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Cultura

ENTREVISTA | Carlos Vermut

"No voy a decir si soy feminista o no porque hay muchos hombres que lo usan como coartada moral"

El director de Magical Girl presenta cuatro años después Quién te cantará, un pasadizo del terror de identidades, mentiras e idolatrías

"El cine en ocasiones me ha hecho tomar una posición política, pero también me ha servido para volcar aquellos deseos que socialmente están mal vistos"

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Carlos Vermut en el rodaje de 'Quién te cantará'

Carlos Vermut en el rodaje de 'Quién te cantará'

Carlos Vermut (Madrid, 1980) es una rara avis cuyo nombre ocupa más que su propia filmografía. Con tan solo dos largometrajes a sus espaldas, el cineasta exhibe Quién te cantará con una expectación reservada a los veteranos o a los prolíficos. Y Vermut no pertenece a ninguno de los dos, pero se ha ganado un hueco entre ambos.

Rodó Diamond Flash (2011) con los 20.000 euros de su cuenta y se le aplaudió por su rendimiento en pantalla. Más tarde, con Magical Girl (2014), al fin fue considerado un talento emergente por tótems como Pedro Almodóvar y el jurado del festival de San Sebastián, que le premió con dos Conchas de Oro. Con tales mecenas, podría parecer que Vermut aprovecharía el momento desempolvando sus viejos proyectos o aceptando otros de terceros. Pero no es ese el estilo que le hizo brillar.

Ha tardado cuatro años en presentar Quién te cantará para tenerla como él quería (y porque tenía apalabrado el apoyo de Apaches Producciones). En ella, Najwa Nimri interpreta a la diva amnésica Lila Cassen, quien debe recuperar su esencia y subirse a los escenarios cuanto antes si no quiere hipotecar todos sus bienes. Le ayudará la taciturna Violeta, madre soltera y fan incondicional de Lila que regenta un karaoke inspirado en su admirada cantante.

Las sesiones de autoreconocimiento le servirán a Violeta para recuperar su propia identidad y despojarse del disfraz de Lila Cassen, sobre todo cuando Lila Cassen se quite también el disfraz de Lila Cassen. Nos reunimos con Vermut en Madrid y, antes de empezar la entrevista, coge con timidez un papel y un bolígrafo. "¿Te importa si dibujo mientras? Me sirve para ordenar las ideas".

En San Sebastián, Lola Dueñas dijo que un Goya no cambia nada, que es cosa de un día. ¿Está de acuerdo? ¿Se notaron los premios tras  Magical Girl

No te sabría decir porque el proyecto de Quién te cantará nace antes de que ganase las Conchas. Ya estaba hablado con Enrique [López Lavigne, productor de Apaches], que es amigo, que queríamos hacer una película juntos. No sé si cambian, pero creo que los premios siempre ayudan a que te conozca más gente y son una confirmación de tu trabajo. 

Es curioso porque hay premios que son dados por cinco personas, el Goya por 2.000, y luego está el premio de la taquilla que es "dado por millones". Así que es curioso cómo pueden condicionar tanto unos premios que en realidad son la opinión de tan poca gente, como los de los festivales. Pero incluso un premio dado por un comité de cinco personas hace que cambie muchísimo la percepción de una película. 

Aún así, ha tardado cuatro años en lanzar la película. ¿De qué vive un director durante este tiempo?

Quizá de la decisión de tener una vida más austera para poder dedicarte a esto y no tener que hacer otras cosas. Nunca he hecho publicidad porque tampoco es algo que me flipe y no me considero realizador, sino director. No sé cómo desligar el guion de la dirección, y lo segundo lo planifico a la vez que estoy escribiendo.

No hacer publis hace que tengas menos dinero y que tengas que dosificarlo mejor. No tenía mucho colchón, así que he vivido temporadas en casa de mis padres. Al final son decisiones que tomas porque quieres dedicarte a la escritura del guion. Este en concreto me llevó mucho tiempo porque iba a ser una historia de fantasmas, pero me dí cuenta durante la marcha de que no era capaz porque no me creo los códigos. 

La fui convirtiendo en un melodrama, pero mantenía la esencia de lo que quería contar en la película de fantasmas: era una mujer poseída por el espíritu de otra mujer. Fui quitando las capas fantásticas y sobrenaturales y al final me quedé con el tema de la identidad. Todo ese proceso me llevó mucho tiempo, dos años.

¿Es Quién te cantará mejor gracias a no haber sucumbido a las presiones de sacar algo cuanto antes?

Al menos es la película que quería, eso seguro. Una solución muy buena para que no te agobien las expectativas del resto es quitarte las redes sociales. Puedes pensar que te llegan de todas formas, pero no. No exponerte a diario a ellas te hace trabajar más tranquilo. También viene bien no estar todo el rato leyendo sobre ti. Por ejemplo, las entrevistas no las leo y las críticas de mis películas solo un año después o dos.

