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¿Es mejor cocinarlos en casa o comprarlos preparados? Seis platos típicos, a examen

Un pollo asado comercial puede salir más a cuenta que uno asado en casa.

Martín Frías

18 de marzo de 2026 22:38 h

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El consumo de platos preparados en España no deja de batir récords. Según los datos presentados por la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre), los hogares españoles adquirieron más de 715.000 toneladas de estos productos durante 2025, lo que representa un incremento del 3,8% respecto al año anterior. Esta tendencia, sostenida durante toda una década, sitúa el consumo individual en 18 kilogramos por persona al año. Detrás de estas cifras se encuentra otra realidad: cada vez cocinamos menos.

España es uno de los países avanzados donde la gente cocina más a diario, aproximadamente un 60%, según los últimos estudios. Esto quiere decir que el olor de la tortilla de patatas, las lentejas o el bizcocho de yogur sigue animando las cocinas, pero aun así hay ocho millones de personas en el país, cuatro de cada diez, que no cocinan nunca o casi nunca. 

La falta de tiempo y los estilos de vida acelerados son los principales culpables de este abandono relativo de la cocina. Pero cada vez más el dilema entre cocinar también se libra en el supermercado, donde, según el estudio de Asefapre, la pizza refrigerada o congelada, las patatas fritas congeladas, los platos de pasta y los platos de carne ya preparados están creciendo año tras año, y también en calidad, lo que hace pensar dos veces si merece la pena por precio y comodidad comprar los ingredientes y cocinar en casa. 

El popular cocinero de la cuenta La cocina de Santiago en redes sociales comparaba recientemente el gazpacho casero con el comprado en la tienda. El gazpacho comercial costaba unos 3,50 euros, lo mismo que los ingredientes por separado, aunque según el influencer “por sabor me quedo con el de casa mil veces”. 

El coste de preparar un plato en casa va más allá de los ingredientes. Para el gazpacho se trata solo de unos minutos de batidora, pero en los platos guisados u horneados hay que sumar el coste de la energía. Un horno encendido o una placa vitrocerámica añaden entre 30 y 50 céntimos a la hora a la preparación. Un ciclo de lavavajillas, otros 50 céntimos en electricidad y unos 20 céntimos en detergente (lavar a mano cuesta más caro en agua y energía). Son pequeñas cantidades, pero se van sumando. Además, si no usamos los electrodomésticos eficientemente, el gasto aumenta aún más. 

Para salir de dudas, merece la pena comparar algunos platos emblemáticos en las cocinas españolas y comprobar si compensa o no prepararlos en casa.

El pollo asado

Un recurso infalible para comidas rápidas. Un pollo entero asado en la sección de cualquier supermercado ronda los 6-7 euros. En casa podemos comprar un pollo fresco por aproximadamente 4-5 euros, pero debemos sumar el gasto energético del horno durante una hora larga, el aceite, la sal y las especias. Si valoramos nuestro tiempo, la diferencia se estrecha peligrosamente. El verdadero ahorro solo llega si compramos el pollo en oferta o si, además, aprovechamos las sobras para otras preparaciones.

El gazpacho

El gazpacho, como veíamos, se encuentra en una situación de empate. Una botella de un litro de gazpacho de calidad ronda los tres euros y sus ingredientes incluyen aceite de oliva virgen extra y vinagre de Jerez Reserva. Prepararlo en casa requiere un kilo de tomates, medio pepino, un tercio de pimiento, media cebolla, ajo, aceite, vinagre y sal. Dependiendo de la temporada y de si encontramos ofertas, el coste oscilará entre los tres y los cuatro euros. Aquí la decisión se toma por el sabor y la comodidad.

La crema de verduras

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) analizó 36 variedades de supermercado y concluyó que, en general, son productos saludables con buena composición nutricional. Podemos encontrar una crema de calabaza aceptable por unos dos euros. Hacerla en casa nos costará aproximadamente lo mismo si compramos las verduras de temporada, aunque con la ventaja de controlar exactamente los ingredientes y el punto de sal. 

La tortilla de patatas

Con los huevos cada vez más caros, el coste real de elaborar una tortilla de patatas casera para cuatro personas con 700 gramos de patatas, 300 gramos de cebolla, aceite de oliva virgen extra y seis huevos puede ponerse por encima de los cuatro euros. Esto antes de añadir el coste energético del fuego durante el pochado y el cuajado. Las tortillas ya preparadas pueden tener precios incluso menores, pero también habrá que calentarlas antes de consumirlas. 

El guiso de carne

Un estofado de carne y verduras es un plato reconfortante que además se puede preparar con antelación y dura varios días. Sin embargo, lo podemos encontrar en un supermercado por unos 5-6 euros por ración. Prepararlo en casa requiere carne de ternera para guisar (unos 8-10 euros el kilo), patatas, zanahorias, cebolla, vino tinto y muchas horas de cocción lenta. A cambio, una olla bien llena puede dar de comer a una familia numerosa o proporcionar varios días de táper. Por eso en el precio por ración el guiso casero gana por un amplio margen, pero también necesita de planificación y unas horas en la cocina que no todo el mundo puede dedicar.

El bizcocho casero

Un bizcocho industrial de calidad aceptable ronda los 2-3 euros. Hacerlo en casa implica comprar huevos, harina, azúcar, aceite o mantequilla y levadura. Si partimos de cero, la inversión inicial supera con creces el precio del producto terminado, pero no usaremos el paquete completo. Si consideramos que esos ingredientes los tenemos habitualmente en la despensa, el bizcocho casero puede salir prácticamente por el coste de los huevos y la energía del horno. Lo que no tiene precio es el aroma que sale de la cocina mientras se está horneando. 

La elección entre el plato preparado y el casero no es solo cuestión de dinero. Aunque algunos platos preparados estén acercándose en calidad y sabor a los caseros, cocinar tiene otros beneficios para la salud y el medio ambiente, como disminuir el desperdicio de alimentos y el uso de envases. Comprar aquello que tiene una elaboración más tediosa puede salir a cuenta, pero el gazpacho y la tortilla de patatas, si puede ser, mejor en casa.

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