Crece la presión para una regulación global de las criptomonedas que evite 'agujeros negros' de dinero

Daniel Yebra

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El Fondo monetario internacional (FMI) pide un marco regulatorio común para evitar que los criptoactivos (como el Bitcoin) sirvan para eludir impuestos y sanciones, o incluso para favorecer transacciones relacionadas con actividades delictivas. El organismo considera que hay que “aclarar” a nivel mundial el estatus legal de las finanzas descentralizadas y digitales, muy distinto en cada país o región, aunque calcula que su importancia todavía es “relativamente” pequeña, al suponer un 1% del valor total de los mercados globales.

La industria de los bulos también se sube al barco de las criptomonedas

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La enésima advertencia sobre los usos de los criptoactivos al margen de la legalidad de los países desarrollados llegó esta semana de parte del FMI, y también del regulador de Estados Unidos (SEC) o del Banco de España.

Un aviso que coincide con el desplome de la cotización del Bitcoin y otras criptos en las últimas semanas y la precipitación de El Salvador hacia un impago de deuda por la apuesta de su presidente, Nayib Bukele, por el propio Bitcoin como moneda oficial del país.

El organismo internacional que preside Kristalina Georgieva recalca en que los criptoactivos “se pueden mantener y comercializar sin intermediarios”, fuera de las fronteras y lejos de las diferentes regulaciones.

“Incluso cuando estos activos se negocian y se mantienen a través de intermediarios como casas de cambio y monederos virtuales, es posible que estos no estén regulados ni obligados a cumplir con las mínimas normas ni nacionales, ni internacionales”, continúa. Esta característica principal y original de las finanzas descentralizadas es, al mismo tiempo, uno de sus principales atractivos y, también, uno de sus mayores riesgos (o perversiones).

Brian Armstrong, director ejecutivo de una de las principales plataformas de intermediación de criptoactivos, Coinbase, tuvo que negar este mismo miércoles “la bancarrota”, tras desplomarse en bolsa las acciones de la compañía por los malos resultados obtenidos en el primer trimestre y el hundimiento del Bitcoin, y, sobre todo, por las advertencias regulatorias en Estados Unidos.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, reconoció “algunos progresos regulatorios”, pero insistió en que “falta mucho trabajo”, en un discurso en el marco del BIS (Banco de pagos internacionales, según las siglas en inglés). “El desarrollo acelerado de las finanzas descentralizadas y de los criptoactivos requieren un enfoque regulatorio y de supervisión proactivo y con visión de futuro. La colaboración entre autoridades y organismos globales es clave”, concluyó.

Ni identidad, ni residencia

“El motivo o razón principal del 50% de los inversores [en criptos] es la rentabilidad de los activos. Otros lo hacen solo por diversión o por complacer a terceros y hay quienes lo hacen con la intención de explorar el uso de monedas alternativas sin necesidad de intermediarios. Ahora bien, parece claro que existen pocos inversores que busquen proteger el valor de sus ingresos, y que un grupo muy reducido invierte actualmente con la intención de brindar apoyo a la tecnología blockchain [tecnología de cadena de bloques que sirve para generar una infraestructura de registros sin la intervención de bancos ni autoridades]”, observa Eduard Garcia Rosicart, profesor en OBS Business School.

Los perfiles a los que alude el experto explicarían las agresivas campañas publicitarias, con técnicas similares a las casas de apuestas, que se han multiplicado en los últimos meses en España, pero no encajan exactamente con las preocupaciones del FMI. Ni con las de la Agencia Tributaria o el Banco de España sobre los más de 233.000 contribuyentes que deberían declarar sus inversiones en criptoactivos.

Y el FMI va más allá, y denuncia que la mayoría de los criptoactivos se comercializan sin posibilidad de conocer la identidad de los inversores, ni su residencia. “La falta de una ubicación física de los libros de contabilidad de criptoactivos dificulta la determinación de la residencia de las partes que realizan la transacción y las leyes aplicables”, detalla el organismo.

“Por lo tanto, es posible que las estrategias regulatorias y políticas tradicionales no se apliquen adecuadamente para supervisar los mercados de criptoactivos o las infraestructuras de mercado para la transferencia, el comercio y la liquidación”, continúa.

Las amenazas de los criptoactivos

Y aquí aparecen los riesgos. Garcia Rosicart los resume desde el punto de vista del vista del inversor: “La volatilidad [la posibilidad de perder o ganar grandes cantidades de dinero en muy poco tiempo]”, la ausencia del respaldo del regulador en caso de un shock de liquidez o de la quiebra o la simple de desaparición de un intermediario y “vulnerabilidad informática”.

