La canción gallega que quiere vengar a Tanxugueiras en el Eurovisión de la Inteligencia Artificial

Tanxugueiras

Javier Zurro


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La inteligencia artificial ya no es algo sacado de una película de ciencia ficción, sino que ha llegado a la gente y se empiezan a ver sus posibilidades. Desde hace unas semanas, los usuarios de redes sociales han estado jugando como niños con el Dall-E, una pequeña aplicación gratuita que gracias a la inteligencia artificial era capaz de mostrar, de una forma a veces primitiva, lo que le pidieras. El monolito de 2001 una odisea en el espacio toreando; el Demogorgon de Stranger Things jugando al baloncesto… infinitas posibilidades que lo convirtieron en el fenómeno de internet. Seguro que entre las millones de opciones recibidas por Dall-E, muchos pusieron ‘Tanxugueiras ganando el Benidorm Fest’. La Inteligencia Artificial como forma de imaginar un futuro alternativo en el que proyectar las ilusiones.

Quizás no haga falta recurrir al juego de moda para ver a la música gallega triunfar en un festival de música, aunque sí a la inteligencia artificial. El 6 de julio se celebrará en Lieja (Bélgica), la final del concurso AI Song Contest, o más conocido como el Eurovisión de las canciones escritas por inteligencia artificial. Allí competirá una canción gallega dentro de las 15 finalistas que han logrado el pase a la última ronda entre las más de 100 propuestas de todo el mundo. 

El tema elegido se llama Ai-Lalelo, un título que hace referencia al ‘lalelo’, el sonido que se usa en las canciones populares gallegas, ese grito que han popularizado las Tanxugueiras y al que han añadido ese 'AI' que da una pista sobre cómo se ha creado, ya que el tema ha sido compuesto sin apenas intervención humana en la letra, armonías, instrumentos y en su videoclip. La mención a las Tantxugueiras no es casual. El tema es, como lo era Terra, un homenaje a las mujeres que impulsaron Galicia y su tradición, lengua y cultura. De hecho, la propia idea de presentarse a este concurso nace cuando Joel Cava, impulsor de la iniciativa a través de la agencia compostelana CECUBO y fan confeso de Eurovisión, ve en la televisión la derrota del trío gallego frente a Chanel. Conocía este concurso, y creyó que la Inteligencia Artificial podía vengar a las Tanxugueiras y colocar una canción en gallego en un concurso a nivel mundial.

“En vista de que Tanxugueiras no pudieron llegar a Turín, aunque merecieran la plaza y aunque el voto popular quería que fuera ellas, ideé este proyecto con la empresa en la que trabajo como responsable creativo. Buscamos los mejores profesionales para hacer la candidatura gallega de este Eurovisión. Fue una tarea complicada porque es un perfil 'unicornio', porque tienes que trabajar en inteligencia artificial dedicada a la música y que seas gallego, porque queríamos una candidatura 100% gallega”, cuenta Cava sobre el equipo creado, al que pusieron el nombre 'PAMP!', Proyecto Ana María Prieto, en homenaje a la primera programadora informática gallega, 

Un proyecto que forman Juan Alonso, tecnólogo en machine learning y redes neuronales; Sofía Oriana, especialista en Composición en IA y compositora de Elisa y Marcela (2019) de Isabel Coixet; Xandre Outeiro, productor de bandas sonoras y músico en el Projeto Trépia; David Santos, doctor en Telecomunicaciones y músico; Marta Verde, artista digital responsable de los visuales de Tanxugueiras en el Benidorm Fest y profesora asociada en el Berklee College of Music de València; y Joel Cava, responsable creativo de CECUBO Group. 

