el indulto para su antigua compañera cuando prácticamente ninguna de las partes apoyaba esta opción. Ros (Vallromanes, Barcelona, 1962) atendió a elDiario.es por teléfono el pasado martes al mediodía, cuando faltaban pocos minutos para que se anunciara la medida de gracia para los nueve políticos independentistas en prisión desde 2017.

Mientras usted y yo hablamos se están aprobando los indultos a los presos independentistas.

Estamos contentos por un doble motivo. Primero porque Dolors Bassa y el resto de personas encarceladas podrán salir definitivamente. Entendemos que nunca deberían haber sido condenados a prisión. Por un lado está la dimensión política pero por otro lado la humana, la de las personas, de los presos y sus familiares... Y nos alegra que finalmente se acabe este sufrimiento. Creemos que estos indultos no son el final de nada sino el inicio de un nuevo momento político. Por fin, entre la judicialización y la unilateralidad, se abre en medio un gran camino para encontrar una solución. 

¿Ve los indultos como una medida de mínimos? ¿O considera que son la solución más adecuada?

Cuando decidimos en enero del año pasado presentar la petición de indulto de Dolors [Bassa], dijimos de manera muy clara que iniciar un proceso de diálogo teniendo gente en prisión era muy difícil. Y por tanto creíamos que [los indultos] eran una condición casi indispensable si se quiere que el proceso de diálogo vaya bien. Toda esta gente que ridiculiza la decisión o que dice que no sirve para nada, pues yo creo que es el inicio. Sin esta situación se hacía muy difícil entrar en un proceso de diálogo. Se tenía que empezar por la gente que más ha sufrido la situación. Minimizar que unas personas salgan en libertad, incluso por parte de los independentistas que los apoyan, creo que denota falta de humanidad.

UGT pidió en un primer momento el indulto solo para Dolors Bassa, que había sido Secretaria General del sindicato en Girona. ¿Por qué no lo pidieron para el resto de presos desde el principio?

Yo estuve hablando con la mayoría de los presos en Lledoners después de la sentencia. Tanto nosotros como otras organizaciones seguramente hubiésemos planteado pedir los indultos para todos, pero en ese momento no había tanta unanimidad alrededor de esta medida. Por eso decidimos priorizar el de Bassa, porque había gente que los quería y gente que no. En aquel momento no había el clima político adecuado. Cuando presentamos en enero del año pasado la petición de indulto para Bassa fuimos muy criticados por un lado y por el otro. Ahora creo que la medida ya tiene una mayoría mucho amplía que la apoya. Son pocos los extremos que la rechazan.

¿Ha habido debate en el seno de la entidad sobre el posicionamiento respecto a esta medida de gracia?

Cuando aprobamos la petición del indulto en nuestro comité nacional, que es el máximo órgano entre congresos, recibió el apoyo del 90% de la gente. En una organización plural como la nuestra, creo que el indulto está por encima de si estás a favor o no de las decisiones políticas que tomaron [los presos independentistas]. Pedir indultos no significa apoyar al procés ni estar en contra. Significa decir que una compañera como Bassa no debería estar en prisión aunque no se esté de acuerdo con lo que ella piensa. En 2017 y 2018 fuimos muy criticados por intentar hacer de puente y defender el diálogo, por tanto el orgullo que tenemos ahora nosotros como organización es el de haber contribuido a que esta solución suceda ahora. 

Y a nivel nacional, ¿resultó sencillo obtener el apoyo del sindicato?

Pepe Álvarez [Secretario General de UGT] fue de las primeras personas que se sumó a la petición. Se ha visto después de muchos años que en Catalunya hay dos bloques y en todas las elecciones desde 2017 los bloques son los mismos, con un 2% arriba o abajo. La gente no modificará su voto, puede cambiar de partido pero no de bloque. Es evidente que aquí hay una realidad que solo se puede solucionar dialogando y organizaciones plurales como la nuestra, donde hay gente de todo, tenemos un papel importante a la hora de coser esto y encontrar salidas políticas. En este debate ha habido apoyo de la entidad.

¿Cómo ha vivido el paso por prisión de una antigua compañera del sindicato como Dolors Bassa?

Ha habido momentos muy duros. Piensa que la he ido a ver entre una o dos veces al mes durante este período. Es una compañera de sindicato pero también una amiga. Con ella hemos trabajado muchos años juntos en Girona y fue quien me sustituyó como secretaria general en esa provincia. Hay una relación muy estrecha y el sufrimiento ha sido muy grande. Al salir o entrar de la cárcel te cae alguna lágrima de rabia, pero ahora si hay lágrimas ya serán de felicidad por verla salir. Para todos los que nos consideramos del entorno personal de los afectados, el indulto supone un alivio. Pude hablar con ella el fin de semana pasado, que estaba de permiso, y se le abre una nueva realidad, de ilusión, de no estar pensando en si le darán o quitarán el tercer grado, en si le darán un permiso o si deberá volver a la cárcel… Han sido tres años muy duros.  

¿Esperaban un posicionamiento tan claro por parte de la patronal catalana respecto a los indultos?

