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"A Berlusconi nunca le han condenado, pero su connivencia con la Mafia está más que probada"

El periodista vasco Íñigo Domínguez repasa la historia de la Cosa Nostra en Crónicas de la Mafia (Libros del KO)

"Los jueces italianos se quejan de que la legislación contra la Mafia en otros países no está a la altura"

"En España la Mafia está muy metida; nos hemos hinchado de detener capos"

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El periodista vasco y autor de 'Crónicas de la Mafia', Íñigo Domínguez, en Roma / Antonello Nusca

El periodista vasco y autor de 'Crónicas de la Mafia', Íñigo Domínguez, en Roma / Antonello Nusca

A Íñigo Domínguez le acaban de preguntar en una radio si tiene miedo por haber escrito un libro sobre la Mafia. Suspira, y luego responde: "No. Todo lo que he contado se sabe". Tras colgar, lamenta que le hayan hecho esa pregunta: cree que es absurdo. El periodista vasco, corresponsal de El Correo en Roma desde hace 13 años, se ha valido de su experiencia en la capital italiana para escribir su primer libro, Crónicas de la Mafia (Libros del KO).

En este reportaje periodístico de 250 páginas, que cuenta con múltiples notas a pie de página, un índice de nombres y una filmografía de más de 200 películas sobre la Mafia, ha diseccionado la Cosa Nostra de forma muy precisa. Ha contado la realidad de esos mafiosos que solo hemos visto en la ficción. Y ha intentado aclarar qué pasó realmente con algunos asuntos turbios relacionados con los capos. Aunque él mismo admite que de la mayoría de asuntos nunca sabremos toda la verdad.

Dice en el libro que nos gusta mucho la Mafia y que nos hacen gracia sus historias, algo que no pasa con las de ETA. ¿Por qué?

Las víctimas de ETA tienen una presencia social que no tienen las de la Mafia. Solo la Mafia siciliana ha matado en dos años a más gente que ETA en 40 años, con más de 1.000 muertos en la guerra entre clanes que iniciaron los Corleoneses de Totò Riina en los 80. Además, el tema de las víctimas de la Mafia está muy descuidado, porque muchas de ellas están en el olvido absoluto.

Roberto Saviano es una de esas víctimas, tras la amenaza por su libro Gomorra.

A Saviano le señaló un clan de la Camorra porque en su libro desnudó a la organización, sobre todo sus negocios en la gestión de las basuras, en el mundo de la moda o en la gestión del puerto de Nápoles. Su libro es despiadado y cuenta una realidad muy sórdida. A la Mafia todo lo que sea sacarla como es le fastidia.

¿Cómo surgió la Mafia?

No todo responde a un contexto de pobreza y atraso económico. El Estado borbónico no garantizaba la seguridad, y los terratenientes decidieron contratar a matones para defender lo suyo. Pero estos matones de repente empezaron a no ser tan controlables, y los ricos pagaban a los capos para protegerse de ellos mismos, y ahí surgió la Mafia. Luego se organizó y se convirtió en peligrosa con el despegue económico de Palermo, cuando explotan las industrias de cítricos. A partir de ahí empieza a formarse en serio: pasan a hacer dinero con las obras públicas, a las drogas, hasta hacerse con todo.

¿Por qué sabemos tan poco de la Mafia?

En Italia se sabe mucho, pero hay tal mole de asuntos oscuros que provoca una especie de apatía general. Italia vive con el retrovisor, porque todo lo del pasado está abierto y judicialmente hay poco probado.

¿A quién tiene amenazada en la actualidad la Mafia siciliana?

Uno de los fiscales antimafia que lleva el caso de la Trattativa, que investiga las negociaciones entre el Estado y los capos en los 90, Nino Di Matteo, tiene nueve guardaespaldas. Y tanto él, como el resto de fiscales que llevan el caso, están amenazadísimos. De hecho, a Di Matteo le ofrecieron desde el Ministerio de Interior moverse por Palermo en un tanque Lince. Él respondió que eso era una locura.

Una de sus denuncias en el libro es que los jueces se quedan solos ante la Mafia.

A los de ahora les está pasando lo mismo que a Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, los dos grandes jueces que se atrevieron a investigar a Cosa Nostra. Están investigando para el sistema, y éste no les respalda. No ha habido nunca ninguna muestra de solidaridad con los jueces que llevan los casos, y la Mafia lo interpreta como que tienen vía libre para cargárselos.

