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Los municipios costeros de la Marina aceleran para poner coto al crecimiento de viviendas turísticas

Viviendas en primera línea de costa de la Vila Joiosa.

Toni Cuquerella

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Las comarcas de la Marina son un epicentro del turismo de sol y playa de la Comunitat Valenciana. Dentro de ellas destaca la ciudad de Benidorm, la de más población y la que se caracteriza por un modelo urbanístico vertical, con altas torres fundamentalmente de hoteles y apartamentos. Pero los municipios vecinos, tanto en la Marina Alta como en la Marina Baixa, también tienen en el turismo una gallina de los huevos de oro que, a causa del fenómeno de las viviendas de alquiler turístico, puede acabar tenien un impacto negativo sobre los residentes. Contra ese fenómeno empiezan ya a actuar los ayuntamientos.

Entre estos ayuntamientos destacan tres, y de tres colores políticos diferentes: la Vila Joiosa (PP), Altea (Compromís) y Calp (Somos Calpe). Todos ellos han empezado a organizarse con los vecinos y con los sectores económicos para estudiar la situación de las viviendas turísticas y para poner coto a este fenómeno. No quieren que se les escape de las manos en un mundo globalizado pero también marcado por el low cost , que aporta un beneficio económico limitado, mientras repercute en consecuencias no deseadas como el incremento del precio de la vivienda para aquellos que no residen en estos municipios solo en vacaciones.

En el caso de Altea el pasado 4 de enero, el pleno del Ayuntamiento aprobaba la suspensión durante una año del otorgamiento de informes de compatibilidad urbanística para viviendas turísticas. La intención ha sido dar un tiempo para reflexionar sobre la escalada de este tipo de oferta turística, con la intención de diagnosticar, estudiar y participar con la ciudadanía, y así ordenar y regular la vivienda turística.

Actualmente Altea tiene censadas unas 2.200 viviendas turísticas que ocasionan sus problemas como la convivencia entre turistas y habitantes, la escalada de precios de alquiler y compra de las viviendas -con afectación especial para la población más joven-, la gentrificación de las zonas turísticas como el pueblo antiguo, o la concentración de residuos. Ante estas problemáticas, el Ayuntamiento de Altea ha impulsado un estudio, una propuesta de regulación y un proceso participativo para contar con la opinión de todos los agentes implicados en este fenómeno, como son vecinos, asociaciones y empresas, ante el impacto social, económico y ambiental.

Esta semana era el Ayuntamiento de Calp el que anunciaba que se arremangaba tras informar que entre 2023 y lo que llevamos de 2024 se han incorporado más de 1.000 nuevas viviendas turísticas, lo que eleva el total hasta las 5.365. Es decir, la quinta parte de esas viviendas se han incorporado en los últimos 16 meses. Ante esta situación el Ayuntamiento de Calp ha constituido una comisión de trabajo técnica y política multidisciplinar para el estudio de la situación habitacional, con el objetivo de analizar las distintas soluciones dentro del marco competencial municipal, y así conseguir que la vivienda en la localidad sea “asequible y digna”.

Por ello el Ayuntamiento considera que “urge estudiar y regular la implantación de nuevas viviendas turísticas” atendiendo a la influencia que su proliferación tiene en el resto de soluciones habitacionales. “Se trataría de impulsar una regulación del sector que dé seguridad jurídica pero que también ordene el alojamiento turístico y evite actividades ilegales”.

El último municipio que se ha sentado a tomar cartas en el asunto es la Vila Joiosa. En este caso el alcalde Marcos Zaragoza ha explicado que el equipo de gobierno local está estudiando suspender, “de manera preventiva”, la concesión de licencias para apartamentos de uso turístico situados en comunidades de propietarios con el fin de impulsar una regulación del sector “que ofrezca seguridad jurídica pero que, también, ordene el alojamiento turístico y evite actividades ilegales, al tiempo de anticiparse ante un posible crecimiento desmesurado”. Zaragoza también puntualiza que esta medida no impide la inversión agrupada ni cierra el mercado de la vivienda turística en el municipio. “Permitirá mantener el posicionamiento de la Vila Joiosa como destino de turismo sostenible y no masificado”, sostiene.

Actualmente, hay registradas un total de 1.782 viviendas turísticas en la Vila Joiosa con una oferta de 7.830 plazas, y entre enero y mayo de 2024 se han incorporado 122 viviendas turísticas, lo que supone una oferta de 558 plazas más.

“La vivienda turística es un fenómeno que trasciende a la problemática de la convivencia de los residentes con los visitantes, por lo que estamos haciendo un análisis integral de la situación habitacional de la Vila Joiosa para adoptar las medidas oportunas con el fin de evitar o prevenir una saturación del sector y la consiguiente presión en las infraestructuras y servicios públicos”, concluye el alcalde.

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