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La UE aprueba un acuerdo de mínimos para la unión bancaria y aparca la garantía de depósitos y el seguro de desempleo

La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente español, Pedro Sánchez.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

Doce meses y un pasito. Los líderes de la UE han aprobado este viernes el acuerdo de mínimos alcanzado hace diez días en un Eurogrupo maratoniano de 18 horas: un fondo de emergencia para atajar crisis bancarias y para fortalecer las competencias del fondo europeo de rescate. Fuera del acuerdo, como ya anticipó la reunión de ministros de Economía del euro, quedan el seguro de desempleo europeo y el fondo de garantía para los depósitos bancarios de los cuentacorrentistas.

“La liga hanseática [países nórdicos y Holanda] son más talibanes que los talibanes”, afirma una fuente diplomática: “No quieren ni oír hablar de este tipo de propuestas, y en la cumbre del euro hay que aprobar las cosas por consenso”.

El elemento más tangible de la reforma es la creación de una red de seguridad, backstop, para la Unión Bancaria. Se trata de un mecanismo anunciado en 2013, ya acordado, pero sobre el que faltan detalles y la fecha de su introducción –prevista para 2024 pero susceptible de adelantarse–.

Será una solución de emergencia para situaciones en las que los recursos del Fondo Único de Resolución (FUR) no son suficientes para hacer frente a una quiebra bancaria. Debe intervenir como último recurso para costear las intervenciones europeas de bancos en quiebra y evitar el rescate público.

“Se han tomado importantes decisiones para el fortalecimiento de la moneda única”, ha afirmado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: “No nos damos por satisfechos, es insuficiente. Hemos acordado poner en marcha el respaldo bancario; también se ha aprobado una reforma del MEDE [Mecanismo Europeo de Estabilidad] para casos de crisis financiera; y hemos debatido sobre el pilar fiscal, donde se ha aprobado el mandato para la puesta en marcha de un presupuesto común para la zona euro”.

“Este gobierno ha defendido propuestas más ambiciosas, como un seguro de desempleo común que estamos convencidos hace falta para periodos de crisis”, ha explicado Sánchez, quien ha reconocido que son “pasos insuficientes en la zona euro”.

Los jefes de Gobierno de la UE, además, han acordado reforzar las competencias del fondo europeo de rescate, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). El refuerzo es para la supervisión económica y el diseño y vigilancia de rescates, tareas que compartirá con la Comisión Europea. Los países del euro con dificultades, además, podrán tener acceso a una línea preventiva de ayuda antes un eventual rescate, que estará sujeto a un “nivel apropiado de condicionalidad”.

El presidente del Eurogrupo, el portugués Mario Centeno, ha explicado que se han dado “pasos” en la discusión de un presupuesto para la zona del euro, si bien la división impide avanzar más en esa línea: “En solo unas pocas semanas pasamos de lo imposible a lo probable en términos de un presupuesto para la zona del euro. Hoy espero recibir un mandato de los líderes para continuar trabajando en los instrumentos presupuestarios y promover la convergencia y la competitividad en la zona del euro”. Pero no la estabilidad: “Hemos tenido un año muy intenso trabajando en muchos ámbitos. Pasamos por discusiones muy complejas sobre el presupuesto y pedimos un mandato”.

Tampoco han conseguido cerrar un plan para iniciar los debates políticos sobre el fondo único de garantía de depósitos (EDIS), el tercer pilar de la Unión Bancaria. “Hemos peleado para que estuviera más visible”, ha afirmado Sánchez, “aparecce subrepticiamente y esperemos que en las próximas cumbres podamos ver al EDIS con todas sus letras”.

Asimismo, pactaron aumentar la eficacia de las líneas de crédito precautorias que pueden solicitar los Estados en dificultades, pero que no necesitan un rescate; y acordaron poner en marcha un proceso para “promover la sostenibilidad de la deuda” pública, a través de la introducción de cláusulas de acción colectiva con cláusulas de agregación simple (CAC en jerga financiera) en las emisiones de bonos soberanos a partir de 2022. En la práctica, facilitan que los acreedores asuman pérdidas en caso de reestructuración.

20181214 Euro Summit Statement 

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