Se ha hablado de que los hermanos Almodóvar le han abierto sus puertas para la siguiente película. ¿Le obligaría eso a trabajar en contra de sus tiempos?

En cuanto a lo de los hermanos Almodóvar, aún no hay nada confirmado. Quizá ha sido algo forzado por los medios que lo han dado por seguro, pero para nada. Tengo amistad con ellos y me han dicho que quieren leer lo que estoy haciendo. Lo que sí puedo decir es que estoy trabajando en algo nuevo.

Hablando de la diva de Quién te cantará. ¿Qué Frankenstein de grandes damas de la música formó a Lila Cassen?

Lady Gaga, Mónica Naranjo, Mina Mazzini, Edith Piaf, pero sobre todo una cantante japonesa cuya historia me marcó mucho mientras escribía el guion en Tokio: Chiaki Naomi. Era un poco oscura, con un look casi vampírico, que dejó de cantar de un día para otro cuando su marido murió de un cáncer de garganta. Cogí muchas cosas de ella para Lila, incluso llegué a plantearme traducir sus canciones del japonés.

Se lo pregunté a Pedro [Almodóvar] porque él también ha hecho adaptaciones como Un año de amor, de Mina. Me planteé pedirle las traducciones directamente a él. Pero al final usé las canciones de Najwa [Nimri] porque me di cuenta de que ella rechazaba esa idea. Le interesaba hacer un papel contrario a ella misma como cantante.

Enfrentó a la actriz a lo que ella misma temía para reflejar su frustración, algo parecido a lo que Kubrick hizo con Shelley Duvall. ¿Cómo se lo tomó Najwa al final?

Justo. Y este interés me resultó similar al que tiene el personaje de Lila: no querer enfrentarse a su propio personaje. Basta que me digas que no quieres hacer tus canciones para que yo te quiera enfrentar a tus canciones. Y, además, cantadas por otra persona (en este caso Eva Amaral). De hecho, Najwa fue muy importante para el personaje de Lila. El propio look lo saqué de Dolphins, un tema que tiene con Carlos Jean.

¿Y cómo se lo tomó? Bueno, Najwa es bastante rebelde pero luego es muy entregada. Y mientras lo hace te recuerda lo entregada y lo generosa que es. Pero en el fondo es así. No le gustaba la peluca ni las canciones, y cuanto menos cómoda se sentía con su look o con su música, más incómoda se sentía siendo Lila Cassen, que es justo lo que yo buscaba. Una especie de Madonna que va reconvirtiéndose todo el rato.

Carlos Vermut en el rodaje de 'Quién te cantará'

Carlos Vermut en el rodaje de 'Quién te cantará'

Violeta se refugia en Lila para escapar de su propia vida. Es lo que mucha gente hace con los influencers en la vida real. ¿Lastra esto las aspiraciones personales de nuestra sociedad?

Creo que depende de a quién tengas de ídolo. Si tienes a una persona egoísta, como al típico futbolista, tus aspiraciones serán egoístas y superficiales. Pero si tus referentes son personas generosas con buenos intereses y que hacen, entre comillas, un mundo mejor, será distinto. No sé cómo explicarlo. Esta pregunta me ha hecho pensar y me gustaría desarrollarla mejor.

Es interesante el tema de la identidad y de las aspiraciones que tenemos. En el fondo se da mucha importancia a las aspiraciones personales, pero creo que solo son importantes de cara a lo que aportan a los demás. Por lo tanto, no creo que sea tanto un problema de la imitación en sí como de a quién se imita.

Pero hay muchos tipos de referentes, usted puede serlo de estudiantes de cine. ¿Obliga eso, según lo que dice, a que el artista y su obra tengan un compromiso social o político?

Es un tema también muy interesante en el que me debato mucho. ¿Hasta qué punto el cine debe ser didáctico o no? No sé si el cine tiene que reflejar unos valores que sean imitables por la sociedad o, al contrario, debe ser un instrumento catártico que exponga todo lo despreciable para que no se haga en la realidad. Es un debate para el que no tengo respuesta. 

Para mí, el cine en ocasiones ha sido pedagógico y me ha hecho tomar una posición política. Pero también me ha servido como ese lugar en el que, precisamente por ser ficción, puedo volcar todos los deseos que socialmente están mal vistos. Siempre se nos dice que todo es político, pero yo creo que todo es psicológico y la psicología nos une más que la política. Ante los mismos estímulos, la gente suele reaccionar de forma parecida, mientras que la política depende más de factores externos.

Entre si el cine debe ser pedagógico, una vía de escape de la sociedad o un diálogo entre las dos cosas, me quedo con lo último.

