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Así se gestaron las indemnizaciones millonarias de los exdirectivos de las cajas gallegas

José Luis Pego, a su entrada en la Audiencia Nacional

Miguel Pardo

Con José Luis Pego, Gregorio Gorriarán, Óscar Rodríguez Estrada, Julio Fernández Gayoso y Ricardo Pradas ya en prisión, la responsabilidad penal del escándalo de las indemnizaciones millonarias de los ex-directivos de Novacaixagalicia parece resuelta. La sentencia de la Audiencia Nacional y el auto que los envía a prisión deja claro el “impacto macroeconómico” y la “gravedad” del delito que estos dirigentes cometieron en plena crisis y con las cajas en quiebra. Nada de lo que hicieron, sin embargo, pudo haberse llevado a cabo sin la aquiescencia de los representantes políticos y de importantes colectivos que en el consejo de Novacaixagalicia, entidad resultante de la fusión, siguieron la costumbre instaurada durante años en Caixa Galicia y Caixanova: mirar hacia otro lado y dejar hacer. El mismo día en el que la caja única echó a andar, el 1 de diciembre de 2010, el consejo de administración aprueba validar los contratos de alta dirección, origen de las fraudulentas indemnizaciones posteriores. Sin dato alguno, todos los presentes votan a favor. Todos excepto uno, el representante de la plantilla José Luis Regueiro, que justificaba su negativa al “desconocer lo que realmente se está sometiendo a votación”.

¿Qué se aprobó? Se validaron los contratos con todas las cláusulas que se habían acordado en Caixanova a favor de Pego, Rodríguez Estrada y Gorriarán y se le permite disfrutar de las mismas condiciones contractuales a García de Paredes, llegado desde Caixa Galicia. Regueiro, miembro de CCOO pero en representación del plantel, reclamó en varias ocasiones información en detalle sobre estos contratos pero nunca se le dio, argumentando que eran privados. Además, y tal y como declaró ante la Audiencia Nacional, la ratificación de las condiciones no figuraba en el orden del día. Con todo, sólo él votó en contra de seguir adelante.

Ya jubilado, un compañero sindical suyo en aquel tiempo y con experiencia en los consejos de las antiguas cajas recuerda lo sucedido: “No es que estuviese totalmente solo y no secundado, sino que el resto consideraban su voto negativo como una locura; las cosas funcionaban así”. “Se opuso desde un principio por el oscurantismo y falta de información que rodeaba el proceso”, recuerda otro miembro de CCOO. Pero fue el único.

Lo que se acababa de validar en aquel diciembre de hace seis años era el origen de lo que luego saltaría a las portadas en forma de escándalo. Siete meses antes, después de que Caixanova y Caixa Galicia hubiesen acordado la fusión impulsada por Feijóo y tras reclamar más de 1.000 millones de euros al FROB, Pego, Gorriarán y Rodríguez Estrada “acordaron mejorar sus contratos de alta dirección”, como relataba la Fiscalía en su querella. En octubre, poco antes de que se confirme la fusión, reciben sus nuevos contratos con importantes mejoras: las pagas variables por resultados pasan a ser fijas y se introducen en la renta vitalicia total y se incluyen las cláusulas que blindan las pensiones por jubilación. García de Paredes se acogerá a estas mismas condiciones.

En agosto de 2011, el consejo de Novacaixagalicia desvela algún detalle -sin dar cifras- sobre lo que se había cocido con anterioridad, sobre lo acordado anteriormente en Caixanova y ratificado allí mismo. Al debatir la provisión de fondos que habría que llevar a cabo para hacer frente a los polémicos contratos -pero también sin dar cantidades-, el representante del Ayuntamiento de Pontevedra y miembro del BNG, José Luis Veiga, así como el de Csica, Miguel Argones, se unen a Regueiro en el voto negativo. A pesar de solicitarla, no se aporta información sobre las compensaciones a los directivos. El resto del consejo votó a favor de este punto del orden del día y volvió a mirar hacia otro lado.

“Estómagos agradecidos”

“No era que los directivos fueran intocables, sino que además hacían ver que lo eran; ya en las cajas, en las asambleas y en los consejos, todo estaba dirigido y manipulado”, cuenta un representante de entonces, que recuerda como algún dirigente político les recriminaba no haber denunciado antes esa situación. “Y claro que lo hacíamos, llevábamos años haciéndolo pero nunca nos habían escuchado”, insiste quien carga contra “representantes políticos de todos los colores y estómagos agradecidos”. “Había asambleas en las que, en el momento de criticar algo, poco menos que el resto nos tiraba de la chaqueta para que nos sentásemos”, insiste.

Tan sólo semanas después de aquel consejo de agosto, Pego, Gorriarán, Rodríguez Estrada y García de Paredes van abandonando Novacaixagalicia y llenando los bolsillos con las indemnizaciones pactadas. Más de 18 millones de euros. A finales de septiembre, el consejero Regueiro vuelve a intervenir reclamando información sobre las cantidades abonadas a los altos directivos tras su marcha. “Son temas privados”, recibe como respuesta, según detalla CCOO, que recriminaba a otros miembros del órgano de gobierno de la entidad que “se escandalizasen de lo que ellos mismos habían aprobado”.

Pero, ¿quién votaba a favor de todo aquello? En el consejo se sentaban 22 personas, once por cada caja, con sus respectivas retribuciones y dietas. Fernández Gayoso era el presidente de la entidad, cargo que compartía con Mauro Varela, copresidente. En la vicepresidencia, Salvador Fernández Moreda (PSOE), Guillermo Alonso Jáudenes, el empresario Alfonso Paz Andrade, Alfonso Zulueta de Haz y Gonzalo Ortiz, director de la Cámara de Comercio de A Coruña. La vicesecretaria era Pilar Cibrán, nombrada consejera de Caixanova por el Concello de O Porriño.

Además, como consejeros figuraban el presidente de la Cámara de Comercio de Vigo, José García Costas, José Luis Veiga Lage -nombrado por el Ayuntamiento de Pontevedra-, Ángeles Marra (senadora entonces por el PSOE), Miguel Argones, José Luis Regueiro, Federico Martinón, José Taboada López, Juan Ramón Iglesias, la concejala socialista en A Coruña Mar Barcón, José Hervella, Cipriano Elías (alcalde de Riello), el empresario Edelmiro M. Añón, Javier Francisco Caínzos (ex-alcalde de Curtis por el PP) yEnrique Porteiro.

A quien recuerda y formaba parte de aquellas asambleas de las antiguas cajas no le extraña que poco cambiase en el efímero consejo de administración de Novacaixagalicia. “Al final, durante años, aquello para la mayoría eran fiestas, la gente aplaudía, se saludaba, tomaba los pinchos y esperaba el regalo que les tenían preparado”, comenta ahora un representante sindical. En el órgano de dirección de la caja fusionada se volvió a mirar hacia otro lado y se votó mayoritariamente a favor de unas indemnizaciones de las que nada se sabía hasta que explotó el escándalo. Era demasiado tarde.

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