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Cultura

Raffaella Carrà, la diva que vota comunista

A sus 75 años, se mantiene como reina de la escena y levantando admiración tanto por su carrera profesional como por su energía y convicciones políticas

"Cuando ella entraba por la puerta, todo el mundo se callaba para escucharla a ella. No era solo una rubia con ropa ajustada y brillante. Era una mujer muy potente", cuenta una guionista que trabajó junto a la cantante

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Raffaella Carrá en 1978 GTRES

Acaba de cumplir 75 años y su corona de reina de la escena no se ha movido ni un milímetro de la cima de su melena rubia platino. El nombre de Raffaella Carrà es sinónimo de diversión y exceso, de "¡qué fantástica esta fiesta!", pero su persona no sólo ha levantado admiración por su carrera profesional sino también por su energía y sus convicciones políticas.

En junio de 1977, la revista Interviú publicó en su número 55 una entrevista con Raffaella Carrà titulada con una cita de la artista: "Yo siempre voto comunista". Esa página escaneada circula todavía hoy por las redes sociales como un documento sorprendente y algo fetichista.

La italiana es el epítome de las divas y, en el imaginario colectivo, la izquierda ha sido más bien de vestir pana que lycra con lentejuelas.

Entrevista a la artista en el número 55 de la revista 'Interview' en 1977

Entrevista a la artista en el número 55 de la revista 'Interview' en 1977

La Carrà había llegado a España dos años antes, después de escandalizar al Papa con su canción Tuca Tuca y haber sido la primera en enseñar el ombligo en la televisión de su país.

Su primera aparición fue en el ¡Señoras y señores! de Valerio Lazarov -programa que ya llevaba el sello indiscutible del realizador rumano- y al ver el éxito que cosechó, los directivos de Televisión Española le dieron un especial de cuatro capítulos emitidos en marzo de 1976: La hora de Raffaella Carrà.

Famosa en Italia, América Latina y España, cuando volvió a la televisión española ya tenía a sus espaldas 21 discos grabados -en castellano e italiano- , diez películas y había sido presentadora de otros tantos programas en Italia, entre ellos Pronto, Raffaella? y Raffaella Carrà Show. Este último se emitió en la TV3, en versión original con subtítulos en catalán, gracias a un acuerdo con Silvio Berlusconi. Fueron siete programas de hora y media en los que se agruparon las mejores actuaciones del italiano y se añadieron algunas interpretaciones de artistas catalanes como Llorenç de Santamaria, Héctor Vila o María Jesús Vilarroya.

En 1992 TVE estrenó su programa ¡Hola Raffaella!, uno de los hitos de la historia del entretenimiento televisivo del país. Por su plató pasaron todo tipo de personalidades como Celia Cruz, Pedro Almodóvar, Mel Gibson, Marisa Paredes, Gina Lollobrigida, Santiago Carrillo o Alaska, a la que presentó como: "Una mujer de pelos largos y grandes ideas". Fueron grandes éxitos el juego Si fuera, en el que los invitados tenían que adivinar qué personaje era a través de preguntas o el concurso telefónico en el que la presentadora marcaba un número cualquiera de las Páginas Amarillas y si la persona que contestaba decía "¡Hola, Raffaella!" se llevaba dinero.

El arma principal de la italiana, además de su indiscutible talento para la música y el baile, ha sido siempre su espontaneidad. El escenario en el que se grababa el programa era como el salón de su casa, en donde se atrevía a reunir a los personajes más pintorescos y a hablar con ellos en un español sin complejos, no siempre acertado pero sí decidido. Hacía comentarios como "Estoy llamando a Valladolid, cuna del castellano" o "Mira, te he dado dinero y un conocimiento. Hoy vas a cenar más contenta" y luego colgaba el teléfono, como si nada.

Activismo en mono de lamé

La escritora y guionista Almudena Montero, trabajaba en la cadena en aquella época y el año pasado publicó un hilo en Twitter contando cómo era la artista trabajando que se hizo viral.

"Por los pasillos se hablaba de culos de tías, malversación de fondos y luego de penas de cárcel. Y en medio de todo ese horror catastrófico, aparecía Raffaella Carrà. Se te acercaba como no se te ha acercado en la vida un famoso, te bajaba la piel del ojo y te decía: "Estás anémica perdida". Te preguntaba por tus condiciones laborales, y cuando se las contabas, apagaba la luz del plató. (...) La tipa vivía permanentemente en un estado de excitación política de izquierdas, mientras dirigía departamentos enteros, vestida de lentejuelas rojas".

Por privado, Montero nos cuenta que: "Cuando ella entraba por la puerta, todo el mundo se callaba para escucharla a ella. No era solo una rubia con ropa ajustada y brillante. Era una mujer muy potente. Con mucha fuerza. Y eso se notaba estuviera donde estuviera". No trabajó en los mismos programas que ella pero "iba a verla en mis ratos libres, como hacíamos muchas otras. A admirarla, a escucharla, a ver cómo trabajaba".

Después de que este hilo se hiciera viral, la cantante se puso en contacto con la guionista. Entre otras cosas la animó a que luchara y le recordó que "yo voto comunista" es más que una frase: "Implica un modo de vida y una responsabilidad muy grande". 

A principios de los años 80, cuando todavía era impensable que el que una mujer ganase menos que un hombre fuese a suscitar cualquier atisbo de polémica, Raffaella Carrà no dudó en reclamar lo suyo en los tiempos de Pronto….Raffaella? La RAI, televisión pública italiana, la contrató por 600 millones de pesetas al año durante tres años para que no se fuese a Canale 5 con Berlusconi, pero también porque cuando se enteró de que había presentadores que cobraban más que ella mientras su programa le conseguía a la cadena diez millones de espectadores, pidió su parte. Y se la dieron.

Al respecto del tema, Montero también recuerda otra situación: "Un día pasaba yo por delante de la sala en la que ensayaban las bailarinas de un programa la coreografía. Yo estaba cotilleando desde la puerta y entró Raffaella. Estuvieron ensayando un buen rato, a mí me encantaba ver los ensayos. Entonces, tras una pausa de 5 minutos en los que ella desapareció, volvió hecha una fiera, reunió a todas las bailarinas, y se largó un discurso, que ahora entiendo feminista. Yo era una enana. Flipé. Decía cosas como 'los hombres son como los perros, que huelen el miedo', 'tenéis que protegeros…'".

Las letras de sus canciones tratan, de manera festiva y un tanto solapada, temas como la masturbación femenina o la homosexualidad. De hecho, ella es también un icono gay por excelencia. El porqué de su éxito entre el colectivo puede tener bastante que ver con las letras de canciones como Luca, todo un himno, aunque ella ha declarado que "En mi tumba dejaré escrito ¿Por qué le he gustado tanto a los gais?".

En 2017 la nombraron reina del World Pride en Madrid, en un acto en el que declaró que no entendía que todavía se tuviesen que reclamar los derechos de la comunidad LGTBI. Como explicó en una entrevista concedida poco después: "Al recibirlo dije: Viva esta semana con alegría, pero las luchas no han terminado. Todavía hay que 'hacer mucho fuego' para romper prejuicios. Tendremos éxito. Mi frase favorita dice: "Puedes quitar todas las flores, pero no puedes quitar la primavera'".

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Rafaella Carrá durante los premios World Pride en 2017

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