Mientras que el FMI se fija en los institucionales: la evasión de impuestos, el incumplimiento de sanciones o el uso de las finanzas descentralizadas para actividades delictivas.

“En muchos países, las plataformas que operan con criptoactivos están reguladas solo para el cumplimiento de los requisitos contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo”, lamenta el organismo internacional (recientemente una de ellas, la propia Coinbase, informó del bloqueo de 25.000 carteras de criptomonedas relacionadas con el cibercrimen rusos).

“Aunque muchas plataformas de criptocomercio están comenzando a integrar medidas contra el lavado de dinero y la lucha contra la financiación del terrorismo en sus procedimientos, los actores ilícitos también están empleando tecnología criptográfica innovadora, como las criptomonedas mejoradas con anonimato (AEC, por sus siglas en inglés) para ocultar los detalles de transacciones financieras”, apunta Moody's.

Vía de escape para el rublo

En la misma línea, la agencia de calificación de deuda Moody's publicó un informe recientemente en el que se preguntaba si “la imposición de sanciones internacionales a Rusia tras invasión de Ucrania ha planteado dudas sobre si las criptomonedas, incluido el Bitcoin, pueden usarse para eludirlas y restaurar la capacidad de los individuos y el gobierno rusos para, al menos parcialmente, realizar transacciones financieras”.

Y más: “Otra pregunta importante es si estos activos digitales pueden usarse como depósito de valor hasta que se levanten las sanciones”. La conclusión de Moody's es que “dado el tamaño limitado y la baja liquidez del mercado del rublo a las criptos, creemos que, por ahora, es poco probable que los criptoactivos brinden una solución viable y eficiente para que se eludan las sanciones”.

El Fondo monetario internacional (FMI) pide un marco regulatorio común para evitar que los criptoactivos (como el Bitcoin) sirvan para eludir impuestos y sanciones, o incluso para favorecer transacciones relacionadas con actividades delictivas. El organismo considera que hay que “aclarar” a nivel mundial el estatus legal de las finanzas descentralizadas y digitales, muy distinto en cada país o región, aunque calcula que su importancia todavía es “relativamente” pequeña, al suponer un 1% del valor total de los mercados globales.

La industria de los bulos también se sube al barco de las criptomonedas

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La enésima advertencia sobre los usos de los criptoactivos al margen de la legalidad de los países desarrollados llegó esta semana de parte del FMI, y también del regulador de Estados Unidos (SEC) o del Banco de España.

Un aviso que coincide con el desplome de la cotización del Bitcoin y otras criptos en las últimas semanas y la precipitación de El Salvador hacia un impago de deuda por la apuesta de su presidente, Nayib Bukele, por el propio Bitcoin como moneda oficial del país.

El organismo internacional que preside Kristalina Georgieva recalca en que los criptoactivos “se pueden mantener y comercializar sin intermediarios”, fuera de las fronteras y lejos de las diferentes regulaciones.

“Incluso cuando estos activos se negocian y se mantienen a través de intermediarios como casas de cambio y monederos virtuales, es posible que estos no estén regulados ni obligados a cumplir con las mínimas normas ni nacionales, ni internacionales”, continúa. Esta característica principal y original de las finanzas descentralizadas es, al mismo tiempo, uno de sus principales atractivos y, también, uno de sus mayores riesgos (o perversiones).

Brian Armstrong, director ejecutivo de una de las principales plataformas de intermediación de criptoactivos, Coinbase, tuvo que negar este mismo miércoles “la bancarrota”, tras desplomarse en bolsa las acciones de la compañía por los malos resultados obtenidos en el primer trimestre y el hundimiento del Bitcoin, y, sobre todo, por las advertencias regulatorias en Estados Unidos.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, reconoció “algunos progresos regulatorios”, pero insistió en que “falta mucho trabajo”, en un discurso en el marco del BIS (Banco de pagos internacionales, según las siglas en inglés). “El desarrollo acelerado de las finanzas descentralizadas y de los criptoactivos requieren un enfoque regulatorio y de supervisión proactivo y con visión de futuro. La colaboración entre autoridades y organismos globales es clave”, concluyó.

