Los hombres en el poder de Deutsche Bahn se resisten a la paridad en los puestos de responsabilidad de la empresa

Aldo Mas

Berlín —

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S llaman Richard Lutz, Ronald Pofalla y Martin Seiler. Tienen entre 56 y 61 años y son los grandes responsables de Deutsche Bahn (DB), el gran consorcio alemán del sector ferroviario que tiene como principal accionista al Estado alemán. Lutz es el presidente del Consejo de Administración, Pofalla es el responsable de infraestructuras de la compañía y Seiler es el jefe de personal.

Se supone que, con los poderes públicos, Lutz, Pofalla y Seiler debieran tener una relación fluida para el buen funcionamiento de la compañía. Sin embargo, este trío parece haber quedado retratado ante las autoridades germanas y en el debate público alemán por airear su rechazo a la idea de hacer de DB un ejemplo en materia de integración de mujeres en los puestos de responsabilidad empresarial.

Esa idea la promueven de un tiempo a esta parte las ministras de Justicia y de Familia. De esas carteras se ocupan, respectivamente, Christine Lambrecht y Franziska Giffey. Ambas son socialdemócratas y, juntas, quieren implementar una cuota del 50% en los puestos de responsabilidad de las grandes compañías germanas en las que el estado es el mayor accionista.

Entre esas firmas se encuentra Deutsche Bahn, pero también la Imprenta Federal, la DFS, que es responsable del control del tráfico aéreo, o la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional.

Se han cumplido ya cuatro años desde que entrara en vigor en Alemania la ley que obliga a las empresas a tener una cuota de mujeres del 30% en la dirección. Con el tiempo, aunque se mantienen las dificultades para aplicar esa ley, el número de mujeres en los puestos clave de las compañía ha aumentado.

Por ejemplo, entre las 200 empresas alemanas de mayor facturación, la presencia de mujeres en los consejos de supervisión era del 28,2% en 2019. Justo antes de la entrada en vigor de la ley de la cuota del 30%, el porcentaje estaba en el 19,7%. Pero en los consejos de administración, que ocupan presidentes y consejeros clave como puede ser Lutz en DB, el porcentaje que corresponde a mujeres en esas 200 empresas es del 10,4%.

Es en este contexto que las ministras de Justicia y Familia de Alemania han presentado ese proyecto que aspira a implantar la paridad en los puestos de toma de decisiones de las empresas controladas por el estado germano. Éstas compañías tienen “que ir en cabeza como un ejemplo”, según las aspiraciones de las dos destacadas ministras socialdemócrata de la canciller Angela Merkel.

El debate político sobre esa propuesta – que genera rechazo en la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de Merkel – no ha terminado. Pero ya ha saltado a la esfera pública, generando polémica y duras críticas contra Lutz, Pofalla y Seiler. Éstos se oponen a la idea de la pareja de ministras progresistas de la 'gran coalición'.

Según ha recogido el semanario alemán Der Spiegel, ese trío de directivos de DB se ha dirigido por escrito al vicecanciller y ministro de Hacienda, el también socialdemócrata Olaf Scholz, al ministro de Transportes, el conservador Andreas Scheuer, y a la propia Giffey para alertar sobre los supuestos efectos negativos de la propuesta del 50%.

Ideas equivocadas de los dirigentes de Deutsche Bahn

Para Lutz y compañía, esa idea está asociada a “importantes efectos negativos” para la empresa. En concreto, los tres directivos ven amenazada a DB, en caso de aplicar ese 50%, de un “empeoramiento de la ya seria carestía de trabajadores cualificados en los puestos técnico-operativos” de la firma.

Las revelaciones del Der Spiegel han causado una ola de críticas contra Lutz y compañía. Al frente de esas críticas está, entre otros, una mujer como Cosima Ingenschay, integrante de la dirección del Sindicato Ferroviario y de Transportes de Alemania (EVG, por sus siglas alemanas).

“Estoy en shock por las declaraciones de tres de los dirigentes de Deutsche Bahn. Los Señores Lutz, Pofalla y Seiler caen en unas ideas equivocadas si piensan que el hecho de que haya mujeres en las posiciones de dirección de la empresa es algo que daña su capacidad de competir”, ha dicho Ingenschay en una reciente entrevista con el diario regional teutón Rheinische Post.

Deutsche Bahn está presente en España con la marca Arriva, con la que gestiona líneas de autobuses y servicios de transporte escolar en Galicia, donde tiene mayor implantación, las Islas Baleares y la Comunidad de Madrid. Tiene un parque de 540 autobuses y 1.010 empleados. Hace dos años que la filial española del operador público de transportes alemán anunció que empezaría a operar una línea ferroviaria entre Oporto y A Coruña, pero el coronavirus ha hecho que la compañía “reevalúe” este servicio sin que haya establecido una fecha para su puesta en marcha.

Dos mujeres entre los siete cargos del consejo de administración

En el consejo de administración de DB, que ocupan siete personas, ya hay dos mujeres. A saber, Sigrid Nikutta y Sabina Jeschke. Pero, visto lo visto, Lutz y Pofalla y Seiler entienden que un crecimiento del número de mujeres con cargos como los de Nikutta y Jeschke pone en peligro los planes de futuro de la compañía.

Pese a la crisis del coronavirus, DB quiere incorporar en los próximos cinco años hasta 100.000 nuevos trabajadores. Actualmente, la empresa da trabajo a 211.000 personas. Según datos de la empresa, un 23,3% de su mano de obra está constituido por mujeres. Dicho de otro modo, Deutsche Bahn cuenta con 49.000 empleadas.

Oficialmente, en la empresa mantienen que “la proporción de mujeres mujeres empleadas en la empresa tiene que crecer”. Pero por lo que dan a entender Lutz y compañía, hay puntos de la jerarquía donde a ellos les resulta más incómodo que ese porcentaje crezca. Seguro que esa apreciación también es uno de los problemas por resolver en DB antes de que llegue la paridad a sus despachos importantes.