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Las ruinas romanas de Cáparra, testigo de “Tito Andrónico”

EFE/Jero Morales

Efe

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Las ruinas romanas de Cáparra se envolvieron anoche en tragedia de la mano de “Tito Andrónico”, la obra más brutal y sanguinaria de Shakespeare que profundiza en la naturaleza humana de la violencia y la venganza.

Coproducida por el Festival de Mérida y la compañía extremeña Teatro del Noctámbulo, el espectáculo, que plantea conflictos tan atemporales como los límites y consecuencias de nuestras acciones o la violencia contra las mujeres, ha contado con la complicidad de los espectadores, satisfechos de que el yacimiento cacereño recobre vida, aún en tiempos de pandemia.

Y es que, por cuarto año consecutivo, Cáparra y la comarca de Trasierra Tierras de Granadilla se convierten durante cuatro noches en la única extensión cacereña del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

El recinto teatral, ubicado en el espacio arqueológico conocido como Foro de la Ciudad y que integra el espectacular arco tetrápilo de Cáparra en el escenario como telón de fondo, consiguió un lleno absoluto -el aforo se ha reducido un 50% en relación a otros años como medida de prevención frente a la COVID-19- en el estreno de su cuarta temporada.

El director general de Turismo de Extremadura, Francisco Martín, ha asegurado que la “plena consolidación de la extensión de Cáparra deja claro que esta fue una apuesta valiente y adecuada”.

“Ahora es necesario entrar en una segunda fase, de tal forma que a lo largo de la legislatura podamos fortalecer todavía más este proyecto con la organización de actividades complementarias en las localidades de Plasencia y Hervás”.

El director general se ha felicitado por el hecho de que en plena pandemia, el Festival de Mérida vuelva a Cáparra “con una oferta cultural y turística muy importante para todo el norte extremeño”.

Cáparra subió el telón con Tito Andrónico, un banquete de atrocidades y golpes bajos en el que se esconde el sentido último de toda acción violenta, desfigurar de tal modo que las consecuencias sean irreversibles.

La propuesta, dirigida por Antonio Castro, representa momentos de crueldad y odio explícito como algo intrínseco en el hombre con lo que debemos aprender a convivir para apartarlo, en lugar de convencernos de que no existe.

El extremeño José Vicente Moirón da vida en este montaje a Tito Andrónico, un general romano que tras una década de campañas militares retorna a Roma laureado y con la reina goda Tamora (Carmen Mayordomo) y sus tres vástagos como prisioneros.

A su llegada a la capital del imperio, el militar triunfante, que es hombre fiel a la ley, se muestra impasible ante las súplicas de Tamora y acaba sacrificando a Alarbo, el mayor de los hermanos godos, tal y como ordenan los ritos sagrados.

Sin embargo, la felicidad por su regreso dura poco ya que pronto, el destino se vuelve contra Tito, convertido en víctima de los valores que encarna.

Su acción siembra un odio infinito en la reina goda, cuyo único propósito es consumar la venganza contra el linaje de los Andrónico, pues su corazón solo quedaría satisfecho “sabiendo que el dolor que sufre encuentra su eco en quienes lo provocaron”.

Ambos, obsesionados con la ley del talión y creyendo justas sus reyertas, llevarán sus posiciones al extremo, donde no hay marcha atrás, haciendo de Tito el hombre más desgraciado pues “son sus penas tan hondas que no tienen fondo y de nada le sirve ya la razón”.

El 66º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida continuará este viernes en Cáparra con el montaje “Clitemnestra”, dirigida por José María del Castillo y protagonizada por Natalia Millán.

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