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“Este libro habrá ofendido a mi acosadora particular”

Peter James bucea en un caso de acoso a una diva en su última novela./Enric Català

Peter James (Brighton, Reino Unido, 1948) es una versión real de Castle, el escritor de la popular serie televisiva que acompaña a la detective Kate Beckett. “Un día a la semana me meto en un coche de la policía de patrulla por los barrios marginales de la ciudad”, explica el creador del recientemente ascendido a superintendente Roy Grace, de la policía de Brighton, con ocho novelas a sus espaldas ("todas con la palabra 'muerte' en el título: "Es el logo de la serie", comenta el autor), publicadas en España por Roca Editorial. En esas jornadas James encuentra la inspiración para desarrollar tramas, personajes, casos. “Me interesa escribir sobre la naturaleza humana y creo que un agente es quien más la conoce, porque nadie llama a la policía por cosas buenas”.

Si es de suponer que el alter ego de Castle en sus novelas es la detective Beckett, el personaje de James, Roy Grace, nace de dos fuentes: por un lado, el superintendente jefe retirado David Gaylor, de la División de Delitos Graves del condado de Sussex, que le cuenta todo lo que necesita sobre una investigación; por el otro, el propio James. “Mi protagonista es una mezcla de Gaylor y mía”, explica el escritor. “Igual que un periodista busca en el mundo una historia que contar, un policía busca lo que está mal. Para ello desarrolla una forma de pensar muy metódica que le permite colocar todas las piezas de un rompecabezas sospechando de todo y, a la vez, posee también un pensamiento creativo, que le permite imaginar lo que puede haber ocurrido”. La influencia personal de James en su personaje aporta cuestiones emocionales: “¡Lo que no funciona de Brighton!”, exclama. “Desde los abusos en los parquímetros hasta el mal funcionamiento del hospital. Tiene gracia porque precisamente el director del hospital se me quejó por criticar el mal funcionamiento de su centro de salud: ‘Estamos mejorándolo mucho’, me dijo. Y es verdad. Así que las críticas sirven para algo”.

James subraya que la crítica social está presente en todas sus novelas. “Me baso en el mundo real, en problemas reales que afectan a la sociedad y que no están bien resueltos: hablo del tráfico de órganos humanos y de gente que muere esperando una donación, de víctimas de violación, de pedofilia, de drogas… No son crímenes que, como suele creerse, se relacionen exclusivamente con las clases bajas, hay mucho dinero de por medio”. James forma parte de la Comisión de Drogas de Sussex y tiene claro que es difícil luchar contra la droga en la situación en que nos encontramos actualmente. “Creo que si se legalizaran ciertas sustancias no aumentaría necesariamente el número de consumidores y sí bajaría el número de robos para conseguir droga”.

Patrullando la ciudad

De las mil y una anécdotas que ha vivido como observador en las patrullas policiales, cuenta divertido una en que la pareja de policías con la que viajaba trató de que un grupo de 10 jóvenes borrachos dejaran de beber en la calle por estar prohibido. “Las patrullas no llevan armas de fuego y aquellos chicos no pensaban dejar de beber en la calle”, recuerda James. “Los refuerzos iban a tardar demasiado tiempo y la cosa se se estaba poniendo muy fea. No sabía si salir corriendo o qué hacer, la verdad. Entonces los chavales preguntaron quién era yo y los polis dijeron que era del FBI. Me quedé alucinando, pero lo cierto es que todos salieron casi por patas. Resulta que yo tenía una mano en el bolsillo y pensaron que escondía una pistola…”

Esquivar la muerte cuenta un caso de acoso a una diva de la canción metida a actriz (¡se creen que se pueden permitir cualquier cosa!). James conoce bien el mundo del cine, puesto que ha trabajado como productor con actores tan famosos y diferentes entre sí como Al Pacino, Robert de Niro, Elisabeth Taylor, Penélope Cruz, Peter Sellers… “Sé perfectamente hasta dónde pueden llegar los egos de ciertas estrellas”, asegura, recordando un pasaje del libro en el que Gaia, la estrella mediática de la novela, mira la televisión convencida de que quien habla se dirige exclusivamente a ella… “Hay personajes que, por miedo a ser atacados, exigen que se cierre un centro comercial entero porque van a ir de compras y resulta que dicen por Twitter el lugar y la hora a la que irán…”

Retratos psicológicos

Gaia (un pseudónimo bien escogido para una celebrity como la de la novela) sufre el acoso de una fan. Una mujer que se dedica a coleccionar todo lo que pilla de su diva y está convencida de que su idolatrada la necesita… James traza un retrato psicológico meticuloso de esta fan extrema en base a su convivencia con psicólogos profesionales (“suele ser gente que de niños no recibieron ningún cariño por parte de sus padres y buscan un sustituto a quien amar”, explica) y a su propia experiencia. Hace 11 años en una librería de Manchester una lectora de unos 30 y pico años no paró de sonreírle. Una semana después la volvió a ver en Bristol, días más tarde en Essex… Por fin recibió un mail en el que le decía que le gustaba cómo le sonreía. “Cometí el error de contestarle”, dice James. El acoso se fue intensificando y durante cinco años aparecía en todos los eventos relacionados con sus libros: “Compraba tantos que no me extraña el éxito de ventas”, bromea ahora, a toro pasado. Hasta que la seguidora le mandó fotos en las que aparecía él en su casa, o en un restaurante… fotos privadas. Y llamó a la policía. “Si no te mata, no podemos hacer nada”, le espetó su amigo superintendente, David Gaylor. Al final la fan se enfadó abiertamente con James ¡porque no la reconoció tras un cambio de look…! “Pero acabó diciéndome, textualmente: ‘he decidido perdonarte’. Hace dos años de eso y no he vuelto a saber de ella”.

A pesar de todo, Peter James, que declara que le encanta el trato con sus fans (¡no fanáticos!), no pierde el buen humor: “Seguro que se siente ofendida por la trama de esta novela [publicada en 2012 en Reino Unido], pero no ha vuelto a aparecer. Es más, sé de cuatro fans que estaban convencidos de que la historia estaba ‘dedicada’ a ellos.”

Es gente extraña, capaz de pagar 150.000 euros por un vestido utilizado por Madonna y, cuando consiguen acceder (pagando) a una zona vip y cruzarse con la diva no atreverse a decirle nada. Es gente obsesionada… ¿Qué pasa si conocen a su ídolo y este se comporta con mala educación? ¡Estos fans viven convencidos de que son sus héroes los que se desviven por ellos y no sabemos cómo pueden reaccionar! Pueden intentar matarla… La línea que separa la pasión del odio es muy fina y el amor se puede convertir en obsesión y, de ahí, en odio.”

“Lo que más miedo da es enfrentarse a alguien irracional porque quiere decir que no puedes entender su forma de pensar”, reflexiona el escritor. “Justin Bieber y su novia Selena Gómez fueron amenazados por un tipo armado que aseguraba que Dios le había dicho que él se casaría con la actriz… ¿Quién puede entender a ese hombre?”

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Publicado el
5 de febrero de 2014 - 08:13 h

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