Zumbidos tras un concierto: cómo proteger nuestros oídos durante la temporada de festivales
El verano está a la vuelta de la esquina y con él empezará la temporada de festivales. Para los amantes de la música, pocas cosas son más emocionantes y placenteras que la escucharla en vivo, algo que no es tan amable para los oídos, que tendrán que soportar muy probablemente niveles de ruido superiores a los recomendados que, en solo unos minutos, pueden empezar a dañar la audición.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de adolescentes y jóvenes de entre 12 y 35 años están en riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a tres factores: la exposición a eventos ruidosos, la contaminación acústica en espacios públicos y el uso prolongado de dispositivos de audio personales.
Por tanto, asistir a este tipo de conciertos y escuchar música a alto volumen sin protección auditiva puede ser perjudicial. “A 100 dB, el daño auditivo puede aparecer en solo 15 minutos con pitidos o zumbidos temporales, acúfenos e, incluso, pérdidas auditivas irreversibles”, afirma el Doctor José Miguel Villacampa Aubá, jefe asociado del Servicio de Otorrinolaringología y Patología de Cabeza y Cuello del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
Cómo los sonidos fuertes afectan a la audición
Los sonidos nos rodean constantemente, aunque su volumen suele variar. Una conversación normal ronda los 60dB; una taladradora puede alcanzar los 98 dB. En general, durante una jornada laboral normal, no deberíamos exponernos a más de 85 dB. Pero si a alguien le gusta ir a festivales, debe tener en cuenta que esta cifra es superior, y lo más probable es que se produzca algún pico. Un concierto de dos horas, por tanto, puede resultar muy agresivo para los oídos.
¿Cómo se produce el daño auditivo? El ruido fuerte daña las células ciliadas de la cóclea, que también se desgastan con la edad. Al exponer los oídos a ruidos fuertes con demasiada frecuencia, se acelera este proceso. Las células ciliadas dañadas envían información al cerebro, ya sea nula (pérdida de audición) o incorrecta (tinnitus). Este zumbido en los oídos en realidad es un grito de auxilio de nuestros oídos.
La exposición prolongada a la música a alto volumen puede provocar “acúfenos (ruidos internos en el oído), dolor de oídos, pérdida temporal de la audición y, aunque en su mayoría son daños temporales, cada vez es mayor el número de pacientes que aquejan lesiones irreversibles en el oído”, advierte el Doctor Villacampa.
Muchas veces, los oídos no dan señales de advertencia evidentes hasta que el daño ya se ha producido, ya que no existen receptores del dolor que alerten de forma precoz.
Tras un festival, si aparecen síntomas como “acúfenos o pérdida de audición de más de 24 horas de duración, es necesario acudir al otorrinolaringólogo”, aconseja el Doctor Villacampa.
¿Qué nivel de ruido es demasiado alto?
La mayoría de los festivales oscilan entre los 95 dB y los 103 dB, con picos de sonido que pueden llegar a los 120 dB. La OMS recomienda no superar los 85 dB durante más de ocho horas, que es el nivel y el tiempo de sonido que los oídos pueden escuchar sin riesgo de dañar la audición. “Los sonidos por encima de 80 dB están ya considerados perjudiciales al oído humano (es como una sirena de ambulancia de cerca)”, afirma el Doctor Villacampa.
Hay límites seguros de exposición al ruido en los que el tiempo tolerable disminuye a medida que aumenta la intensidad: 85 dB durante ocho horas; 88 dB, cuatro horas; 91 dB durante dos horas; 94 dB, una hora; 97 dB durante 30 minutos; 100 dB durante solo 15 minutos.
Proteger los oídos en los festivales de música
Aunque pueda parecer que no vale la pena, proteger la audición cuando se asiste a un concierto o festival de música no solo es necesario sino fundamental, aunque sea al aire libre. Y, dado que los festivales suelen durar más de 15 minutos, es esencial hacerlo. Porque, además del volumen, también deben tenerse en cuenta otros factores para evitar el daño en el oído interno: “los sonidos más perjudiciales son los agudos y los que son rápidamente intermitentes, ya que no dejan acostumbrarse ni recuperarse a los mecanismos de defensa del oído”, advierte el Doctor Villacampa.
También ayudará a nuestra salud auditiva tomarse descansos regulares del entorno, alejarse del recinto y buscar un lugar tranquilo. Es recomendable hacerlo sobre todo “si se empiezan a oír ‘pitidos’ para dejar al oído descansar y recuperarse”, afirma el Doctor Villacampa, que aconseja además “no acercarse demasiado a los altavoces”. Aunque pueda ser tentador aproximarse lo máximo posible al escenario para no perdernos ni un detalle, es preferible situarse en el centro o en la parte de atrás que justo al lado porque, cuanto más cerca estemos de los altavoces, mayor será el riesgo de sufrir daños auditivos.
Otra gran ayuda es usar “tapones, tipo almohadilla, que no anule el sonido pero sí que lo amortigüe, y usarlos si es necesario”, recomienda el Doctor Villacampa, así como usar la regla 60:60, un sencillo truco que se puede usar tanto en un concierto al aire libre como escuchando música en un reproductor personal. Esta regla consiste en escuchar música al 60% del volumen máximo durante no más de 60 minutos seguidos.