Dar de comer a la máquina

La pregunta es, ¿cómo se crea una canción mediante inteligencia artificial? Lo primero, como en una canción al uso, es componer la letra. En este caso hay que hacer aprender a la máquina, es decir a un ordenador y un algoritmo. Para esta canción “la máquina tenía que aprender a hablar en gallego y a componer copla”. “Tenemos que dar de comer a la máquina, entrenarla de alguna manera. Hay que aportarle una serie de contenidos para que los interiorice y los reinterprete. De manera que, en este caso, le dimos contenido para crear la canción a partir de un corpus de canciones en gallego. Un cancionero digitalizado de canciones populares de Galicia del que extrajimos 400 cantigas populares de Galicia. Las procesamos y las metimos en el ordenador. El ordenador lo que hizo fue interiorizarlo y ahí es cuando a aprendió a hablar en gallego y a componer copla”, explica Joel Cava.

El equipo que dirige le dio también una serie de parámetros para que “el ordenador relacionara conceptos”. Le dijeron que la canción debía hablar de una costurera y de sus actividades, así que a partir de esas indicaciones creó 400 estrofas a las que pasaron un filtro ortográfico y sintáctico, además de uno de métrica de copla, para que “fuese un reflejo de lo que podría ser una canción típica gallega, con la métrica, la estética y la sonoridad”. Pero la intervención humana debía ser mínima, que se “respetara el trabajo que había hecho la máquina”. La canción final es, según el equipo, un 80% artificial y un 20% humana.

Extrajimos 400 cantigas populares de Galicia. Las procesamos y las metimos en el ordenador. Ahí es cuando a aprendió a hablar en gallego y a componer copla

Tras la letra llegó la armonía, buscar una “melodía para dar sonoridad a la letra”. El mecanismo es parecido al que se realiza con la letra. En esta ocasión, a la máquina se le dio de comer una canción popular gallega llamada 'A costureira' que tiene muchas versiones para que las reinterpretase y crear “una nueva línea melódica”. El resultado sonaba “a MIDI, demasiado artificial”. Le faltaba un toque humano, así que había que “humanizarla, pero con un proceso que también fuera de inteligencia artificial”. Para ello alimentaron de nuevo a su máquina. Grabaron decenas de instrumentos musicales gallegos, instrumentos de labranza que se usan como percusión en la música popular. “Los grabamos al natural y luego los procesamos. La máquina aprendió a tocar instrumentos y a tocarlos en base a la melodía que teníamos creado previamente”. “Ya sólo nos hacía falta las voces”, explica Joel Cava, que aclara que recurrieron a “cuatro pistas de voces, de las cuales tres son al natural y una es artificial”. Hasta el videoclip lo creó la inteligencia artificial gracias a “imágenes disponibles en archivos museísticos de aquí, de Galicia” que mostraran imágenes de “mujeres trabajando en el campo o de foliadas”.

La gala final y las votaciones

Este Eurovisión para canciones de Inteligencia Artificial nació en 2020, el año que la pandemia provocó la cancelación del evento tradicional. Este año, por primera vez, se hará en una gala presencial, aunque en una formato híbrido con asistencia online. El 30 de junio se cerraron las votaciones populares, que suponen el 50% del voto. El otro 50% lo dará un jurado profesional que no sólo valorará si le gusta la canción, sino el dossier presentado en el que se cuenta todo el proceso creativo de la película. El 6 de julio se decidirá la ganadora en una gala donde se pondrán los videoclips y donde se vivirá uno de los momentos más emblemáticos de eurovisión, las votaciones y ese clásico: ¡12 points!. 

En el informe que han presentado al jurado en la candidatura española se destaca cómo la inteligencia artificial puede servir para “dar un seguro cultural, una garantía de transmisión oral a nuestra tradición, a nuestra identidad, a la música tradicional gallega”. “Muchas veces se dice que la Inteligencia Artificial viene a suplantarnos, y no viene a sustituir a nadie, viene a enriquecer, y eso es lo que hemos querido mostrar”, explican de una canción que “reivindica una lengua por la que incluso ahora sigue habiendo desprecio”. “Es una canción para reivindicarnos como pueblo, para sentir orgullo y exponer al mundo lo que sumos, y además sumando tradición e innovación. Cultura y nuevas tecnologías”. Para Ai-Lalelo, y como dirían las Tanxugueiras, no hay fronteras.

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