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Huelga en el campo tras la ruptura de las negociaciones del nuevo convenio

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Los sindicatos UGT y CCOO han anunciado la convocatoria de huelga en el campo tras la ruptura de las negociaciones este miércoles, cuando estaba prevista su firma definitiva.

Finalmente la organización agraria APAG Extremadura Asaja se ha negado a rubricarlo alegando la introducción en el texto de contenidos que no han sido negociados previamente.

UPA-UCE Extremadura sí ha ratificado el acuerdo cerrado el 4 de junio, pues “no hay nada nuevo encima de la mesa que pueda motivar este cambio de postura” según explica.

El preacuerdo

A comienzos de junio las organizaciones agrarias UPA, APAG Extremadura ASAJA y COAG y los sindicatos CCOO y UGT llegaron a un principio de acuerdo para cerrar el convenio del campo de este año, que marca las condiciones laborales de 65.0000 jornaleros y unos 8.000 empresarios. Hasta ahora seguía vigente el convenio de 2018, tras varias prórrogas.

El pacto resolvía los temas en los que había diferencias entre ambas partes, como la regulación de la jornada laboral, su flexibilización y el registro horarios. Incorporaba la aplicación del Salario Mínimo Interprofesional por una jornada diaria de seis horas y media, uno de los puntos que mayor discusión.

Posturas enfrentadas

El secretario regional de la Federación de Industria, Construcción y Agro (FICA) de UGT, Miguel Talavera, y el de Industria de CCOO, Saturnino Lagar, comparecen este jueves en rueda de prensa en Mérida para anunciar los paros e informar sobre la ruptura de las negociaciones, según han informado los dos sindicatos.

Esta comparecencia se producirá después de que APAG Extremadura Asaja haya decidido no firmar el acuerdo del convenio del campo porque, según ha denunciado, los sindicatos han intentado incorporar en el texto de manera unilateral nuevos contenidos “no negociados”.

El presidente de la organización, Juan Metidieri, señala que el preacuerdo incluía tres puntos referidos al registro de jornada, la movilidad de la propia jornada y las horas extraordinarias posteriores a las horas ordinarias. Afirma que ahora las organizaciones sindicales habían sumado unas tablas salariales que no estaban incluidas, por lo que ha decidido no firmar ningún convenio que refleje unas tablas que antes no se habían negociado.

Metidieri argumenta que cuando se llega a un acuerdo, debe respetarse y cumplirse, pues “no puede ser que a mitad del partido se cambien las reglas del juego”.

“No hay nada diferente”

UPA-UCE sí ha ratificado el acuerdo alcanzado el pasado día 4 de sobre el convenio del campo y defiende que “la palabra de este sector tiene su valor y la negativa de alguna de las partes no beneficia ni a trabajadores ni agricultores”.

“Hoy veníamos realizar la firma solemne del convenio del campo, tal y como se decidió por todas las partes presentes en el último encuentro, pero nos hemos visto sorprendidos por la negativa que ha manifestado Apag Extremadura Asaja”, lamenta en una nota de prensa el secretario general de la organización, Ignacio Huertas. Incide en que “no hay nada nuevo encima de la mesa que pueda motivar este cambio de postura”.

Según UPA-UCE, esta marcha atrás de Apag Extremadura Asaja supone la “pérdida total” de credibilidad de esta organización que, además, “pone las cosas muy difíciles a partir de ahora para llegar a cualquier tipo de acuerdo”. “Para nosotros el convenio del campo está cerrado y, por tanto, deberá ser la parte arbitral quien resuelva las posibles discrepancias que existan en cualquier artículo del acuerdo”.

Insiste en que se trata de una situación ‘inédita’ que, en este momento de especial dificultad, no beneficia ni a los agricultores ni a los trabajadores. Advierte que si este convenio no sale adelante se generará una situación de conflicto laboral e inseguridad jurídica que va a perjudicar a agricultores, ganaderos y trabajadores.

Supondrá según dice la pérdida de acuerdos como la modificación del registro horario, que eliminaba burocracia para las explotaciones familiares; la reducción del 55 % del coste de la primera hora y media extra, y el establecimiento de una tarjeta profesional agraria que aporta mejor formación y simplifica los requisitos para todas las partes.

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