Cómo la victoria de Altman sobre Musk allana el camino para un pelotazo en bolsa de OpenAI
Este lunes un jurado de Oakland (California) otorgó una rotunda victoria a Sam Altman y OpenAI en su larga y enconada batalla judicial contra Elon Musk. El jurado federal determinó que Altman, OpenAI y su presidente, Greg Brockman, no son responsables de las acusaciones de Musk, quien afirmaba que se habían enriquecido injustamente y habían quebrantado el contrato fundacional firmado con él al crear la startup de inteligencia artificial.
El veredicto unánime, emitido tras menos de dos horas de deliberación, supone un duro revés para Musk y la tesis de su abogado, que sostenía que Altman había “robado una organización benéfica” a través de su liderazgo en OpenAI. La decisión del jurado, ratificada de inmediato por la desestimación de todos los cargos por parte de la jueza, otorga a la empresa el visto bueno para sus planes comerciales con fines de lucro, ya en marcha, y despeja el camino para salir a bolsa a finales de este año con una valoración cercana al billón de dólares.
Las exigencias de Musk de destituir a Altman como consejero delegado y de que la rama con fines de lucro de la empresa transfiriera unos 150.000 millones de dólares a la rama sin ánimo de lucro habrían puesto en peligro su multimillonaria salida a bolsa. Retrasar el boom financiero de OpenAI podría haber sido uno de los objetivos de Musk. Según se ha filtrado, SpaceX —la megacorporación del magnate que combina una destacada empresa de lanzamiento de cohetes, el servicio de internet satelital Starlink y la competidora de OpenAI, xAI— tiene previsto salir a bolsa en junio.
Ahora, los planes de OpenAI parecen prácticamente garantizados, dado que el hombre más rico del mundo no ha podido frenarlos. Es probable que Wall Street, siempre receloso de los sobresaltos y la incertidumbre, esté respirando aliviado, señala la profesora Sarah Kreps, directora del Instituto de Política Tecnológica de la Universidad de Cornell. Kerps califics la sentencia como un reflejo de la dura realidad: desarrollar inteligencia artificial de vanguardia es extremadamente costoso y mantener el estatus de organización sin ánimo de lucro resulta inviable frente a una competencia feroz que requiere una enorme inversión de capital.
Es probable que la decisión tranquilice a los inversores y al sector de la IA en general, ya que evita un resultado potencialmente caótico que podría haber puesto en jaque la estructura comercial de OpenAI
“Es probable que la decisión tranquilice a los inversores y al sector de la IA en general, ya que evita un resultado potencialmente caótico que podría haber puesto en jaque la estructura comercial de OpenAI, su alianza con Microsoft y sus planes futuros de recaudación de fondos”, afirmó. “Los modelos puramente sin ánimo de lucro son difíciles de sostener en la primera línea tecnológica”.
La seguridad de la IA
Sin embargo, lo que el juicio no aportó fueron respuestas a las grandes preguntas sobre seguridad, gobernanza y empleo que plantea el auge de la IA. Musk apenas podía presentarse como el defensor de la seguridad de la IA, dadas las numerosas y flagrantes negligencias de su propia empresa a la hora de frenar los excesos de su chatbot.
“No confundamos el veredicto del jurado con la justicia o la rendición de cuentas para los ciudadanos de California”, avisa Catherine Bracy, consejera delegada de la organización Tech Equity. Esta experta expone que Musk ha perdido por “un tecnicismo”, en alusión al plazo de prescripción de la demanda, y pide al fiscal general del estado que revise el acuerdo con OpenAI que permitió su conversión en una empresa con fines de lucro.
El jurado determinó que la demanda de Musk, presentada en 2024, no se ajustaba a los plazos legales para abrir el caso. Uno de los principales argumentos jurídicos del juicio giró en torno a si los daños alegados por Musk —incluida su demanda por incumplimiento de un fideicomiso benéfico— se produjeron antes de determinadas fechas. OpenAI argumentó que Musk era plenamente consciente de los planes de la empresa de adoptar una estructura con fines de lucro ya en 2017 y que, por tanto, la demanda se presentó fuera del límite de tres años.
Kreps coincide con el punto de vista de Bracy: “El hecho de que el juicio girara en torno a una cuestión procesal sobre los plazos deja muchas preguntas y debates sin resolver, como el modo en que deben gobernarse estos sistemas, quién se beneficia económicamente de ellos y si el ritmo de implantación se está desconectando de la comodidad del público general con esta tecnología”.
El hecho de que el juicio girara en torno a una cuestión procesal sobre los plazos deja muchas preguntas sin resolver, como el modo en que deben gobernarse estos sistemas, quién se beneficia económicamente de ellos y si el ritmo de implantación se está incomodando al público general
Los abogados de Musk adelantaron que recurrirán la sentencia. A pesar de la derrota, afirmaron haber logrado su objetivo de exponer los engaños de Sam Altman. El abogado Steve Molo aseguró que el testimonio fue “valioso para que el mundo lo viera” y que la decisión del jurado fue puramente “técnica”.
El comunicado de OpenAI entona una proclamación de victoria mucho más directa: “El señor Musk puede contar sus historias”, sentenció el abogado William Savitt. “Lo que el jurado ha determinado hoy es justo eso: son historias, no hechos”. Añade que el veredicto del jurado “no es una decisión técnica; es una decisión de fondo”.
Independientemente de quién haya vencido, el juicio demostró que un pequeño grupo, compuesto en su mayoría por hombres, domina la industria de la IA. El elemento central de este litigio no fue una disputa sobre los beneficios de la IA para la humanidad, sino la venganza personal que Musk emprendió contra Altman.
“El juicio también sirvió como recordatorio de hasta qué punto el futuro de la IA sigue dependiendo de un grupo notablemente reducido de poderosas figuras tecnológicas y de sus rivales personales”, concluyó Kreps. “Puso de manifiesto una desconexión más amplia entre las personas que construyen estos sistemas y muchos de los ciudadanos de los que se espera, cada vez más, que vivan y trabajen junto a ellos”.
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