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Una nueva investigación señala la responsabilidad de España y Marruecos en la tragedia de Melilla: “Fue una trampa mortal”

Decenas de personas intentan sortear el cordón policial tras superar la valla de Melilla. Entre ellos está Nasser (en el centro, con el brazo a la altura de su cabeza, con sudadera negra y dibujo turquesa), quien ha sido devuelto a España.

Gabriela Sánchez

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A menos de una semana del segundo aniversario de la tragedia de Melilla, que acabó con la vida de al menos 23 personas que intentaban saltar la valla fronteriza, una nueva investigación apunta la responsabilidad compartida entre las autoridades españolas y marroquíes sobre los hechos. Ante la falta de una investigación independiente, las organizaciones Border Forensics, Irídia, y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) han elaborado una reconstrucción cartográfica de los hechos ocurridos el 24 de junio de 2022 con la finalidad de responder a una pregunta: “¿Cómo y quién convirtió el puesto fronterizo del Barrio Chino en una trampa mortal?”.

El análisis parte de las investigaciones realizadas previamente por el colectivo Lighthouse reports junto a varios medios y organizaciones locales con el objetivo de unir de forma sistemática todo lo ocurrido aquel día y contraponer los hechos contrastados con las últimas versiones oficiales aportadas. Los investigadores consideran que la reconstrucción “permite refutar sus versiones sobre lo ocurrido, que inicialmente las eximían de cualquier responsabilidad al respecto”.

Una “estrategia”

Entre los aspectos más destacados, los autores sostienen que la avalancha producida en el puesto fronterizo de Barrio Chino se desencadenó como consecuencia de “una estrategia de las autoridades” marroquíes. Según su análisis satelital, el despliegue de las fuerzas de seguridad marroquíes por la zona de los campamentos donde los migrantes se concentraban habitualmente, así como por los alrededores de la frontera, hizo que cientos de personas tuvieran como única salida el camino que acabaron tomando hacia la frontera. “Permitieron deliberadamente que las personas migrantes se acercaran a la frontera y, una vez allí, las dirigieron, a través de la amenaza de la represión, hacia el puesto fronterizo del Barrio Chino”.

elDiario.es habló días después de la tragedia con decenas de supervivientes de los hechos, quienes también denunciaban haber sufrido una “fuerte represión” por parte de agentes marroquíes en los días anteriores a los hechos, lo que les empujó a iniciar el intento de salto el 24 de junio de 2022. Especialmente, hicieron mención a una gran redada en el monte Gurugú el 23 de junio, la víspera de la tragedia.

Durante esos momentos, además de las redadas denunciadas por los migrantes sudaneses, los investigadores sostienen que se “produjo un refuerzo significativo de la presencia militar marroquí” a lo largo del perímetro fronterizo. “Las imágenes por satélite de los días anteriores al 24 de junio muestran un aumento del número de tropas desplegadas en varias zonas de la frontera, así como la construcción de una trinchera adicional en el lado marroquí de la valla”, indica el documento.

¿Infiltrados?

El informe incluye varios testimonios que coinciden “en señalar la existencia de informadores infiltrados en el grupo” de migrantes. “Según los distintos relatos que hemos recogido, aquel día los informantes animaron a todas las personas migrantes a dirigirse hacia la valla sin llevar ganchos consigo, y a intentar cruzar a través de un puesto fronterizo, cuando en todos los intentos anteriores se habían utilizado dichas herramientas que facilitan la escalada de las vallas fronterizas”.

“No teníamos ganchos, así que tuvimos que ir a la garita [puesto fronterizo]. Si hubiéramos tenido ganchos, no habríamos tenido que ir hasta la garita. No tuvimos más remedio que intentar entrar por la puerta. Cuando intentamos entrar por la puerta, nos rodearon y nos golpearon. La idea de entrar a través de la garita no se nos había pasado antes por la cabeza. Solíamos saltar las vallas, pero esta vez habíamos cambiado el plan, supuestamente porque la seguridad se reforzaba alrededor de las vallas, pero en realidad era en la garita donde se reforzaba la seguridad. Fue el Gawad quien influyó en nuestra decisión, y por su culpa estábamos todos ”desnudos“ sin los garfios. Yo soy uno de los inmigrantes veteranos en Marruecos, y somos los veteranos los que mandamos y los que decidimos cuándo tendrá lugar el ataque, quién se encargará de la vigilancia, etc. Este informante también era un veterano. Así que nos propuso ir a la garita y nos convenció de que todos los sudaneses pasarían”, apunta M., uno de los supervivientes de los hechos, cuyo testimonio es incluido en el informe.

