Producción local y consumo de cercanía: la tendencia pospandémica de España

Un agricultor.

Paola Amigo

La pandemia provocada por la COVID ha cambiado muchas cosas y a muy distintos niveles. Desde nuestra manera de trabajar hasta nuestra forma de comprar. Desde cómo nos relacionamos hasta nuestros hábitos de consumo. Y todos, quien más, quien menos, se ha planteado cosas en las que nunca antes se había parado a pensar. 

Un claro ejemplo lo encontramos en la forma de alimentarnos. Estamos siendo testigos de una tendencia que lleva a los consumidores a buscar alternativas alimenticias cada vez más saludables, preferiblemente de marcas cada vez más comprometidas con el entorno social y ambiental, y que recurran a productos de cercanía fomentando la economía local. 

Uno de esos productos que han visto aumentadas sus ventas en este tiempo han sido las bebidas vegetales. La soja, la avena, la almendra o los frutos secos ocupan un lugar cada vez más importante entre las preferencias de elección de los clientes. Si ese auge de las bebidas vegetales lo unimos a un consumo consciente, encontramos casos como Vivesoy, única marca de bebidas vegetales con todo su cultivo 100% local Ahora, además, con su procedencia certificada por AENOR a través del sello Origen Garantizado.

Una tendencia hacia lo local

Apostar por una economía local permite contar con productos de proximidad. Y este recurso no solo implica a las compañías, sino también a los consumidores que cada vez tienen más en cuenta el origen de los alimentos que llevan a casa. Esta realidad queda avalada por estudios como el de La psicología del consumidor de Kantar (Division Worldpanel), que defiende que en nuestro país la crisis sanitaria está cambiando los hábitos de compra del 64% de los hogares españoles, y que un 70% considera que las marcas, los fabricantes y la distribución tienen un rol clave en la recuperación económica del país. O el estudio Actitudes del consumidor, de Mintel, en el que se señala que el 76% de los españoles declara comprar productos nacionales siempre o casi siempre y un 75% lo hace para apoyar al empleo nacional como razón principal.

Las preferencias de los consumidores y el compromiso de las marcas van de la mano y cada vez son más las personas que valoran una producción de cercanía. Por ello, cada vez son más las empresas que, como Pascual, apuestan por una transformación apoyada en la producción local. Gracias a ello los agricultores y ganaderos de nuestro país han ganado protagonismo en nuestra selección de productos y, por tanto, en nuestra alimentación.

Un certificado que garantiza su origen

De todas las que podemos encontrar en el mercado, Vivesoy de Pascual es la única marca de bebidas vegetales de cultivo 100% local. Ahora, está además certificada por el sello AENOR Origen Garantizado que asegura la procedencia española de todas sus materias primas: soja, avena, almendras, avellanas y nueces. Algo con lo que, según Javier Mejía, director de Marketing Sectorial y de Producto de AENOR, “los consumidores obtienen una garantía adicional de la calidad de sus productos”.

Con el relanzamiento de Vivesoy, la compañía pone su marca de bebidas vegetales como un ejemplo más de su compromiso con la industria agroalimentaria española y con la producción sostenible y de proximidad. 

Para Javier Peña, director del Negocio Lácteo y Bebidas Vegetales de Pascual, “este certificado demuestra la preocupación de Pascual por la sostenibilidad de sus productos”, de manera que la compañía fomenta el abastecimiento y la producción nacional, apostando por el desarrollo del entorno rural y reduciendo el impacto ambiental. Esta distinción de AENOR, tal y como señala Daniel Sánchez-Patón, director de Calidad y Medioambiente de Pascual, “avala la garantía del origen local de las materias primas utilizadas por Pascual”, lo que supone un compromiso por parte de la empresa con la transparencia en la información al consumidor. 

Pascual y sus agricultores, cuestión de confianza

Nada de esto es casualidad. Pascual lleva trabajando con agricultores locales desde 2005. Tal y como afirma Pablo Redondo, responsable de Compras Agro de Pascual, “se trata de una relación basada en la confianza, la profesionalidad y el largo plazo. Más del 95% de los agricultores que trabajan con Pascual repiten cultivo al año siguiente con nosotros”. 

Para Pascual, los agricultores con los que colabora son la piedra angular de todo el proceso y por ello, como continúa Pablo Redondo, “trabajamos muy cerca de ellos asesorándoles y ofreciéndoles un seguimiento técnico continuado, lo cual redunda en unos cultivos más eficientes, rentables y de la más alta calidad. Además, conseguimos fomentar la economía local y el producto de cercanía, dando continuidad al trabajo de agricultores y empresas asentadas en el medio rural”.

Bajo esta filosofía, Pascual logró recuperar en 2005 el cultivo de soja en nuestro país, prácticamente extinguido, logrando, a día de hoy, ofrecer a los agricultores una alternativa de cultivo muy atractiva que rentabiliza sus campos”. “Hoy, podemos decir orgullosos, que el 100% de la soja que se produce para consumo humano en España proviene de cultivos promovidos por nuestra compañía”, indica el responsable de Compras Agro.

Actualmente, Pascual trabaja con 136 agricultores de soja locales (a través de contratos directos previos a la siembra), alcanzando cerca de 1.300 ha. repartidas entre Castilla y León, Extremadura, Aragón, Navarra y Cataluña. 

A su vez, la compañía trabaja con una veintena de agricultores de avena, abarcando las 500 ha de este cereal de invierno situadas en Castilla y León, Navarra, País Vasco y Aragón.  

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Publicado el
28 de septiembre de 2021 - 08:30 h

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