Martin Urrutia: “Estoy harto de las redes sociales, si no existieran ni TikTok ni Instagram habría un cambio en la sociedad”
Se refugia en la literatura de la posguerra, está cansado de las redes sociales y nutre sus canciones de referencias a la naturaleza. Martin Urrutia (Getxo, 2005) tiene tan solo 21 años y se ha convertido en una de las figuras más interesantes del panorama musical actual. Tras acabar su paso por Operación Triunfo 2023 como finalista, y pese a ser consciente de los prejuicios que conlleva la etiqueta de triunfito, el artista ha optado por esperar tres años para publicar La Insolación, su álbum debut.
Martin Urrutia viaja a través de los recuerdos en un disco que se aleja de sonidos comerciales. Lo hace, además, acompañado de Hidrogenesse, un grupo que es toda una eminencia dentro del pop electrónico y que ha estado a cargo de la producción. Esta banda no ha sido su único referente, pues el artista se ha inspirado en la novela homónima de Carmen Laforet publicada en 1963, en la que el protagonista, Martín Soto, atraviesa un proceso de maduración durante tres veranos en una España marcada por la represión, el hambre y la búsqueda de identidad.
Después de haber trabajado con Javier Ambrossi y Javier Calvo en la serie musical Mariliendre, Urrutia se ha detenido en el que supone su primer gran proyecto como cantante. El resultado son diez canciones que retratan a un joven en el inicio de su carrera, atravesado por contradicciones entre la nostalgia y el anhelo, en tanto que reflexiona sobre la necesidad de posicionarse políticamente y la importancia de permitirse parar en un mundo cada vez más digitalizado.
El título de La Insolación remite a la novela de Carmen Laforet. ¿Por qué esa novela?
La leí con 18 años y me identifiqué mucho con la historia del prota, que además se llama Martín. Leí el libro en un momento muy concreto y siempre ha estado ahí como inspiración, en el fondo de la cabeza a la hora de hacer el disco, componer y pensar en ideas. Me venía mucho esa historia y me resonaba con el tema veraniego, así que hice un poco de fusión de mi vida y de lo que me transmitió la novela.
En la novela, la insolación no es solo física, también mental. ¿Cómo ha sido salir de Operación Triunfo y curarse de la insolación mediática?
Aceptando lo que te da un programa como Operación Triunfo, que es esa exposición tan grande, y también aprendiendo a gestionarla con el ritmo de los años. Han pasado casi tres años y es verdad que todo se asienta un poco. Ese impulso que te da y esa emoción del principio de estar en todas partes luego baja. Lo llevo bastante bien. A la hora de hacer el disco, he podido estar centrado en el presente sin dejarme llevar por las expectativas o el ruido.
Supongo que ha aprendido mucho de Hidrogenesse, quien está a cargo de la producción.
Muchísimo, es lo que más me ha gustado de esta experiencia. Lo que más me llevo es poder haber hecho este disco con ellos de esta manera tan especial, haber aprendido de ellos como artistas, como productores, como creadores. Tienen un nombre superimportante y en el mundo alternativo son una superreferencia. Trabajar y hacer un disco con ellos ha sido un sueño. La propuesta vino desde el sello, desde Universal, y yo lo vi clarísimo. Todo esto vino después de haber trabajado con ellos para El Destello, que es otra canción mía que tengo con Juanjo Bona. Yo también les tenía ubicados, me pareció guay y empezamos a hacerlo realidad. A ellos también les gustó la idea.
La canción Otro Verano narra varios veranos que pasan sucesivamente. ¿Ha sido duro hacerse adulto?
No ha sido duro, ha sido inesperado. Acabo de hacer 21 y es verdad que los 20 me vinieron y fue como “ostras, 20 ya”. Los cogí con muchas ganas. Los 21 me han pillado desprevenido, pero nunca los cojo con miedo o con angustia de crecer. Sí que pienso cada vez más en el paso del tiempo, pero creo que es normal, cuando creces, darte cuenta de que la vida pasa un poco rápido, pero con ilusión, siempre con ilusión. Intento tener ilusión por vivir cada día. Y Otro Verano está muy directamente relacionada con La Insolación, con la novela, porque el personaje vive verano tras verano en su pueblo.
El tema Piscina Vacía recuerda al artículo de Juanjo Villalba sobre cómo ya no vivimos la vida con nuestros amigos, sino que nos la resumimos.
La canción habla de mi grupo de amigas y de las amistades que parecen una unión eterna física y, con los años, cada uno está estudiando en una ciudad. Es bonito porque cada uno hace su camino, pero a la vez está la sensación de, “¿dónde estamos?”. Mi grupo es el del instituto, nos veíamos todos los días en clase. Era un encuentro obligatorio que te hace estar en conexión constante. Cuando se acaba eso tienes que quedar, y cuando a eso le sumas que cada uno tiene sus estudios y su crecimiento personal, es aún más difícil. Por eso luego es más especial cuando quedas y vuelves a hacer el lazo. Es como, “esto sigue”, y es de lo que habla también la canción, de que siento que es un lazo muy fuerte y que, a pesar de la distancia, siempre va a estar esa energía que nos une.
¿Le frustra que sea difícil sacar tiempo para esto?
Le doy la misma importancia que al trabajo. Es verdad que, cuando tenga temporadas de más curro, estaré más enfocado en eso. Pero en cuanto encuentro un hueco para volver a casa, no dudo nada en cogerme un avión, un autobús o lo que sea y compaginarlo. Hay mucha sensación de producción constante, de hacer, hacer y hacer. Quien quiere algo se lo tiene que currar, pero es importante poder hacer la dualidad de parar. ¿Qué es lo que me hace tener buena energía para luego gastarla en trabajar? Pues ver a mi familia y estar con esa gente con la que veo que todo está bien. Por eso, cuando vuelves a la gente que importa en realidad, que es tu abuela de 90 años, y te dice que le gusta esta canción, ya no quiero más. Con eso soy feliz.
