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La película Armugán recupera la figura del acabador, acompañante en la muerte
Zaragoza, 29 nov (EFE).- La película 'Armugán', rodada en el Pirineo, recupera la figura del acabador, un antiguo oficio común a diversos pueblos mediterráneos y pirenaicos que consistía en la noble tarea de acompañar al convaleciente en el tránsito entre la vida y la muerte.
Llamado por diferentes nombres en distintas culturas, atesoraba la sabiduría de saber qué hacer en los últimos momentos, aunque nunca se ha conocido demasiado cómo realizaba esta labor y existe cierto “misterio” a su alrededor.
En plena pandemia y “cuando tantas familias no han podido despedirse de sus seres queridos”, el filme llega sin pretenderlo en un momento en el que emerge de pleno la conciencia de “la vulnerabilidad y transitoriedad que envuelve nuestra vida”, señala su director y guionista, el catalán Jo Sol.
Sol atiende por teléfono a Efe desde el Tallinn Black Nights Film Festival (Estonia), el certamen de cine más importante del norte de Europa en la que se ha estrenado esta cinta en blanco y negro, rodada íntegramente en el Pirineo aragonés y ha obtenido el premio del Jurado Ecuménico y el de mejor banda sonora, a cargo del oscense Juanjo Javierre.
Como particularidad, el largometraje incorpora diálogos en aragonés, una apuesta por “mantener las lenguas vivas” que ha buscado también la coherencia, ya que este personaje está ligado a la tradición del Sobrarbe, lugar del rodaje donde todavía se habla esta lengua.
La película, que llegará a las carteleras en 2021 y en pleno debate en España sobre la ley de la eutanasia, forma parte, según su director, del proceso de “reflexión colectiva sobre ese elemento bioético de cómo afrontar la muerte”.
Sol decidió rodar 'Armugán: el último acabador' fruto de una experiencia personal, después de perder a su padre y de tomar la decisión de estar con él en casa hasta el último momento.
Así que rescató ese oficio del que ya había oído hablar en alguna ocasión y decidió llevarlo a la ficción con un personaje, Armugán, que encarna el actor y bailarín de danza inclusiva vasco Íñigo Martínez Sagastizabal.
El intérprete, cuya carrera artística confluye con su activismo en favor de los derechos de las personas con discapacidad, reconoce en una conversación con Efe que le sorprendió la propuesta para interpretar al acabador, en un filme que “visibiliza cómo vive una persona con diversidad funcional en la montaña”, aunque ese no es el tema central.
“Personalmente, lo que más me enamoró del proyecto es que yo sea un protagonista con diversidad funcional y un cuerpo no normativo y la película no hable de eso; habla de la muerte. Pero, casualmente, la persona que es el acabador tiene diversidad funcional”, relata.
Martínez cuenta que, al no poder caminar, el rodaje en los Pirineos ha sido tan duro como “motivador”. Pero lo más difícil de pasar seis semanas en la piel del acabador ha sido expresar sentimientos en los numerosos silencios que caracterizan a su personaje, “místico y contemplativo”.
Como se muestra en el cartel de la película, Martínez (en el papel de acabador) es portado en la montaña por su compañero Ánchel, el actor Gonzalo Cunill.
Para el intérprete, entre los dos personajes se crea una relación de amistad e incluso de interdependencia: Ánchel se convierte “en sus piernas” y le ayuda a moverse en el exterior de la casa o a cuidar del rebaño, mientras que Armugán le transmite su valioso conocimiento.
En palabras del director, el tránsito hacia la muerte es lo que más llama la atención de esta película, pero, a la vez, es también “una historia de amistad, de amor y de relación de dos personas que viven muy aisladas y al mismo tiempo muy conectadas con la comunidad”.
Por Inés Escario
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