Sanidad eleva al 77% la participación en el cribado de cáncer de mama en 2026 en la Comunitat, siete más del objetivo recomendado

La Generalitat Valenciana ha consolidado la transformación estructural profunda del Programa de Prevención de Cáncer de Mama mediante una inversión global de más de 23 millones de euros.

El secretario autonómico de Planificación, Información y Transformación Digital de la Conselleria de Sanidad, Bernardo Valdivieso, ha afirmado que esta reforma integral “abarca los ámbitos organizativo, tecnológico, asistencial y de gobernanza con el objetivo inequívoco de recuperar la capacidad preventiva poblacional y alcanzar los estándares de excelencia exigidos por la Unión Europea”.

Valdivieso se ha manifestado así, durante su comparecencia en la Comisión de Sanidad de Les Corts, durante la que ha desgranado los resultados de esa transformación y ha aseverado que los datos del primer cuatrimestre de 2026 “refrendan el éxito del cambio de modelo, exhibiendo una capacidad de recuperación sin precedentes”.

Así, el secretario autonómico ha asegurado que ya se superan las 3.500 invitaciones diarias, frente a las 1.800 del primer cuatrimestre de 2022, y se ha convocado a 239.000 mujeres frente a las 127.000 mil de entonces. Además, se están realizando más de 2.300 pruebas diagnósticas al día, casi el doble que en 2022 ya que la media fue de 1.200 diarias. Este ritmo ha permitido realizar el cribado a 185.000 mujeres durante este primer cuatrimestre, cien mil más que en el mismo periodo de 2022. Esto arroja una tasa de participación del 77% en estos primeros cuatro meses del año, siete puntos por encima del objetivo recomendado.

Como informó elDiario.es, los últimos datos publicados de todo el año 2024 en cuanto a participación han sido los más bajos de la última década, si bien es cierto que la dana tuvo incidencia en la zona afectada los dos últimos meses del año. El programa abarca a mujeres de entre 45 a 69 años, y en 2022 se amplió la cifra de la llamada “población diana” a las mujeres de hasta 74 años. La confianza en el sistema es fundamental para que acudan a la cita. En concreto, participaron 230.268 mujeres, lo que supone un 65,52% de las que fueron invitadas, cinco puntos por debajo del 70%, porcentaje que se fija como objetivo mínimo.

Volviendo a los datos del primer trimestre del presente ejercicio, el tiempo medio de acceso al tratamiento tras la detección de un caso se ha recortado drásticamente desde las 12,9 semanas, hasta las 8,14 semanas, de este cuatrimestre, situándose entre los niveles óptimos internacionales.

Según el secretario autonómico, se ha recuperado el ritmo adecuado en la velocidad de las rondas bienales, de hecho, las rondas activas en la actualidad tienen una duración media de 12,83 meses, y llevan invitadas a más del 59 % de las mujeres incluidas lo que garantiza que la población diana vuelva a ser citada estrictamente cada 24 meses, según marcan los estándares europeos.

La proyección para el cierre del ejercicio 2026 sitúa a la Comunitat Valenciana plenamente alineada con los parámetros europeos de excelencia, alcanzando una cobertura de invitación de entre el 90 % y el 95 %, y una participación efectiva al cribado superior al 70-75%.

La robustez del nuevo circuito tendrá una capacidad anual superior a las 500.000 invitaciones y más de 450.000 mamografías, además de poder realizar las rondas de cribado en los 24 meses recomendados.

Todo ello va a permitir duplicar progresivamente la capacidad diagnóstica actual anual, detectando entre 2.000 y 2.500 cánceres dentro del circuito preventivo. El objetivo estratégico final de la Conselleria de Sanidad es lograr que más del 70 % de estos tumores se detecten en estadios iniciales (0 o I) y no por debajo del 45 % como ocurría en la anterior legislatura. “En estas fases iniciales, los tumores son pequeños y mínimamente invasivos, lo que reduce la necesidad de tratamientos agresivos, quimioterapias o mastectomías, garantizando tasas de supervivencia cercanas al 99 % y una sustancial mejora en la calidad de vida de las pacientes”, ha precisado Valdivieso.

Reforma estructural en tiempo récord

Para lograr estos objetivos, Valdivieso ha explicado que la Conselleria de Sanidad ha ejecutado durante la actual legislatura una batería de actuaciones de urgencia para reconstruir de forma estable la capacidad del programa de cribado de cáncer de mama y han sido detalladas por el secretario autonómico durante su intervención.

Se han sustituido cerca del 60% de los mamógrafos, que estaban obsoletos, con la compra de 10 nuevos equipos de última generación y la renovación de la unidad de Burjassot, con una inversión cercana a los 3 millones de euros. A ello hay que sumar la implantación de un plan de mantenimiento preventivo dotado con 240.000 euros anuales, algo de lo que se carecía.

Se ha reforzado el personal con la incorporación de 34 Técnicos Superiores en Imagen Médica para el diagnóstico. De esta manera se ha aumentado el número de agendas activas de 31 a 47 lo que está permitiendo mejorar la cobertura y reducir progresivamente las demoras.

Se ha llevado a cabo la integración definitiva de las unidades de cribado en los servicios de radiología hospitalarios con el objetivo de mejorar la continuidad asistencial, la capacidad del programa de cribado y la posibilidad de retener el talento al hacer los puestos más atractivos para los profesionales.