En Me Han Dado Un Bolígrafo reflexiona sobre la responsabilidad de tener una voz. ¿Le pesa mucho esa responsabilidad?
A ratos. Ahora menos, pero el año pasado, por ejemplo, sí que sentí mucho ese peso de tener como una meta o un proyecto. Empezar un proyecto es muy difícil. Me costó mucho empezar el disco y pensar hacia dónde podía ir, estaba todo el rato yéndome al resultado final y al final me di cuenta de que el proceso y el día a día desde el inicio hasta el final es lo que luego te va a hacer tener esa sensación de lo que ha sido crearlo. Entonces sí que hay esa responsabilidad de que ya soy una persona pública que crea, que la gente lo espera, y de hacerlo bien y fiel a mí.
Como artista, ¿cree que debe sacar esa antorcha que menciona en la canción y posicionarse en temas políticos?
Sí, esto lo tengo bastante claro. Siempre que uno pueda posicionarse debe hacerlo. Es verdad que el tema de la antorcha va más por una cosa simbólica que pensamos Hidrogenesse y yo, que simboliza al final de la canción el camino iluminado, lo que vendrá después de la insolación. Artísticamente estaba pensada que fuera la última canción del disco para que dejara ese final abierto un poco metafórico, pero quedó la cuarta. Pero, volviendo a lo que dices, sí que hay que posicionarse.
Y cuando mira a su alrededor, a su generación, ¿le preocupa lo que ve o es optimista?
Me preocupa un poco ahora mismo. El momento, el panorama... sí que me dan angustia algunas cosas. También sé que hay mucha gente dispuesta a luchar y tampoco creo que haya que olvidarse de esta gente, porque al final los que nos movemos, los que nos pronunciamos... los que tenemos un papel también estamos haciendo por que esto no colapse. Siempre hay que seguir. Esa es la conclusión final, que nunca hay que parar y que nunca hay que relajarse, porque siempre hay otro extremo que hace lo contrario y lucha por vencer.
¿Cómo ha llevado el convertirse en un referente para el colectivo LGTBi?
Es un gusto. Estoy muy contento y orgulloso de ser un referente y que haya llegado a tanta gente simplemente sintiendo, siendo quien soy y pronunciándome siempre que haga falta.
¿Cómo ha equilibrado que la gente se sintiera identificada con su relación con la invasión de la privacidad?
Es una mezcla de sensaciones, porque es muy bonito ver hasta dónde llega un vínculo supernatural y que Operación Triunfo de repente te exponga tanto, que llegue a las casas y que sea un avance en el sentido de que un niño de seis años pueda ver a dos chicos juntos. Eso es precioso, pero tanto Juanjo [Bona] como yo somos muy de nuestro círculo, de nuestra gente y de valorar nuestro entorno familiar, de dar mucha privacidad a nuestra vida y de vivirla a gusto y sin la tensión de ser públicos. Hay que gestionarlo como uno puede, pero estamos contentos.
Ha participado en la serie Mariliendre. ¿Qué tal la experiencia y trabajar con Javier Calvo y Javier Ambrossi?
Estoy muy orgulloso de ese proyecto. Fue una experiencia muy intensa que siempre va a estar ahí, es una serie muy especial. Me dio vértigo por verme por primera vez en el papel de un personaje bastante principal en un proyecto en el que están los Javis involucrados. Fue un retazo de decir “ostras, qué presión de hacerlo bien”. Entra esa conciencia de que la gente me ha visto actuar y cantar y pueden confiar para que yo lo haga, pero cuando sales [de OT] estás todavía en tu mente de niño de “quiero ir a mi casa”. Pero me hacía mucha ilusión poder desenvolverme como actor en mi primer proyecto.
¿Es difícil desconectar siendo artista y teniendo que estar atento a las redes sociales?
Sí, estoy bastante harto de las redes sociales. Lo hablaba con mi hermana hace poco. Si no existieran ahora mismo ni TikTok ni Instagram, habría un cambio en la sociedad, habría la sensación de vivir un avance de algún tipo. También disfruto mucho de estar tumbado y ponerme a ver Instagram y TikTok, pero puede ser perjudicial.
De hecho, ha habido debate sobre si los menores deben tener acceso a las redes.
No lo creo, la verdad. Eso también recae en la familia y en la educación, en cuándo decides darle a tu hijo un móvil. Yo, por ejemplo, lo tuve a los 13, pero porque todos tus amigos empiezan a tener móvil y, si eres el único que no puede comunicarse y tal para salir, te quedas un poco out. Pero todo lo que puedas estar viviendo sin móvil es que luego lo notas tanto... Cuando tienes móvil dejas de hacer cosas que cuando eres niño sí haces.
¿Qué supone formar parte de la industria musical, que es algo con lo que soñaba?
Es una gestión diaria de sentir dónde estoy colocado, de dónde vengo, hacia dónde voy, a qué puedo aspirar, qué es lo que quiero... Después de Operación Triunfo, pegas un salto muy directo y yo tampoco tenía claro que quería ser cantante solista y hacer mis discos. Estaba estudiando interpretación y sabía que quería hacer algo corporal y de voz, obviamente para vivir de ello. Además, sales de Operación Triunfo con la etiqueta de OT, que eso a veces se toma bien y otras mal. Es como otra movida salir de Operación Triunfo y tener tu hueco. Hay que tener referentes y seguir cada uno el camino a su manera, tener la intuición bien alerta y escucharla.
1