El 97,76% de las ayudas a empresas o sectores en Euskadi escapan a la aprobación previa de la Comisión Europea

Solo el 2,24 % del volumen total de ayudas a empresas y sectores concedidas en Euskadi en el periodo 2015-2025 han sido notificadas y autorizadas por la Comisión Europea, mientras que el 97,76% han sido comunicadas a posteriori, ya que han sido concedidas en virtud del Reglamento General de Exención por Categorías (RGEC), que permite dar cantidades significativas de ayuda estatal a una amplia variedad de proyectos y actividades sin necesidad de solicitar el permiso previo de la Comisión, sino con notificación posterior. Así se recoge en un informe de la Autoridad Vasca de la Competencia que analiza las ayudas públicas concedidas en la comunidad autónoma en 2025 y su evolución en el periodo 2015-2025.

Según este informe, en 2025, el último año analizado, Euskadi concedió un total de 572,07 millones de euros en ayudas de Estado, compatibles con el reglamento de la Comisión Europea, lo que supone el 0,55% del PIB de ese ejercicio en términos relativos. En este importe se incluyen tanto las ayudas recogidas en SARI, la base de datos de la Comisión Europea en la que los estados miembros deben notificar y registrar las ayudas de Estado, como las acogidas al Marco temporal COVID-19 y Marco temporal de Crisis. El 94,2% del total de las ayudas de ese año se acogieron al Reglamento de exención por categorías (RGEC), mientras que el 5,8% restante se acogió a los Marcos temporales: un 1% al Marco temporal COVID-19 y un 4,8% al Marco temporal de Crisis.

En estas ayudas concedidas ese 2025 habría que sumar las denominadas de 'mínimis', que son ayudas concedidas por los Estados miembros que no se califican como ayudas de Estado, ya que sus efectos sobre la competencia son limitados, ya que no exceden de un límite máximo de 300.000 euros, concedidas durante cualquier período de tres años. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025, estas ayudas ascendieron a un total de 35,99 millones de euros, lo que representa el 0,03% del PIB de Euskadi de 2025.

Recuerda la Autoridad Vasca de la Competencia que, al igual que sucedió en la crisis económica y financiera de 2008, la Comisión Europea aprobó diferentes medidas de carácter temporal que pretendían adaptar la normativa vigente de ayudas de Estado de la UE a la situación excepcional vivida tanto con la crisis pandémica provocada por el COVID-19, como con la agresión contra Ucrania por parte de Rusia. Aunque en 2025 ya no estaba vigente el Marco temporal COVID-19, todavía se pagaron ese año algunas ayudas concedidas en su aplicación. Por su parte, el Marco temporal de crisis estaba todavía en vigor en 2025, apoyando las medidas necesarias para la transición hacia una industria con cero emisiones netas.

En el análisis de la evolución desde 2015 a 2025, el informe destaca que el volumen de ayudas regulares en relación con el PIB se ha ido incrementando paulatinamente, a excepción de la disminución registrada en 2021. No obstante, el incremento experimentado en 2025 resulta significativamente superior al observado en los ejercicios anteriores, lo que evidencia “un crecimiento especialmente acusado del volumen de ayudas concedidas” ese año. En concreto, en 2015 las ayudas fueron de 125,06 millones, el 0,18% del PIB, frente a los 572,40 millones y el 0,55% del último año analizado. Dentro de las ayudas de este periodo, la mayor parte, el 72,67%, son ayudas horizontales, es decir, aquellas que no están restringidas a sectores económicos concretos, y que presentan un menor potencial distorsionador de la competencia.

En lo que se refiere a la distribución por objetivos de las ayudas horizontales en los diez años analizados, se observa que las ayudas destinadas al empleo tuvieron un peso muy relevante en 2015 (59,9%), pero quedaron relegadas en años posteriores, en los cuales el mayor porcentaje de las ayudas estaban destinadas a I+D+i. “Sin embargo, con motivo de la pandemia y la crisis derivada de la guerra de Ucrania volvieron a cobrar fuerza a partir de 2021”. En 2025, el informe destaca el elevado peso de las ayudas destinadas a I+D+i, que alcanzan el 50% del total. A continuación, se sitúan las ayudas dirigidas al empleo (20,6%) y las orientadas a las pymes (16,3%). Las ayudas al medioambiente y eficiencia energética representan un 8,4% de las ayudas horizontales, mientras que el objetivo de emprendimiento supone un 2,6 % del total, el de cultura y conservación del patrimonio un 1,8% y, finalmente, las obras audiovisuales (0,3 %).

Si se compara con los datos de 2023 de España y la UE-27, en Euskadi el mayor porcentaje de la ayuda tiene como objetivo la I+D+i (58,2%), mientras que en la UE-27 y en España el porcentaje mayor de la ayuda lo recibe el objetivo de medio ambiente y eficiencia energética -51% y 22%, respectivamente-. Estas diferencias evidencian que la política de ayudas en Euskadi está más orientada al fortalecimiento de la competitividad empresarial mediante el apoyo a la innovación y al mercado laboral, mientras que España y, sobre todo, la UE-27 priorizan en mayor medida los objetivos vinculados a la sostenibilidad ambiental y la cohesión territorial.

En lo que se refiere a las ayudas sectoriales, se clasifican según el destino en el desarrollo sectorial, que incluye las ayudas que han recibido sectores relacionados con la industria manufacturera; información y comunicaciones; actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento; educación cultural; actividades cinematográficas; actividades profesionales, científicas y técnicas; servicios sociales sin alojamiento y edición de libros y en un segundo bloque las destinadas a la agricultura y pesca. Las ayudas destinadas al desarrollo sectorial han tenido un peso mucho más relevante que las destinadas al sector agrícola en todo el periodo. Sin embargo, a partir de 2019 el porcentaje de ayudas destinadas a agricultura y pesca crece de forma sostenida, alcanzando en 2022 cerca del 40 % del total de la ayuda sectorial. En ese año se registra el punto de mayor diversificación entre los dos objetivos. En 2023 y 2024 se aprecia una reversión de la tendencia, con un repunte del desarrollo sectorial, que en 2025 se consolida hasta alcanzar el 84,5 % del total, frente al 15,5 % de la agricultura y pesca.

Los instrumentos de ayuda más relevantes han sido la subvención/bonificación de interés, instrumento de ayuda más utilizado en todos los años del periodo, aunque en 2025 desciende al 81,4% de la ayuda concedida, por debajo del 90% que venía representando desde 2020; el préstamo/anticipo reembolsable, que muestra una tendencia descendente y se sitúa en el 2,3% en 2025 y la ventaja fiscal o exención fiscal, que había tenido una presencia marginal en todo el periodo (por debajo del 2%) pero que en 2025 aumenta de forma notable hasta el 15,6%, en línea con el repunte de las deducciones fiscales para producciones audiovisuales.