Muchos le consideran el relevo de Almodóvar en la dirección de mujeres. ¿Le preocupa que se vuelva en su contra si hace una película con más hombres?

Desgraciadamente vivimos en un mundo en el que es raro una película así. Aunque no tenga intención reivindicativa, existe, porque no solo es raro ver una película de mujeres sino de mujeres que sobrepasan los 35 años. Ahí está el tema del género, de la edad y de que no se hacen papeles para ellas.

Es verdad que hay algo en mí que no puedo evitar: me encanta escribir papeles femeninos. Es irremediable que nos encontramos en un momento político en el que es importante que en Quién te cantará sean cuatro mujeres. Pero yo escribo más por el fondo que por el hecho de que sean mujeres. Es un terreno resbaladizo. ¿Sabes de lo que tengo miedo? De que al subrayar algo mucho caiga en la condescendencia, y muchas veces no hay nada más machista que eso. 

Entonces, su decisión de escribir papeles interesantes para mujeres, ¿responde a un impulso creativo más que al momento social y la necesidad de equilibrar la balanza?

Te mentiría si dijese que nace desde un lugar reivindicativo, porque eso significaría que yo no tenía pensado escribir una película para cuatro mujeres y que lo he hecho como discurso político. No, no. Nace de mí porque las mujeres están muy integradas en mi vida.

Veo a muchos hombres que están a saco con el tema del feminismo y que han sido unos enormes machistas siempre. Como una especie de sentimiento de culpa. No voy a decir si soy feminista o no porque me parece un tema muy delicado, y porque de repente hay muchos hombres usándolo como coartada moral de que son unos tíos cojonudos. Y es importante que lo hagan, eh. Pero hay una parte en la que se peca de condescendencia. 

Yo hablo de mujeres, pero más allá de mujeres, de personas. Aunque la película, por el contexto social en el que vivimos, sea importante por el hecho de que son cuatro mujeres, te mentiría si dijese que lo he hecho con esa intención. Ni siquiera se aborda desde una perspectiva de género.

Carlos Vermut y la actriz Carme Elías

Carlos Vermut y la actriz Carme Elías

Hay una trama secundaria, la de Violeta con su hija, que quizá sin pretenderlo sí tiene perspectiva de género: madre soltera, joven, que abandona su carrera tras quedarse embarazada.

Es cierto. Me gustaba mucho la relación entre dónde has nacido, tu entorno familiar, y tus aspiraciones. Quería poner a Violeta en esa tesitura: entre su ídolo, la mujer que ella admira, y su hija, que la devuelve a la realidad de forma violenta todo el rato. 

Pero también existe una frustración subterránea de Violeta y que afecta a su hija, porque en el fondo la rechaza por haber tenido que abandonar su carrera. Ella pensaba que podía compatibilizar su camino profesional con la crianza, y se da cuenta de que no es capaz de hacer las dos cosas. O a lo mejor solo utiliza la coartada de la hija para no enfrentarse al final de su carrera. Queda abierto. Pero sirve para que Violeta culpe de manera indirecta a su hija de su fracaso.

Eva Llorach, que interpreta a Violeta, le ha acompañado en todos sus largos. ¿Tiene miedo de que las grandes productoras le impongan actrices más comerciales?

Nunca lo haría. Ya no lo he hecho. He estado en empresas que me han impuesto condiciones que no quería y me he ido. También dependería del por qué no Eva Llorach. Si es un no a Eva Llorach porque no es lo suficientemente conocida, sí que me iría. Si es no a Eva Llorach porque no encaja en el papel, si me lo argumentan bien, quizá pueda entenderlo.

No hago películas más grandes porque me siento más cómodo con mi estilo y mis condiciones, no porque no me lo hayan ofrecido. Prefiero producciones en las que tenga más libertad.

Volviendo a Almodóvar, hace unos meses defendía a ultranza las películas en cine y ahora la productora El Deseo ha cerrado un proyecto con Netflix. ¿Se ve en esa tesitura?

Me hace pensar a veces sobre lo público y lo privado. Es curioso y paradójico que precisamente hayan sido plataformas como Netflix las que han dado más libertad a los directores. En el sistema de productoras basada en subvenciones, Cavestany no podría haber hecho una película como Vergüenza. Básicamente porque lo propuso y no le salía. Y de repente hace la serie  Vergüenza porque aparece Movistar+, y otros hacen películas más arriesgadas porque aparece Netflix.

En ocasiones, las plataformas tienen un estilo muy determinado que te condiciona estéticamente. A mí en principio me gusta el cine. He pensado en ello pero me quedo aquí porque me gusta la posibilidad de perder el control de la sala. No es tanto por el tamaño de la pantalla, que también, sino porque en la tele puedes parar la película. Miras el móvil, vas al baño o abres la nevera. Estamos saturados por la capacidad de controlarlo todo. 

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