Paradójicamente, la Mafia no se caracterizó por cometer asesinatos políticos. Hasta que llegaron los 70.

Ahí echaron el resto, y hasta los 90 no pararon. Empezaron con magistrados, y siguieron con políticos, periodistas… Con altos cargos, menos, pero llegaron a cargarse a Salvo Lima, el referente de la Democracia Cristiana en Sicilia, y eso supuso la ruptura total entre el partido y la Mafia. Ese fue tal mensaje que en el poder se acojonaron tanto que se pusieron a negociar como locos, y eso es la base de la Trattativa que se investiga ahora. Todos los que sabían que estaban en la lista empiezan a impulsar conversaciones con los capos.

En el libro cuenta que los mafiosos ejercen las profesiones más modestas. De hecho, había ricos con un mafioso como jardinero.

Era un gran empresario al que le robaron sus cuadros, y fue a pedirle cuentas a su jardinero, que no era solo eso, sino el capo mafioso. Todo esto nace de la convivencia entre la burguesía adinerada o la aristocracia con los mafiosos, que servían para garantizar el orden. Pero a la vez son dependientes de los capos, ya que si el otro tiene la fuerza bruta, también te puede controlar a ti.

Silvio Berlusconi tiene una historia similar.

Sí. A Berlusconi le enviaron a un mafioso para que le protegiese cuando empezó a reunirse con la Mafia y a hacerles favores. Su tapadera era que este matón, llamado Vittorio Mangano, era su mozo de cuadras. Berlusconi pagaba a la Mafia para protegerse de ella misma, porque eran años en los que se producían muchos secuestros de gente adinerada, además de atentados.

¿Tiene relación el aumento de la fortuna de Berlusconi con sus conexiones con la Mafia?

Es la gran pregunta. Nunca han llegado a condenarle por ello. Hay muchísima información sobre el tema, recogida en libros prácticamente desaparecidos y difíciles de encontrar. Berlusconi se ha encargado de silenciar todo. Cuando salió el primer libro que hablaba sobre su fortuna se dedicó a amenazar a todos los periódicos. A uno de los directores de periódico le dijo que le iba a "reducir a la pobreza" por publicar lo que se contaba sobre su fortuna; éste le respondió que ya era pobre.

¿Cómo fue el ascenso del exprimer ministro italiano?

Berlusconi era un veinteañero que había terminado la carrera de Derecho, que se dedicaba a vender aspiradoras y a cantar en cruceros. Y de repente le dan un pastón y empieza a construir edificios. ¿Quién le da el dinero? Una parte venía de un banco en el que trabajaba su padre, y que después se descubrió que estaba controlado por la Mafia. Además, también había ríos de dinero desde Suiza que llegaba a través de sociedades sin dueño aparente. No digo que fuese la Mafia, pero si uno se pone a pensar, no hace falta ser muy listo. Berlusconi nunca se ha pronunciado sobre el tema, ni siquiera ante los jueces.

En el tiempo coinciden los negocios inmobiliarios de Berlusconi con la llegada de la Mafia a otros ámbitos.

La Mafia ya estaba por todas partes, y en el mundo de la construcción también. Pero es que Berlusconi, además, tiene un mafioso en casa. Y en los 70 se reúne con la cúpula de los Corleoneses en su despacho, con Stefano Bontate, que es algo similar a reunirse con Al Capone. También está demostrado que su mano derecha, Marcelo Dell'Utri, es su enlace con Cosa Nostra. Cuando el clan cambió de líder y Totò Riina se hace con los Corleoneses, le exigen el doble, y Berlusconi lo paga. Para Berlusconi es todo un montaje y una persecución, y Dell'Utri es una persona maravillosa, Vittorio Mangano, el mozo de cuadras, era un anciano entrañable del que no sabía que era un mafioso… Pues como las orgías en su casa del caso Ruby, que decía que eran cenas elegantes. Nunca le han condenado por esto, pero su connivencia con la Mafia está más que probada.

Berlusconi fue el gran sucesor del siete veces primer ministro Giulio Andreotti, el cual sí fue condenado por su relación con la Mafia.

