Cómo recorren las grandes compañías el camino hacia la movilidad sostenible

Un usuario recarga su automóvil de GLP.

Tomás Muñoz M.

El gran cambio social, político y económico que tendrá lugar en la próxima década ya ha comenzado y tiene nombre propio: transición ecológica. En los últimos años, la lucha contra el calentamiento global ha pasado de ser una prioridad exclusiva de organizaciones medioambientales y activistas comprometidos a colarse en la agenda de gobiernos, empresas y ciudadanos.

La transformación de mentalidad es evidente en una sociedad cada vez más implicada, lo que se ha traducido en una cartera ministerial creada ad hoc en nuestro país. Pero a los pasos dados por las ONG o el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se suman las iniciativas propias llevadas a cabo por distintas compañías, al margen de su sector o industria. La colaboración público-privada es imprescindible para alcanzar los objetivos de descarbonización marcados por la Unión Europea y el Green New Deal, además de resultar altamente rentables, tal y como indican los expertos financieros y los informes de consultoras como KPMG o Deloitte.

Ante esta problemática global, algunas grandes empresas han decidido situarse en la línea de salida y comenzar a adoptar medidas encaminadas hacia esa meta. Dado que el aspecto energético juega un papel fundamental a la hora de reducir las emisiones de CO2, las organizaciones que cuentan con importantes flotas de automóviles o aquellas cuya actividad central es el transporte han sido las primeras en elegir un camino menos contaminante. Tal es el caso de Securitas Direct.

La compañía referente en seguridad ha apostado por el denominado Gas Licuado del Petróleo (GLP), conocido como autogás, mediante la adquisición de nuevos vehículos de renting de la marca Renault. Actualmente, Securitas Direct dispone de 786 unidades de estas características, frente a las 40 con que contaba hace tan solo dos años. Este incremento supone multiplicar por 20 el número de coches que funcionan sin carburantes tradicionales y que cerca del 30% de su flota dispone ya de esta tecnología.

Gema Muñoz Yagüe, experta en seguridad de la compañía y usuaria de este tipo de automóviles, asegura que se trata de “un paso en la dirección adecuada”, ya que su trabajo “requiere pasar muchas horas en el vehículo, con el consiguiente gasto de combustible y de emisiones de CO2”. “Al mismo tiempo —continúa—, la mayoría de las gasolineras tienen surtidor de GLP, económicamente supone un ahorro y el coche funciona exactamente igual que con gasolina o diésel”, subraya.

Por su parte, en la logística Ader se trabaja en la adaptación de una flota de 1.500 vehículos, la mayor parte de ellos furgonetas. “Queremos liderar la sostenibilidad en el transporte en España y ser una voz autorizada en esta cuestión”, reivindica Joan Lluís Rubio, director de Marketing de la compañía. Desde su punto de vista, lograr la movilidad sostenible en este sector implicará la conjunción de varios factores: “Que las baterías ganen en autonomía, aumente la demanda de usuarios para que los concesionarios bajen los precios y que los gobiernos aporten subvenciones para equiparar los precios con el diésel”. “Igualmente es necesario que las smart cities sean una realidad y para ello se necesitan, por ejemplo, puntos de recarga para el coche eléctrico en todas las calles”, matiza.

La movilidad responsable, un aspecto positivo

En la actualidad, existen varias alternativas a los carburantes tradicionales. En este sentido, el informe ‘Análisis y propuestas para la descarbonización’ elaborado por la Comisión de Expertos de Transición Energética —comité creado por el Consejo de Ministros— recoge específicamente que “todo parece apuntar a que el automóvil eléctrico puro será la tecnología del futuro gracias al desarrollo de las baterías; sin embargo, durante la transición, otras opciones tecnológicas podrían resultar asimismo eficientes, tales como los coches híbridos o los vehículos que utilizan baterías de hidrógeno, GLP o Gas Natural Comprimido (GNC)”. 

En consecuencia, pese a que se trata de sistemas diferentes —mientras las pilas de combustible de hidrógeno generan electricidad a demanda en el propio motor, los híbridos, el GNC y el GLP se basan en una drástica reducción de las emisiones, lo que permite ahorrar por su eficiencia en lo que a kilómetros recorridos se refiere— todos ellos cuentan con la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico y son opciones reales para las empresas. También traen consigo otros beneficios indirectos: “La apuesta por el autogás se enmarca en nuestro compromiso con la sostenibilidad y con la reducción del impacto de nuestra actividad. En Securitas Direct contamos con una de las flotas comerciales más grandes de España, y por eso este paso es tan relevante, y un punto de partida desde el que queremos seguir trabajando”, apunta Laura Gonzalvo, Directora de Comunicación y RSC de Securitas Direct.

No obstante, “siempre se puede hacer más”, insiste la responsable de RSC de la compañía de seguridad. “Además de la renovación de nuestra flota, fomentamos el transporte alternativo, formamos a los empleados en conducción eficiente y desarrollamos acciones de sensibilización sobre movilidad sostenible, con nuestros más de  8.000 profesionales de España”. Asimismo, Laura Gonzalvo anima a la acción de todos los ciudadanos a través de la campaña #MuéveteEnPositivo, iniciativa que busca, precisamente, “trasladar un mensaje optimista respecto a la movilidad, basado en la responsabilidad”, destaca.

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Publicado el
1 de octubre de 2021 - 05:00 h

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