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Polillas en Madrid: cómo evitar que invadan la cocina y el armario

Plusia 'Autographa gamma'.

Marta Chavarrías

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Empiezan a subir las temperaturas y, en consecuencia, también lo hace la presencia de polillas y otros insectos. Las polillas suelen ser un invitado molesto: las podemos ver por nuestras casas de forma habitual y, aunque no son dañinas, sí pueden llegar a ser molestas y pueden dañar nuestra ropa y deteriorar los alimentos.

Parece que en algunos hogares de Madrid estos insectos están haciendo acto de presencia estos días de forma no alarmante pero sí molesta, sobre todo por la noche, que es cuando 'buscan' la luz interior de las casas. Son varios los testimonios que han explicado en la red social X cómo están viviendo la irrupción de este insecto en sus casas. ¿Por qué estas molestas polillas, aunque inofensivas, se están infiltrando en las casas? ¿Podemos hacer algo para evitarlas?

Polillas, más molestas que peligrosas

Las polillas son insectos que pertenecen al orden de los lepidópteros, es decir, de las mariposas. Tienen alas escamosas y la mayoría de las veces son de color gris o marrón. Hay muchas especies, algunas son grandes y otras más pequeñas. Este documento nos ayuda a reconocerlas de forma muy gráfica: tienen las alas marrones, miden unos ocho centímetros y, aunque no suelen vivir más de tres meses, sí tienen una gran capacidad para reproducirse, que es el gran problema al que nos enfrentamos.

Igual que las mariposas, siguen el proceso de metamorfosis, esto significa que pasan por varias etapas: huevos, larvas (oruga), pupa o capullo y polilla.

Por tanto, no bastará con tratar la polilla voladora, que es quizás su forma más inofensiva, sino sobre todo sus huevos y, en especial, las larvas, que son las que suponen más problema porque es en esta fase cuando hacen más daño porque tienen mucha hambre y son las que se comen los tejidos naturales e, incluso, los sintéticos. ¿Tienes un agujero en algún jersey y no sabes cómo te lo has hecho? Es probable que la culpable sea una larva de polilla.

Aunque no son venenosas ni pican y, por tanto, son inofensivas, su presencia puede llegar a ser muy molesta y, en algunos casos, pueden llegar a deteriorar los alimentos.

Polillas, ¿por qué entran en nuestras casas?

¿Por qué aparecen sobre todo ahora? Su presencia se explica por distintas condiciones ambientales que son las que favorecen su crecimiento. Un motivo sería porque las polillas, a temperaturas cálidas, se desarrollan mucho más rápido: las hembras ponen más huevos y es más que probable que las orugas sobrevivan hasta la edad adulta. Si, además, la humedad es elevada, tienen otro punto a favor para que sus larvas proliferen.

Todo ello teniendo en cuenta que acabamos de pasar por un invierno no muy crudo, en el que las temperaturas han sido más bien cálidas y, por tanto, muchas de las polillas han podido sobrevivir y ahora, a mayor temperatura, más rápida es también su metamorfosis. Cuanto más calor hace, más huevos han puesto durante el invierno y más larvas polillas salen ahora.

¿Qué tipos de polillas podemos encontrar en nuestra casa? Una de las más comunes es la polilla que ataca la despensa, sobre todo en alimentos secos como legumbres, harina, pasta y arroz, tal y como nos explicaba Belén Rodríguez Serrano, responsable técnica de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) en este artículo.

También suele ser habitual la polilla de la ropa (Tineola bisselliella), que supone toda una amenaza para nuestro armario, especialmente para las prendas de tejido natural, que podemos encontrarlas dañadas en forma de agujeros –ya hemos visto que el daño tanto en el caso de las polillas a la ropa como a los productos almacenados en la despensa lo producen las orugas–.

Aunque lo más común es que se alimenten de tejidos como lana, cuero, piel o plumas, también pueden atacar fibra sintética si el tejido contiene fibras naturales de animales. Es tanta su obsesión por la ropa que pueden llegar a provocar agujeros de entre dos y tres centímetros de diámetro en una tela.