Andreotti fue el hombre de la Mafia durante la llamada Primera República, ya que la Segunda comienza en los 90 tras destaparse toda la corrupción que había en Italia con el caso Manos Limpias. Casualmente se da el paralelismo de que Andreotti y Berlusconi estaban rodeados de Mafia por todas partes. A Andreotti le llegaron a condenar por homicidio de un periodista, pero luego el Supremo le absolvió. De todas maneras, ha quedado demostrado que hasta los 80 tuvo relaciones con la Mafia, pero todo ha prescrito. Y con Berlusconi más o menos igual. Al final la gente es la que tiene la última palabra. Sabiendo todo eso, ¿votas a ese tío como primer ministro? Pues los italianos han decidido que sí.

¿Era la Democracia Cristiana el partido de la Mafia?

Al principio solo en Sicilia, luego en todo el país. Democracia Cristiana era un brazo de la guerra fría, un dique de contención al comunismo. Y nace por inspiración del Vaticano. Andreotti era un chaval que nació entre curas y amigos en la Santa Sede, como Aldo Moro. Y en la búsqueda del consenso y del control en Sicilia, se alía con la Mafia. Italia no es como España, donde hay dos partidos, y es blanco o negro; allí dentro de cada partido hay mil corrientes. En los congresos de la Democracia Cristiana tenías que poseer Sicilia para imponerte.

La Iglesia también estuvo vinculada a la Mafia. De hecho, hubo hasta curas mafiosos.

Ocurrió lo mismo en el País Vasco con ETA. Una de las anécdotas del libro es la de un monje que amenaza a unos padres con matar a su hijo, al decirles en una farmacia que "parece vivo". Es un tema muy polémico, y un tabú enorme en Italia. La Iglesia siciliana nunca abrió la boca contra la Mafia, y decían que no existía. Había curas mafiosos, conventos mafiosos… También hubo curas refractarios y fueron asesinados, y de esos la Iglesia se ha olvidado y nunca dijo nada hasta 1993, con Juan Pablo II. Éste les instó a arrepentirse avisándoles de que vendría "el juicio divino". A partir de ahí se quiebra un poco su relación. Pero para beatificar a Pino Puglisi, un sacerdote de Palermo asesinado por su rechazo a la Mafia, han tenido que pasar 20 años.

¿Por qué existía esta relación tan estrecha entre Mafia e Iglesia?

Los mafiosos tienen una peculiar concepción de la vida religiosa, ya que son muy de estampitas, de ponerse los primeros en las procesiones y en los bancos de la iglesia como símbolo de poder. ¿Por qué tolera esto la Iglesia? Les ven como benefactores de la religión y transigen mucho. Antes estaba Ernesto Ruffini, el cardenal histórico de Palermo, que decía que la Mafia no existía. Luego llegó Salvatore Pappalardo, que en el funeral del general asesinado Carlo Alberto Dalla Chiesa en 1982 dijo basta a la Mafia. Pero a las pocas semanas tuvo que ir a la cárcel de Palermo a dar una misa y no se presentó nadie, en un mensaje muy claro de la Mafia. Desde entonces moderó su discurso.

Cuenta en un capítulo que uno de los que más combatió a la Mafia fue Benito Mussolini.

El momento en el que la Mafia ha estado más derrotada ha sido con Mussolini, ya que se podía permitir pasar por ciertos límites democráticos y quería expulsarles de Sicilia. De hecho, mandó a un prefecto que se saltó todas las leyes y fue a arrasar. Bastaba ser sospechoso de estar con la Mafia, lo que motivó que pagasen muchos inocentes. Al principio, sí hay ofensiva brutal, pero luego todo se vuelve propaganda. La Mafia se replegó, y con el tiempo volvió a escena.

¿Por qué se desató la guerra de Palermo en la que murieron miles de personas?

En la Mafia hay dos corrientes: la vieja Mafia, que cuenta con el consenso social, y la nueva, que son los más bestias. Aquí siempre acaba imponiéndose el más fuerte. En ese momento de los 80 hay una especie de aristocracia mafiosa de toda la vida, y por otro lado está el clan emergente de los Corleoneses de Totò Riina, que quiere el poder. Riina le hace la guerra a los viejos capos para reemplazarles. Y lo consiguió, cargándose a miles.

¿No hizo nada Italia para parar aquello?

La cuestión es que se mataban entre ellos. Era una guerra de clanes, aunque a veces pagaba algún inocente. Fueron años terribles, pero Italia tenía muchísimos problemas: los años de plomo italianos, el terrorismo de extrema derecha y extrema izquierda, con los servicios secretos haciendo el juego sucio, las Brigadas Rojas secuestrando al primer ministro Aldo Moro, al que acabaron cargándose… Era una locura, y la Mafia era una movida más.