Ni identidad, ni residencia

“El motivo o razón principal del 50% de los inversores [en criptos] es la rentabilidad de los activos. Otros lo hacen solo por diversión o por complacer a terceros y hay quienes lo hacen con la intención de explorar el uso de monedas alternativas sin necesidad de intermediarios. Ahora bien, parece claro que existen pocos inversores que busquen proteger el valor de sus ingresos, y que un grupo muy reducido invierte actualmente con la intención de brindar apoyo a la tecnología blockchain [tecnología de cadena de bloques que sirve para generar una infraestructura de registros sin la intervención de bancos ni autoridades]”, observa Eduard Garcia Rosicart, profesor en OBS Business School.

Los perfiles a los que alude el experto explicarían las agresivas campañas publicitarias, con técnicas similares a las casas de apuestas, que se han multiplicado en los últimos meses en España, pero no encajan exactamente con las preocupaciones del FMI. Ni con las de la Agencia Tributaria o el Banco de España sobre los más de 233.000 contribuyentes que deberían declarar sus inversiones en criptoactivos.

Y el FMI va más allá, y denuncia que la mayoría de los criptoactivos se comercializan sin posibilidad de conocer la identidad de los inversores, ni su residencia. “La falta de una ubicación física de los libros de contabilidad de criptoactivos dificulta la determinación de la residencia de las partes que realizan la transacción y las leyes aplicables”, detalla el organismo.

“Por lo tanto, es posible que las estrategias regulatorias y políticas tradicionales no se apliquen adecuadamente para supervisar los mercados de criptoactivos o las infraestructuras de mercado para la transferencia, el comercio y la liquidación”, continúa.

Las amenazas de los criptoactivos

Y aquí aparecen los riesgos. Garcia Rosicart los resume desde el punto de vista del vista del inversor: “La volatilidad [la posibilidad de perder o ganar grandes cantidades de dinero en muy poco tiempo]”, la ausencia del respaldo del regulador en caso de un shock de liquidez o de la quiebra o la simple de desaparición de un intermediario y “vulnerabilidad informática”.

Mientras que el FMI se fija en los institucionales: la evasión de impuestos, el incumplimiento de sanciones o el uso de las finanzas descentralizadas para actividades delictivas.

“En muchos países, las plataformas que operan con criptoactivos están reguladas solo para el cumplimiento de los requisitos contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo”, lamenta el organismo internacional (recientemente una de ellas, la propia Coinbase, informó del bloqueo de 25.000 carteras de criptomonedas relacionadas con el cibercrimen rusos).

“Aunque muchas plataformas de criptocomercio están comenzando a integrar medidas contra el lavado de dinero y la lucha contra la financiación del terrorismo en sus procedimientos, los actores ilícitos también están empleando tecnología criptográfica innovadora, como las criptomonedas mejoradas con anonimato (AEC, por sus siglas en inglés) para ocultar los detalles de transacciones financieras”, apunta Moody's.

Vía de escape para el rublo

En la misma línea, la agencia de calificación de deuda Moody's publicó un informe recientemente en el que se preguntaba si “la imposición de sanciones internacionales a Rusia tras invasión de Ucrania ha planteado dudas sobre si las criptomonedas, incluido el Bitcoin, pueden usarse para eludirlas y restaurar la capacidad de los individuos y el gobierno rusos para, al menos parcialmente, realizar transacciones financieras”.

Y más: “Otra pregunta importante es si estos activos digitales pueden usarse como depósito de valor hasta que se levanten las sanciones”. La conclusión de Moody's es que “dado el tamaño limitado y la baja liquidez del mercado del rublo a las criptos, creemos que, por ahora, es poco probable que los criptoactivos brinden una solución viable y eficiente para que se eludan las sanciones”.

El Fondo monetario internacional (FMI) pide un marco regulatorio común para evitar que los criptoactivos (como el Bitcoin) sirvan para eludir impuestos y sanciones, o incluso para favorecer transacciones relacionadas con actividades delictivas. El organismo considera que hay que “aclarar” a nivel mundial el estatus legal de las finanzas descentralizadas y digitales, muy distinto en cada país o región, aunque calcula que su importancia todavía es “relativamente” pequeña, al suponer un 1% del valor total de los mercados globales.

La industria de los bulos también se sube al barco de las criptomonedas

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La enésima advertencia sobre los usos de los criptoactivos al margen de la legalidad de los países desarrollados llegó esta semana de parte del FMI, y también del regulador de Estados Unidos (SEC) o del Banco de España.