Las polillas pueden sentirse atraídas por varias cosas, en función de la especie de la que se trate. Solemos pensar que se sienten cautivadas por la luz porque es común verlas voltear alrededor de una luz encendida. La razón por la que esto es así aún tiene desconcertados a los científicos, aunque algunas investigaciones como esta publicada en Nature Communications sugieren que, más que atraerlas, la luz artificial afectaría a su capacidad para orientarse y las confundiría.

Más allá de los efectos de la luz en las polillas, lo que sí es cierto es que estos insectos prefieren los lugares donde hay grietas. Las de la ropa, por ejemplo, buscan escondites donde tengan material natural para que, después de poner los huevos, sus larvas tengan alimento. Algo similar hacen las polillas de la despensa, interesadas en encontrar también un lugar tranquilo, como el que solemos destinar para almacenar el grano de arroz, para poner sus huevos.

¿Qué las atrae? Depende de la especie. Como ya hemos comentado, las de la ropa se sienten atraídas por áreas oscuras y apartadas, así como por fibras naturales donde pueden poner sus huevos y donde encuentran una interesante e inacabable fuente de alimento para sus larvas. A las polillas de la despensa, en cambio, les gusta disponer de alimento seco.

Cómo podemos erradicar las polillas de casa

Es muy difícil salvarnos de la presencia de las polillas en nuestras casas porque poseen una gran capacidad para acceder a cualquier sitio. ¿Por qué puede descontrolarse la población de polillas? Debemos tener en cuenta que estos insectos sirven de alimento para otras especies, como murciélagos o salamanquesas, que son sus depredadores. Por tanto, buena parte del control natural lo realizan estas especies, que las necesitan para reproducirse.

Pero si este control no se cumple y vemos polillas en nuestra casa, lo primero que tendremos que hacer será cerrar muy bien ventanas y puertas de los espacios iluminados durante la noche para evitar que entren y supervisar bien que no haya grietas por donde puedan introducirse.

¿Nos sirven los remedios tradicionales que hemos visto en casa de nuestros abuelos para acabar con las polillas? Hablamos de las bolsas de naftalina, con un olor muy fuerte que, en algunos casos, puede ser irritante para los ojos y las mucosas. Según la Agencia Española de Protección Ambiental estadounidense (EPA), la exposición aguda a través de la inhalación, ingesta o contacto dérmico se relaciona con anemia o daño hepático, así como dolor de cabeza, nausea, vómito o diarrea, o ictericia. Podemos buscar alternativas naturales.

Como medida preventiva, debemos revisar bien la despensa en busca de señales de que puedan haber hecho huevos, en forma de una especie de redes en los alimentos, de aspecto similar al de una telaraña polvorienta o agujeros en la harina o los cereales, que son las marcas que dejan las larvas cuando se arrastran. La limpieza profunda y eliminar todo alimento sospechoso es la clave para erradicar el insecto de nuestra cocina.

En el caso de que hayamos encontrado alguna prenda con algún agujero, deberemos sacar toda la ropa y revisar bien el armario; lo más probable es que estén en lugares que solemos abrir más bien poco y en los rincones de cajones o estanterías.

Tras una inspección rigurosa y un lavado a conciencia –aspirar el interior de cajones y armarios, lavar la ropa a temperatura alta, dejar que se seque al sol y desinfectar el armario– podemos guardar la ropa de nuevo en envases sellados, bolsas o cajas, con algún repelente natural. La lavanda, el tomillo o el clavo suelen ser un método eficaz para disuadirlas puesto que no toleran bien su aroma.

La limpieza es primordial en todo proceso preventivo, así que es mejor tenerlo todo bien limpio y evitar traer muebles, telas o ropa usados hasta que no los hayamos limpiado. Y como la humedad, el calor y la falta de ventilación son unos grandes aliados de las polillas, es recomendable que ventilemos el armario y aireemos las prendas de vez en cuando, al menos una vez al mes, para mantener la zona lo más seca posible. También podemos usar absorbentes de humedad que podemos colocar en distintos puntos de la casa.

Si, pese a todo, nos llegan a invadir, es recomendable acudir a un especialista en plagas para que nos ayude a controlarlas y eliminarlas.

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