El Museo de Pontevedra entrega a Polonia dos obras robadas por los nazis que tenía en su poder

Taller de Dieric Bouts, Díptico de la Dolorosa y de Cristo coronado de espinas

Peio H. Riaño


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El Museo de Pontevedra ha decidido entregar al Gobierno de Polonia un díptico medieval del siglo XV, atribuido al pintor Dieric Bouts, propiedad de la institución. La Mater Dolorosa y el Ecce Homo pertenecen a la colección fundada a finales del siglo XVIII por la princesa Izabella Czartoryska-Dzialynska, con obras como La dama del armiño, de Leonardo, o el Retrato de un joven, de Rafael, adquiridos en Italia. El retrato de Rafael sigue sin aparecer desde que la colección fue incautada por los nazis en 1941, durante la ocupación de Polonia.

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A los pocos días de la declaración del estado de alarma, en marzo de 2020, el Gobierno de Polonia se puso en contacto con el Museo de Pontevedra ante la sospecha de que las dos tablas que exponían eran, en realidad, de los Czartoryski. Los herederos han recuperado una docena de obras desde que empezaron a buscar los cientos de objetos que permanecen en paradero desconocido. En febrero de 1981 entraron ambas pinturas en el museo como depósito del coleccionista José Fernández López, el empresario que inventó el pescado congelado a bordo. Cuando el dueño de Pescanova falleció, su colección de arte fue adquirida en 1985 por Sodesco (Sociedad Anónima de Desarrollo y Control) y vendida en 1994 al centro gallego, junto con las 311 pinturas que componían la colección de Fernández López. En la actualidad la valoración de las tablas, a efectos de seguro, es de 130.000 euros cada una de ellas.

El díptico formaba parte de ese conjunto de piezas que la familia polaca había guardado en 18 cajas y ocultado tras una tapia en la bodega del castillo de Cracovia, y que los oficiales nazis supieron cómo descubrir la ubicación. Los nazis trasladaron del castillo al Museo Nacional de Varsovia la colección, donde fueron inventariados y fotografiados. Estos registros han sido decisivos para la restitución del díptico. Ana Diéguez Rodríguez, del Instituto Moll, se encargó del informe técnico que entregó en enero de 2021 al museo gallego, con un pormenorizado análisis de la tipología, del estado de conservación y de la procedencia. Para la experta es posible que sean del hijo de Dieric Bouts, Albert. La conclusión a la que llegó no dejaba duda de la legítima propiedad.

Una devolución polémica

En diciembre de 2020, el director del Museo de Pontevedra recibió una segunda carta. La Commission for Looted Art In Europe (CLAE), la entidad que se dedica a la recuperación del arte saqueado por el nazismo durante la II Guerra Mundial, alegaba actuar en nombre de los descendientes del príncipe Wladislaw Czartoryski. El príncipe, como único propietario legítimo del castillo de Gołuchów, instaba al centro gallego a que el díptico a Dieric Bouts no fuera devuelto a las autoridades polacas, sino a la familia heredera y propietaria legítima, actualmente residentes en el Reino Unido. La solicitud fue reiterada un mes más tarde y en febrero de 2021 CLAE pide al despacho de abogados Ramón y Cajal que los representen en sus intereses.

Sin embargo el Museo de Pontevedra decide seguir el procedimiento tal y como marca la Ley de 2017, en la que se indica la restitución de los bienes culturales que salgan de manera ilícita de un miembro de la Unión Europea. Así que se devolverá la obra al Estado del que fue extraída ilegalmente y será éste, de acuerdo con su normativa interna, el que decida sobre la propiedad de los bienes.

La entrega se ejecutará de manera inmediata después de que este viernes expirase el margen para las alegaciones contra la devolución voluntaria de las tablas. Por lo que las piezas no las recibirán sus propietarios, sino el Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional de Polonia. A pesar de los principios de Washington, de 1998, firmados por España, que comprometen a las naciones a restituir los bienes a sus legítimos dueños, el Museo de Pontevedra y la Diputación han preferido hacerlo al Gobierno de Polonia.

No es habitual que un gobierno curse la reclamación sin contar con los herederos. Con este movimiento el Ministerio de Cultura de Polonia se apropiará de las pinturas y los dueños mantendrán su condición de expoliados. Además adelantan que, a pesar de estar en contra de la resolución del Gobierno gallego, no iniciarán un pleito contra Polonia para recuperar las piezas que les pertenecen. El príncipe Adam Karol Czartoryski (con el 50% de la propiedad) y tres primos de éste (con la otra mitad), no viven en Polonia y han decidido tirar la toalla.

Un movimiento significativo

La llegada de las tablas a España es incierta, pero es posible que José Fernández López comprara el díptico en un Galerista de Barcelona, donde se habían introducido en el mercado obras del expolio nazi, tal y como relata Miguel Martorell en su libro El expolio nazi (Galaxia Gutenberg). El caso más sonado es el del cuadro Rue de Saint Honoré por la tarde, efecto de lluvia, de Camille Pissarro, que el barón Thyssen compró en Nueva York en 1976 y vendió a España en 1993. La familia Cassirer mantiene un pleito de dos décadas con el Gobierno de España, que se niega a devolvérselo aunque ha quedado demostrado en los sucesivos juicios que esa pintura pertenece a la familia judía.

La escena de las dos tablas que pertenecían al Museo de Pontevedra se reduce a los protagonistas afligidos por el dolor derivado de la Pasión, que narran los evangelios. Las figuras de la Virgen y Jesús de busto están recortadas sobre un fondo neutro dorado y “el autor proyecta la sombra de las figuras sobre ese fondo logrando profundidad y acentuando el foco de luz que las ilumina desde la parte superior izquierda”, escribe Ana Diéguez Rodríguez, del Instituto Moll. Las pinceladas empastadas con las que define la textura y los pliegues de la toca de la Virgen y las carnaciones de ambas figuras, “lo alejan del sentido más transparente y liso” de los modos de Dieric Bouts.

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