Los policías del crucero de Piolín: 'running' a la espera de destino para el 1-O
La Ronda del Port de Barcelona es una circunvalación típica de gran puerto. El tráfico de camiones de carga y contenedores es caótico, las aceras empiezan y se acaban dejando al transeúnte a merced de los vehículos y, en algunos momentos, el vial –por el que también pasan los autobuses metropolitanos de Barcelona– va paralelo a la vía del tren que facilita la salida de mercancías del recinto portuario hacia Francia por el corredor mediterráneo. Pasear por esta zona, sobre todo una vez superado el muelle de Grimaldi y en dirección a la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), es una actividad de riesgo.
Pero desde el pasado miércoles día 20 esta peligrosa carretera se ha llenado de corredores que entrenan en parejas o en grupos y que van desde los muelles de Lepanto y la Dársena Interior hasta el inicio de las Ramblas para después volver. La mayoría salen de los dos cruceros –el Movy Dada y el Rhapsody– y forman parte del dispositivo de antidisturbios que esperan en el puerto para actuar ante cualquier eventualidad en Catalunya antes o durante el 1-O en caso de ser necesarios.