La “trampa”

Una vez que estaban en el interior del puesto fronterizo, las personas migrantes intentaron cruzar la frontera hacia Melilla. En ese momento, la investigación destaca el uso de material antidisturbios por parte de las autoridades españolas y marroquíes. “Las personas migrantes fueron en primer lugar atacadas desde todos los flancos con material antidisturbios por las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas. El empleo intensivo de gas en un espacio confinado, y el clima de pánico resultante, produjeron sin duda las primeras muertes durante la masacre”, concluye el documento.

“Los argumentos oficiales dicen que las muertes tienen que ver con la actuación de las propias personas migrantes. Dicen que mueren por una avalancha. Pero la actuación policial se caracterizó por un mal uso del material antidisturbios y las personas no podían escapar”, sostiene Maite Daniela Lo Coco, investigadora del Centro de Derechos Humanos Irídia.

“Se generó una trampa. No es que murieron aplastadas, sino que se construyó una trampa, por la encerrona y por el uso del material antidisturbios”, añade. Según confirmó la Guardia Civil, los agentes utilizaron “86 botes lacrimógenos, 28 botes de gas, 65 pelotas de goma, 270 salvas y 41 aerosoles lacrimógenos grandes” para responder al salto.

Las imágenes, ya publicadas anteriormente, muestran que sobre las 8:30 horas la mayoría de las personas migrantes se encontraban en el “patio grande” de la parte del puesto fronterizo bajo control operativo marroquí. Las personas migrantes intentan abrir la verja fronteriza que separa la zona bajo control operativo marroquí de la que está bajo control operativo español. “En ese momento, son gaseadas desde todos los flancos por las fuerzas marroquíes y españolas. Las fuerzas marroquíes bloquean la salida del patio grande, impidiendo cualquier vía de escape”, recalca el informe para describir la “trampa” a la que hace referencia el título de su estudio.

Posteriormente, los agentes marroquíes utilizaron una fuerte violencia contra los migrantes, “tanto a los que permanecieron dentro del puesto fronterizo como a aquéllos que trataron de abandonarlo y fueron violentamente devueltas en caliente por las fuerzas españolas y marroquíes”, añade el informe.

En diciembre de 2022, la Fiscalía archivó su investigación sobre las muertes de migrantes el pasado mes de junio en la frontera de Melilla, exonerando de cualquier responsabilidad a Interior, la Guardia Civil y los agentes que estuvieron ese día sobre el terreno. El decreto del Ministerio Público afirmó que “los hechos que determinaron la avalancha sucedieron en territorio marroquí” y que “el amontonamiento de personas se produjo entre ambos recintos fronterizos”. 

La Fiscalía entiende que la actuación de los guardias fue proporcionada, algo que los autores de esta nueva investigación rechazan en las conclusiones de su estudio.

Por esta razón, el Border Forensic, Irídia y la ASMDH solicita una nueva investigación independiente de los hechos, con el objetivo de reparar a los supervivientes y las familias de los fallecidos, cuyos cuerpos -excepto uno de ellos- aún no han sido identificados. “Los hechos que hemos reconstruido, contrastando numerosas pruebas, son incriminatorios, tanto para las autoridades marroquíes como para las españolas”, denuncian los investigadores.

“Tras examinar la información y testimonios disponibles, resulta evidente que los supervivientes y las familias de los fallecidos podrían emprender acciones legales contra España y Marruecos, tanto en relación con la violencia de la operación como con las formas de detención practicadas en el curso de la misma y la falta de una investigación efectiva de los hechos”, alerta el documento.

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