Además, con la integración de las imágenes radiológicas del programa de cribado en el Anillo de Imagen Médica de la Comunitat Valenciana, se ha logrado convertir un conjunto de centros aislados en una red diagnóstica inteligente, que permite compartir y redistribuir el trabajo diagnóstico por todo el territorio.

Inteligencia Artificial supervisada

Otra de las grandes novedades de la transformación ha sido el despliegue de la inteligencia artificial (IA) en pleno cumplimiento de la normativa europea. La IA actúa como una herramienta de soporte que procesa las imágenes en tiempo real y prioriza inmediatamente los casos sospechosos de riesgo, que representan el 10 % del total.

Valdivieso ha matizado que este modelo “no sustituye la labor del médico, ya que todas las mamografías cuentan con supervisión humana, lo que se consigue es optimizar la labor de los profesionales concentrando su esfuerzo en los casos de riesgo”. De hecho, la concordancia entre el radiólogo y la IA en casos de bajo riesgo supera ya el 93 %, permitiendo que el 78 % de las dobles lecturas obligatorias se realicen de forma mixta entre un profesional y la IA.

Asimismo, la Conselleria de Sanidad está implementando el nuevo sistema de información unificado, denominado ‘Proyecto Criba T’, con una inversión de 3 millones de euros. Está enfocado en la robotización, la automatización de citaciones y seguimiento de los programas de prevención de mama, cérvix y colon. “En estos momentos se está realizando un programa piloto en el cribado de cáncer de mama en la unidad de Manises, en unas semanas se validará en una segunda unidad, en la del departamento de salud de Orihuela, y si todo funciona según lo esperado se extenderá de forma progresiva a lo largo de este año”, ha explicado el secretario autonómico.

Diagnóstico de la situación heredada

Para Bernardo Valdivieso, el plan estratégico diseñado por la Conselleria de Sanidad “ha respondido a la necesidad de revertir la extrema tensión estructural que sufría el programa de cribado de cáncer de mama concebido como estaba hasta esta legislatura”.

El diseño del programa se inició hace más de tres décadas se dirigió inicialmente al grupo de edad de 45 a 65 años y, tras las ampliaciones posteriores, en 2006 (de 66 a 69 años) y en 2023 (hasta los 74 años) incorporaron un total de algo más de 1 millón de mujeres al sistema. “Sin embargo, estas decisiones no se acompañaron de los recursos humanos, tecnológicos ni presupuestarios proporcionales, abocando al servicio a una dinámica negativa que mermó significativamente su eficacia”, ha lamentado.

En este sentido, Valdivieso se ha referido al análisis de situación realizado por la Inspección de Servicios que “constató que el modelo previo se encontraba gravemente comprometido por diversos motivos”.

Por un lado, presentaba un claro déficit de especialistas ya que el programa requería un diseño de 64 puestos de radiología para asumir el circuito de doble lectura, pero la estructura ordinaria real disponía únicamente de 20 puestos, de los cuales solo 17 estaban ocupados.

El 60% de los mamógrafos en funcionamiento superaba los 11 años de antigüedad, acumulando constantes averías y careciendo de contratos de mantenimiento preventivo.

Se disponía de unos sistemas de recogida y tratamiento de la información completamente desfasados. Las plataformas que se usaban presentaban una preocupante falta de integración corporativa y nula capacidad analítica, obligando a los profesionales a realizar gran parte de la gestión en papel.

Mujeres sin invitar

Esta falta de planificación provocó desviaciones críticas en los indicadores de calidad entre 2017 y 2023. La cobertura de invitación cayó al 77,51 % (frente al estándar europeo del 90-95 %), es decir, se acumulaban decenas de miles de mujeres no invitadas dentro de las ventanas temporales recomendadas. Por ejemplo, en la ronda 2022-2023 se llegó a las 167.000 mujeres sin una invitación válida. En cuanto a la cobertura efectiva se hundió hasta el 57,17 %, lo que significa que aproximadamente 350.000 mujeres elegibles no accedían al cribado en cada ronda.

Como informó eldiario.es, estos datos que ya ha ofrecido en otras ocasiones el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, son una verdad a medias. En primer lugar, el conseller popular pidió este examen después de afirmar que había encontrado irregularidades en el cribado, causa que la asociación Defensor de Paciente llevó a Fiscalía y quedó archivada en tiempo récord.

En segundo, las pruebas de cribado de cáncer de mama funcionan con varios indicadores: la población diana, la población elegible, las invitaciones válidas y las participantes. La suma de los años 2022 y 2023 da un resultado de 846.958 mujeres, de las que se contabilizan 679.875 invitaciones, un 80% de la cobertura. La cuestión es que las invitaciones válidas no son las que se envían, sino las que reciben las pacientes de forma efectiva. La memoria de Sanidad no recoge las cartas extraviadas, las que tienen una dirección incorrecta, los cambios de domicilio, o que no llegan a su destino por causas ajenas al departamento de citación. Son indicadores que no forman parte de la gestión. La tasa de adhesión al programa es del 88%, superior a la de otras comunidades como Madrid, y asisten un 68% de las personas que reciben la cita.

Por otra parte, el secretario autonómico omitió que la memoria de 2024 advirtió de que “el sistema de información EOLAS utilizado para el seguimiento y gestión del programa de cribado ha mostrado limitaciones y fallos recurrentes en su funcionamiento”, unos fallos que ya se habrían corregido con el nuevo sistema.