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CATALUNYA

El joven al que la Fiscalía pide varios años de cárcel por robar un bocadillo alega en el juicio que tenía hambre

La Fiscalía mantiene que el hombre intimidó a las dependientas de la cafetería y pide 3 años y seis meses de cárcel frente a los 4 años y diez meses iniciales

Las dependientas no concretan si el objeto con el que supuestamente las amenazó era una lata y dicen que era algo "muy pequeño"

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El acusado es un joven en riesgo de exclusión social ARCHIVO

El hombre que puede ir a la cárcel por robar un bocadillo ha alegado en el juicio que cometió el robo porque tenía hambre. Su defensa ha pedido la absolución y ha alegado que el robo no produjo un daño patrimonial a la cafetería, que no se cometió con ánimo de lucro sino por mera necesidad y que el acusado no amenazó a las dependientas.

La Fiscalía ha mantenido al final del juicio que el hombre intimidó a las dependientas de la cafetería y por ello ha reclamado 3 años y seis meses de cárcel, rebajando en más de un año los 4 años y diez meses de cárcel que solicitaba inicialmente. Según el fiscal, el acusado intentó obtener un "un beneficio patrimonial ilícito" con el robo del bocadillo, pese a reconocer que no intentó llevarse objetos de valor de la tienda ni el dinero de la caja.

En la Ciudad de la Justicia de Barcelona se ha celebrado este martes el juicio contra un joven por robar un bocadillo, supuestamente amenazando a las dependientas, en una cafetería de la capital catalana el pasado mes de marzo. Las dependientas, que han comparecido como testigos, han ratificado la versión que dieron a la policía, esto es, que el hombre "se abalanzó" sobre el mostrador para coger el bocadillo después de la negativa de un cliente a comprarle comida.

Sin embargo, las dependientas no han podido concretar si el objeto con el que supuestamente las amenazó para cometer el robo era una lata de bebida rota, como sostiene la Fiscalía. Sí han recordado, según fuentes judiciales, que era un objeto "muy pequeño". Además, las dependientas han explicado que no llamaron a los Mossos d'Esquadra tras el robo, sino que lo hicieron dos horas después, cuando el acusado volvió a la cafetería y, en estado de embriaguez según su versión, las increpó.

La versión del acusado era que el objeto era una lengüeta de la lata, y que no la usó para intimidar a las dependientas, sino para cortarse los brazos ante ellas para llamar su atención. Su defensa ha aportado además un informe del centro de atención primaria al que le trasladaron los Mossos d'Esquadra tras detenerlo en el que los médicos acreditan las lesiones que se autopracticó el acusado en los brazos, y en el que además reflejaron que se encontraba en estado de indigencia cuando fue atendido.

"El robo del bocadillo no ha producido un daño patrimonial a la cafetería [que no ha llegado a comparecer en el juicio como perjudicada], no se cometió con ánimo de lucro y el supuesto episodio intimidador se produjo dos horas después", ha aseverado la letrada Mònica Caellas, que defiende al acusado por el turno de oficio.

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