La gran película sobre la Mafia es El Padrino. Pero resulta que el autor de la novela, Mario Puzo nunca había visto un mafioso antes de escribirlo.

Se documentó muy bien. En su caso, que es una novela, dijo que se puso a hacerlo porque no tenía una lira. Y de repente descubrió que el tema de la Mafia podía servirle, porque aparecía mucha información. Cogió todo ese material y lo rehizo literariamente. Lo que cuenta sale de algún sitio, pero lo ficcionó casi todo. Aunque lo hizo muy bien.

¿Por qué le gusta a la Mafia El Padrino?

Supuso una estilización de lo que era la Mafia, que es algo sórdido y criminal. Aparte de que es muy buen cine, tiene esa parte de tragedia griega, de familia con el padre, los hijos, el respeto, el honor… Lo hace todo muy honorable, como una gran saga familiar, y ellos con eso están encantados. En la película se les muestra como ellos quieren que se les vea. Igual ni se imaginaron que se les pudiera ver así.

La película que no gusta a los mafiosos es Uno de los nuestros, de Martin Scorsese.

El cine después de El Padrino ha ido desnudando el oropel de la Mafia como algo sofisticado. El mejor ejemplo es Los Soprano, donde se ve que no tiene ninguna grandeza y es todo muy cutre. Uno de los nuestros te muestra cómo es en realidad todo, con la Mafia matando a los suyos. Te dan pocas ganas de ser mafioso porque está lleno de hipócritas.

¿Qué era el Sindicato del Crimen? En el libro cuenta que lo creó Albert Anastasia.

Éste era un amigo de Lucky Luciano, un animal, y cuando se crea la Comisión de las familias de Nueva York en 1931 organiza una especie de brazo armado, el Sindicato del Crimen, que se dedica a cometerlos en nombre de la Mafia. Anastasia era un psicópata que disfrutaba matando gente, por lo que estaba encantado con su labor.

¿Quién es el mafioso más grande del siglo XX?

Quizá fue Lucky Luciano. Fue el que modernizó la Mafia, el que creó la Comisión y se metió en los grandes negocios de la publicidad y la política. Le detuvieron y le desterraron a Italia, pero desde allí siguió mandando. Pero no se sabe hasta qué punto estaba protegido por EEUU, ya que luego echó una mano a los aliados en su desembarco en Italia. Es una figura que todavía tiene pendiente una gran película.

Otro mafioso destacado es Meyer Lansky, el considerado gran hombre en la sombra.

Es otro personaje alucinante. Era el gran cerebro, y su gran triunfo fue montar lo de Cuba, cuando casi logra que el país fuese el Estado de la Mafia. Luego llegó Fidel Castro y todo se vino abajo. Pero tenía una gran visión empresarial, y dominaba el juego, los casinos, los hoteles… Y además, murió de viejo y en su casa.

¿Cuál era la conexión de la Mafia con los Kennedy?

Es otro asunto complejo. Pero la idea es que la Mafia colaboró mucho con el ascenso de Kennedy. Una de las teorías de la conspiración de su asesinato es que fueron ellos, por pactos no cumplidos. Que tenía amigos mafiosos lo sabía todo el mundo, y en la investigación del caso muchos capos acabaron muertos.

¿La Mafia tiene influencia en España?

Está muy metida en el país, aunque no se habla mucho del tema. Los magistrados en Italia te cuentan que sobre todo la 'Ndrangheta y la Camorra están más que integradas desde los 80. Con la burbuja inmobiliaria se hartaron de lavar dinero, y en los últimos 10 años una gran parte de los camorristas han sido detenidos en España. Para ellos es una especie de paraíso, según los jueces italianos, que se quejan mucho de que la legislación fuera de Italia no está a la altura porque no se comprende el problema.

¿Cómo se combate en la actualidad a la Mafia en Italia?

Allí existe el delito de asociación mafiosa, por el que solo con tener relación con la Mafia te pueden detener, aunque no hagas nada. Si se demuestra que formas parte de la organización, pueden arrestarte. Pero fuera de Italia no es así, y es mucho más complicado.

En Italia también dicen que el sistema penitenciario en otros países es como un balneario; si a un capo le cogen allí, lo meten en aislamiento total. No puede hablar con nadie. En el resto de sitios pueden hablar por teléfono, y seguir mandando desde la celda. Además, las cárceles italianas son tercermundistas, al contrario que las de aquí. Y eso que en España en los últimos años se han hinchado de detener capos.

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