Holaluz desvía el foco ante sus impagos: “El 'establishment' quiere destruirnos”
El Ministerio de Transición Ecológica informó en el BOE el sábado pasado que iniciaba la inhabilitación a Holaluz y el traspaso de clientes a otra comercializadora. Unos días después, la CEO de Holaluz, Carlota Pi, atiende a elDiario.es quitándole hierro y calificando esta crisis como “cuestiones técnicas” y acusando a “las grandes eléctricas” de querer destruirlas.
Tras la inhabilitación del Gobierno, la empresa fue suspendida de la bolsa española del BME Growth donde cotiza. Y desde entonces, tiene hasta el próximo día 31 para presentar alegaciones. Aunque el Ministerio y la empresa no pueden hablar sobre las causas del proceso mientras dure el periodo de alegaciones y hasta que haya una resolución definitiva, llega tan solo un mes después de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia le abriera un expediente por una sanción “grave” de impago de peajes a las eléctricas por las redes de donde sale la electricidad que comercializan.
“No tenía ni flowers de lo de la CNMC”, dice Pi, que asegura que son “cuestiones administrativas puntuales” y rellena con anglicismos como “business as usual” su falta de explicaciones.
Según publicaba este jueves Cinco Días citando a fuentes del Ministerio (las oficiales se niegan a dar información por mantener el sigilo mientras dura el proceso), el impago de Holaluz va mucho más allá de una cuestión administrativa o puntual y asciende a seis millones de euros, cuatro con Endesa y un millón con Iberdrola y Naturgy.
El procedimiento del Ministerio prevé que si se completa la inhabilitación de Holaluz, los contratos de los clientes se traspasen automáticamente a la tarifa regulada y puedan optar también a contratar otra compañía de luz, pero en ningún caso perderán el suministro.
Aunque desde la empresa aseguran que presentarán las alegaciones y resolverán la cuestión sin dejar que expire el plazo, insisten en alimentar la narrativa de una persecución de las grandes eléctricas en lugar de asumir la gravedad del asunto. “No es la primera vez que nos atacan. Lo explicaremos cuando hayamos presentado las alegaciones. El establishment energético quiere acabar con nosotros”, asegura Pi.
El expediente por infracción grave publicado por la CNMC el pasado mes de junio apuntaba a una infracción del artículo 65.3 de la Ley del sector eléctrico, que prevé la obligación de las comercializadoras a pagar peajes a las eléctricas para comercializar con la luz que sale de su red y a estas a cumplir con sus obligaciones.
En mayo de 2024, la CNMC abrió un expediente sancionador contra Holaluz por el mismo motivo, según publicó El Mundo.
Fuentes del sector cercanas a las grandes eléctricas confirman a elDiario.es que los impagos de Holaluz vienen de hace años. Cuentan que hace tiempo que dejan de pagar, después pagan una parte, luego vuelven a dejar de pagar y así van acumulando deuda. Confirman que una denuncia de Iberdrola es la que ha precipitado la apertura del expediente del Ministerio. Y explican que algunos de estos impagos los tiene que aportar la eléctrica a la caja común de la CNMC, por lo que las eléctricas avanzan estas cuantías.
Sin entrar en ningún momento en los impagos de Holaluz, Pi asegura que “los clientes pueden estar tranquilos” y que resolverán los problemas antes de que se cumpla el plazo.
“Las grandes empresas tienen un interés brutal en destruirnos porque le damos miedo”, insiste Pi sin entrar a valorar la naturaleza de los expedientes abiertos. “La CNMC nos escucha mucho, el Gobierno también y somos un agente de cambio en propuestas normativas”, dice Pi, que cree que “lo que las grandes empresas quieren es controlar el mercado para que la luz no esté distribuida y libre como pretendemos empresas que fomentamos el autoconsumo y las comunidades energéticas”.
“Estamos muy tranquilos porque lo vamos a resolver y no estamos traspasando clientes a ningún sitio, operamos con normalidad”, abunda Pi, pero insiste en que hay que “esperar a que esté cerrado el expediente para dar información al mercado”. “Estoy deseando poder explicar todo esto”, añade. Y asegura que las empresas que les persiguen “estiran la norma” para hacerles daño.
Impagos tras su gran crisis
Los impagos coinciden con una redimensión de la empresa que vivió una profunda crisis tras la invasión rusa en Ucrania. Durante ese 2022, su facturación vinculada al autoconsumo se disparó porque crecieron los precios de la electricidad y las placas solares permitían protegerse. Pero al bajar los precios energéticos y dispararse los tipos de interés, dejó de salir tan a cuenta el autoconsumo y su actividad cayó en picado.
Tras cerrar 2022 con unas pérdidas de 5 millones y una facturación de 920, las multiplicó por cinco hasta los 26 millones y 614 de facturación en 2023.
A finales de 2024, el desconocido fondo de inversión industrial Icosium salió al rescate de Holaluz aportando 22 millones de euros a la empresa y haciéndose con el 14,2% del capital de Holaluz, de forma que se convertía en máximo accionista.
La entrada de Icosium no despejó las “dudas” del auditor EY sobre la continuidad de la empresa, que en 2024 batió su récord de pérdidas hasta los 31,4 millones y que, tras una reestructuración y echar al 30% de la plantilla, las redujo tan solo a 22,1 millones en 2025. Cayeron más los ingresos, un 40% hasta quedarse en 158,9 millones.
Pese a la caída del autoconsumo, Holaluz mantiene una cartera de clientes de la comercializadora de unos 225.000 clientes que pagan por una suscripción fija y que les garantiza una base de ingresos estable.
La empresa publicará los resultados del primer semestre de 2026, auditados, en octubre, de forma que se podrá conocer cómo avanza el estado financiero de la empresa y una deuda que a cierre del año pasado era de 42 millones tras una refinanciación de 60 millones que vence en 2028.
“Estamos confiados en ejecutar nuestro plan de negocio”, dice Pi, sin dar detalles sobre la cuenta de resultados. Y celebra que gracias a la Inteligencia Artificial han conseguido reducir un 30% los costes operativos.
La empresa nació en 2010 en Barcelona y se hizo famosa por defender “la revolución de los tejados” como una de las primeras empresas que apostó por el autoconsumo fotovoltaico en España.
En solo seis años, consiguió facturar 100 millones y cerrar con beneficios de medio millón en 2016. En 2019 empezó a cotizar en el BME Growth y fue alternando pequeños beneficios con pequeñas pérdidas que mostraban una estabilidad financiera que se rompió después de su techo de 2022.
Con el aluvión de autoconsumo por la guerra de Ucrania, alcanzó los 919 millones con unas pérdidas de 5,2 millones ese año, pero a partir del siguiente empezó su caída en picado. Un año después de su nuevo plan de salvación, el discurso optimista y a la vez de “David contra Goliat” de Holaluz sigue intacto. Pero la inhabilitación del Ministerio y la suspensión en la bolsa muestran una realidad mucho menos colorida que el discurso de Carlota Pi. A principios de agosto, tras la presentación de alegaciones, se verá si Holaluz realmente sale del túnel o entra en uno mucho más oscuro.
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