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Diez curiosidades sobre las castañas que te sorprenderán

Octubre y noviembre son los meses por excelencia para consumir este curioso fruto seco que tiene una larga tradición en amplias zonas de nuestro país

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Foto: juantiagues

Foto: juantiagues

Se acerca el primero de noviembre y con esta fecha, la tradicional noche de la castanyada en Catalunya, en la que en todas las casas se consumen castañas y boniatos. Pero también es notable la costumbre de consumir castañas en el oeste del país, donde el magosto es una fiesta muy popular en Galicia, el Bierzo, norte de Extremadura y oeste de Toledo, así como en Asturias bajo el nombre de amagüestu. En Navarra y Euskadi se conoce a esta costumbre como el gaztain jana.

Es decir que la castaña es un alimento muy arraigado en nuestra tradición cultural y gastronómica desde hace muchos siglos, a pesar de ser un árbol originario de Asia. Si se ha mantenido en nuestra dieta a pesar de no ser un fruto seco abundante y de darse exclusivamente en la temporada de otoño es porque algunas de sus características son excepcionales y sus cualidades para la cocina notables.

A continuación te relatamos diez curiosidades de las castañas que te sorprenderá conocer.

1. A pesar de ser un fruto seco, se parece más a un cereal

Su composición es muy chocante si se tiene en cuenta que se trata de un fruto seco, ya que son mucho más similares a un cereal. El motivo es que su carne es harinosa, con un 44% de hidratos de carbono y tan solo 1,25% de materia grasa y un 1,63% de proteína.

2. Son mayoritariamente agua

El 52% de las castañas es agua, lo que las hace en realidad un fruto seco con un contenido calórico muy bajo. Por otro lado, si las consumimos asadas debemos tener en cuenta que perderán parte de su agua, pero su baja digestibilidad -son muy harinosas- también hará que las comamos con mesura.

3. Son ricas en fibra

Además, buena parte de los hidratos son fibra tanto insoluble como soluble, lo que hace que retrasen mucho la absorción de azúcares libres. A pesar de su dulce sabor, son aptas con moderación para los diabéticos. Si unimos a que no suben el índice glucémico su bajo poder calórico, estaremos ante uno de los frutos secos más indicados para acompañar una dieta.

4. Se pueden comer crudas

En efecto, aunque lo normal es consumirlas asadas, se pueden comer crudas, aunque por su alto contenido en taninos y fibra insoluble se pueden hacer demasiado indigestas. Si se comen crudas, la ventaja es que el fruto conserva todo el rango de vitaminas: C y buena parte de las catalogadas en el grupo B, asó como ácido fólico. Se recomienda para ello dejarlas almacenadas de siete a diez días tras la recolección para que baje el índice tánico, así como consumirlas con moderación.

5. Es muy importante masticarlas bien

Al ser ricas en almidón, su estructura es muy harinosa; para que el almidón libere los azúcares que le dan el sabor agradable, es necesario que las encimas de la saliva lo descompongan poco a poco. A ello ayuda una masticación pausada donde se mezcle bien el alimento.

6. Tienen un potente efecto laxante

Tanto por la presencia de altos contenidos de fibra insoluble y taninos como por su bajo índice en grasas, al estimular en la vesícula biliar la producción de sales biliares, estas no incidirán en la captación de grasas sino que pasarán a estimular los movimientos del tránsito intestinal, favoreciendo la deposición en personas con problemas de estreñimiento.

7. Son diuréticas

Tienen un importantísimo aporte de potasio -casi medio gramo por cada 100 gramos-, un regulador de la membrana celular que estimula el descenso de la tensión arterial y la diuresis.

8. Previenen los calambres

Aunque no en las proporciones de la leche, el aporte de las castañas de calcio es interesante -120 mg por 100 gramos-, pero sobre todo destaca por los 30 mg de magnesio por 100 gramos que la hacen, junto al aporte de potasio, un fruto seco ideal para prevenir la contracción muscular involuntaria que se produce en los calambres.

9. Se pueden usar para hacer pan

En efecto, al tener una alta proporción de almidón tienen una textura harinosa que permite desecarlas y pelarlas luego con calor, pero sin cocción, para posteriormente molerlas y conseguir la llamada "harina de castañas pilongas", típica de la zona de Galicia. Con esta harina se suelen elaborar panes y repostería tradicional. En la isla de Córcega se elaboran unas gachas con la harina llamada a polenta y que se comen con queso.

10. Son perfectas para veganos

Además de todas los aportes citados, su alto contenido en fibra, su baja materia grasa y poder calórico, las castañas destacan porque su fracción proteica contiene todos los aminoácidos esenciales para el ser humano, siendo así catalogable como proteína de alta calidad. Dicho esto, cabe destacar que la proteína es solo un 1,63% de la castaña y por tanto su aporte es bajo; pero son interesantes como complemento para personas veganas

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