Nos ha sorprendido gratamente. Cuando pedimos el indulto para Bassa, PIMEC [la patronal catalana de pequeñas y medianas empresas] nos apoyó, pero Foment no. Por lo tanto que ahora sí estén creo que ha ayudado. Ver la unanimidad de los sectores económicos me satisface. Es cierto que [los indultos] aportarán tranquilidad a los ámbitos económicos. Los dos gobiernos están en un momento en que ninguno de los dos tiene elecciones a corto plazo, es un buen momento para acordar next generations [los fondos europeos], aeropuerto, políticas sociales… Si estamos en un proceso de distensión política pues todo ayuda.

Ya ha tenido la ocasión de reunirse con Pere Aragonès. ¿Qué sensaciones tiene con el nuevo Govern?

Creo que la mayoría de consellers y el president tienen ganas de gobernar y esto es importante. Ahora tenemos una prioridad muy clara: la salida de la pandemia y que no caigamos ahora en la pandemia de la precariedad y el paro. La sensación es que el Govern, más que intentar hacer actos de simbolismo, tiene ganas de gobernar. De momento nos hemos reunido con la mayoría de consellers una vez, veremos el debate de Presupuestos y las voluntades políticas, pero esperamos que la inestabilidad interna que tuvimos durante la anterior legislatura se acabe y que se centren prioritariamente en la salida de la crisis económica.

Usted fue muy crítico con los “rifirrafes” del Govern anterior. ¿Qué le hace pensar que no se repetirán teniendo en cuenta que los socios son los mismos?

La sensación es que, por su perfil, los nuevos consellers tienen más ganas de gobernar y esto juega a favor. Si empiezan a ver quién es más independentista y quién hace más actos de desobediencia, pues volveremos a lo de hace un año. Esperamos que ahora esto no pase aunque los riesgos están ahí: el acuerdo de Govern al que se llegó podría haber llegado dos meses antes y demuestra que siguen existiendo diferencias. Parece que las peleas, en todo caso, están ahora aparcadas y esperemos que dure. Necesitamos que tanto el Govern como el Ejecutivo central acaben la legislatura y gobiernen aunque no estemos de acuerdo con sus políticas. Necesitamos gobiernos estables por la situación de crisis económica y para encontrar una salida política al procés.

A usted, como a tantos otros, le abuchearon el lunes a su llegada al Liceu. ¿Qué opina de este sector del independentismo que se manifestó en Barcelona?

A mí me ha pasado durante todos estos años. Por mi decisión de intentar estar en medio se me ha acusado de botifler [traidor] y de golpista a la vez. Estamos en el papel que nos toca y orgullosos de haber podido contribuir a los indultos. Respetamos las críticas y los extremos, pero creo que no es momento de extremos sino de construir el futuro. 

¿Ampliación del aeropuerto del Prat sí o no?

En este momento ni sí ni no. Lo primero que tienen que hacer los dos Gobiernos es reunirse y acordar y plantearnos una propuesta. Esto es lo primero. Y estamos en el momento político adecuado, por la situación que he comentado antes. Ambos Gobiernos deben demostrar que se puede hacer una propuesta sostenible con el territorio y generador de riqueza. Lo que sí le he dicho al presidente de AENA es que me preocupan las condiciones de trabajo del aeropuerto Por lo tanto la calidad de la ocupación será un elemento determinante a la hora de apoyar o no la ampliación. 

Faltan pocos meses para que se cumpla el plazo de cierre de las plantas de Nissan en Catalunya. ¿Cree que finalmente se podrá encontrar una alternativa para los miles de trabajadores que ven sus empleos amenazados?

En este momento no está claro y esto es un problema. Aquí parte del problema es la legislación laboral, que no te permite condicionar la actividad del futuro al propio expediente regulador de empleo. Hará falta apretar mucho. En estos momentos circulan muchas informaciones pero no hay concreción sobre ningún gran proyecto que pueda ser una alternativa ocupacional real. Por lo tanto, estamos muy preocupados por la situación de la Nissan. Esperamos que haya una solución de aquí a final de año.

¿Los fondos europeos podrían ser la solución?

No, porque llegarán tarde. Falta un proyecto industrial sólido. Después evidentemente, los fondos europeos los podremos pedir los dos años siguientes, pero lo importante es que haya una persona con un proyecto. Después ya veremos si el proyecto necesita de los fondos europeos, pero lo primero es que haya un proyecto industrial claro y viable.

¿Prevé más movilizaciones de los trabajadores de la empresa?

Como estamos muchos sindicatos ahí, se tiene que decidir coordinadamente con el comité de empresa. Hay una unidad muy clara y por tanto por nuestra parte mostraremos apoyo total a las decisiones que ellos tomen.

UGT Catalunya prevé un ERE que implicará el despido de 45 trabajadores. ¿Cuál es la situación económica del sindicato después de un año y medio de pandemia?

El expediente está en proceso de negociación y por tanto tenemos que ser respetuosos con la negociación de las partes. Aquí no entraré, es una cuestión más de fondo, que cuando acabemos el proceso de negociación la explicaremos: la situación a la que hemos llegado y cuáles son las perspectivas de futuro y las decisiones que hemos tenido que tomar, que evidentemente en ningún caso queríamos tomar.

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