¿Boniato y batata son lo mismo? Cómo cocinar al horno este tubérculo rico en fibra y vitamina A

Boniato al horno.

Edu Molina

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Los tubérculos de raíz dulce son un alimento habitual en muchas dietas por su contenido nutricional y su adaptabilidad en distintas preparaciones. Se utilizan tanto en platos salados como en recetas dulces, y su disponibilidad en mercados y supermercados facilita que se incorporen con regularidad en la alimentación diaria. Son una fuente de carbohidratos, fibra y micronutrientes, lo que los convierte en un alimento útil para quienes buscan mantener una dieta equilibrada.

A pesar de su consumo frecuente, la variedad de nombres con los que se comercializan estos tubérculos genera confusión entre los consumidores. La denominación puede variar según el país o la región y no siempre refleja diferencias significativas en sus propiedades nutricionales. Conocer las características de cada variedad permite identificar mejor sus usos en la cocina y aprovechar sus beneficios de manera adecuada.

¿El boniato y la batata son lo mismo?

A nivel botánico, boniato y batata corresponden a la misma especie, ipomoea batatas. Sin embargo, presentan diferencias visibles que permiten identificarlos. La más evidente es el color: el boniato suele tener piel y pulpa claras, mientras que la batata tiene la piel rojiza y la pulpa de un naranja intenso. También existen diferencias de sabor, ya que el boniato es más suave y menos dulce.

Estas diferencias de apariencia y sabor influyen en su uso en la cocina. El boniato se utiliza en preparaciones que requieren un sabor delicado, mientras que la batata puede aportar un sabor dulce más intenso y un contraste visual en los platos. Pese a estas distinciones, ambos tubérculos son nutritivos y versátiles, y la elección entre uno u otro depende de la preferencia personal y de la disponibilidad regional.

Cómo cocinar al horno este tubérculo

Cocinar boniato o batata al horno permite conservar gran parte de sus nutrientes y resalta su dulzor natural sin necesidad de añadir azúcares. Para lograr una cocción uniforme, se recomienda elegir tubérculos de tamaño similar y lavarlos para eliminar restos de tierra o impurezas. Dependiendo de la preferencia, se pueden mantener con piel, que contiene fibra, o pelarlos antes de cortarlos en rodajas, gajos o cubos, lo que facilita que el calor penetre de manera homogénea.

El horno debe precalentarse a 200 °C y los trozos deben colocarse sobre una bandeja sin superponerse, asegurando que el aire caliente circule correctamente. Para mejorar la textura y favorecer un dorado uniforme, se puede añadir una pequeña cantidad de aceite de oliva, aunque esto es opcional. Los condimentos también son opcionales y pueden incluir sal, pimienta u otras especias suaves según la preferencia, sin afectar el valor nutricional del tubérculo.

El tiempo de cocción varía entre 40 y 55 minutos, dependiendo del tamaño y grosor de los trozos. Es recomendable remover los trozos a mitad de la cocción para asegurar que todas las piezas se tuesten de manera uniforme. Una vez cocidos, el interior debe estar tierno al pincharlo con un tenedor y la superficie ligeramente dorada. Además de consumirse como guarnición, los trozos horneados pueden incorporarse a ensaladas templadas, platos de verduras o recetas que requieran un aporte de carbohidratos complejos y fibra. Este método de preparación permite mantener su contenido de vitamina A y otros micronutrientes.

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