El propietario de los dos Degas robados en Galicia: “Los cuadros estaban dentro de un armario y no tenían seguro”
El robo de dos cuadros, presuntamente obras de Edgar Degas, en una casa en la privilegiada zona de Monteferro, en Nigrán (Pontevedra), a finales de febrero intriga al mundo del arte. Un caso envuelto en un halo de misterio y que sorprende a los expertos. Las obras estaban en el interior del armario de una casa todavía en construcción y sin medidas de seguridad. Junto a ellas había dos grabados de Dalí que los ladrones no tocaron.
elDiario.es ha localizado al dueño de estos cuadros y autor de la denuncia que ha lanzado el suceso a los medios de comunicación. El protagonista responde a las iniciales I.G.L., tiene 65 años y pide mantener su nombre en el anonimato. Se dedica al mundo de los negocios, “en el ámbito del acero y de la compraventa de petróleo a nivel internacional”. Convive habitualmente con su pareja en la casa donde fueron robados los cuadros, pero en el momento de la sustracción ambos se encontraban en un viaje de negocios en Rusia. Estuvieron allí durante diez días en la primera quincena de febrero.
Este empresario y coleccionista, dice poseer más de “un centenar de obras”. Originario de Ourense, fue allí donde hace décadas comenzó su colección de pintura, a la que se aficionó a través del director de cine ya fallecido Eloy Lozano. En los años setenta se dedicó al ciclismo y llegó a compartir equipo con Álvaro Pino, ganador de la Vuelta a España de 1986.
En conversación telefónica con elDiario.es I.G.L. acepta todo tipo de preguntas sobre las cuestiones más polémicas que acompañan a los perfiles de aproximación que sobre él se han empezado a publicar en los últimos días: desde su presunta relación con el mundo del contrabando como suministrador de motores para planeadoras, hasta sus problemas con la justicia por un caso relacionado con la falsificación de dólares.
¿Cómo va la investigación sobre el rastro de los dos Degas que le han robado?
Ahora mismo está en manos de la Policía. Existe una línea de investigación y supongo que me informarán cuando tengan alguna pista.
¿Quién cree que lo hizo?
Sospecho que fue alguien a quien yo le mostré esos cuadros hace unos meses. Eran coleccionistas. Vinieron porque yo también tengo obra de Dalí y les invité a verla. Creo que fue un robo por encargo. Aunque hayan robado también el certificado de autenticidad, que estaba en un maletín, será casi imposible que puedan vender esos cuadros. El que lo haya robado es un inconsciente.
¿Tiene un seguro que cubra el valor de las obras?
No tenían ningún seguro. Se está especulando sobre esta cuestión, insinuando si es un robo para cobrar el dinero del seguro. No tengo derecho a reclamar nada y no voy a ver un euro de ninguna aseguradora. Hace dos años que vivo allí y el problema es que la vivienda está todavía sin finalizar totalmente. Para asegurar obras de arte era necesario que la casa estuviese finalizada y otros requisitos como alarmas, puertas y ventanas blindadas, etcétera, que la casa no tenía.
¿Cómo es posible tener dos cuadros de Degas, valorados en varios millones de euros, sin seguridad de ningún tipo?
Primero, yo no le puedo decir el valor real de los cuadros porque nunca los puse a la venta, pero creo que están por debajo de los cuatro millones de euros de los que se ha hablado. Sobre todo porque son dos acuarelas, no son óleos, que se cotizarían mucho más. Y además porque los cuadros estaban en esta casa de forma provisional. Tengo una amplia colección de arte de más de cien obras, pero las tengo custodiadas en otros lugares.
Si la casa de Monteferro no era el lugar habitual de las obras y carecía de seguridad, ¿por qué motivo las tenía allí?
Los llevé porque iba a cederlas para una exposición, pero al final no los presté. Pensaba retirarlos en breve pero los dejé porque esta temporada no había obreros trabajando en la casa. A mí me gusta mucho dormir con estas dos pinturas encima de mi cama. En todas las casas en las que viví estuvieron encima de mi cama. Aquí estaban en un armario guardados, ni siquiera estaban colgados en la pared. Dentro también estaban varios maletines con el certificado de autenticidad de esos cuadros y documentación privada muy importante. Me robaron todo.
¿Cuándo compró usted esas dos Degas?
Estas obras están conmigo desde el año 1991. Eran originariamente propiedad de una familia, no recuerdo si de Holanda o Bélgica. Un abogado español que residía en México les hizo una oferta para comprarlas. Los cuadros viajaron a Nueva York, pero este abogado no pudo hacer frente al pago. Yo lo contacté en Nueva York y compré los cuadros, pagándole a él una parte en dinero, otra parte en terrenos que yo tenía en México y una tercera parte de lo que restaba a los vendedores originales. Toda la documentación se hizo siempre con notarios. Estas obras habían sido certificadas en 1968.
Usted ha dicho que estos Degas tenían este certificado de autenticidad de 1968, del Centro Pompidou de París, pero lo cierto es que este centro no abrió sus puertas hasta 1977…
Toda esa documentación estaba en uno de los maletines robados, pero yo creo recordar que en uno de los papeles había un documento certificado por un experto vinculado al Pompidou en ese año de 1968.
En los maletines que le robaron y que usted denunció, ¿tenía más certificados de otros cuadros?
Solo tenía la documentación relativa a estos cuadros, pero me han hecho mucho daño, porque tenía documentos importantes de otros negocios. Desde planos de una inversión en la Riviera Maya, en México, hasta un proyecto de gasolinera u otras escrituras. Tendré que buscarlos en notarios desde cero, pero a ellos no les valdrá de nada.
Ha aparecido alguna información donde se le vincula con una trama de motores de planeadoras para contrabandistas…
Esto va a pasar a manos de mis abogados. ¿Qué es eso de una trama? Yo tuve en los noventa un almacén de motores de embarcaciones. Importaba motores de gran potencia, para pequeñas y grandes embarcaciones, desde Estados Unidos. Los vendía a muchos clientes y no preguntaba qué hacían después con los barcos. Siempre he tenido todo legal, en el arte o en mis negocios. Cuando te va bien un negocio parece que todo el mundo sospecha de ti.
También se ha publicado que había estado vinculado a una banda que introducía dólares falsos…
En cierta ocasión se dio la circunstancia de que nos metieron a mí y a un amigo 1.500 dólares que eran falsos, un hecho puntual que pasó hace más de 40 años. Me he dedicado a negocios por todo el mundo y nunca tuve una condena de ningún tipo.
¿Desde cuándo colecciona arte?
Desde hace décadas. Me metió en el mundo del arte el cineasta de Ourense Eloy Lozano, que me regaló los primeros cuadros. He comprado en casas de subastas como Christie's o en Sotheby's, he negociado obras en México, Nueva York o en Ginebra. Tengo cuadros de arte barroco de autores como Gregorio Ferro, Luca Giordano o Antonio de Puga o de mexicanos como Nicandro Puente. He comprado con discreción, comprobando mucho la autenticidad y por cauces legales. Yo no soy un millonario, sino alguien que ha buscado oportunidades a la baja.
Decía al comienzo que también tenía en esa casa obra de Dalí, ¿también de Picasso?
Tengo algunas cosas de Picasso y otras de Dalí. Ahora mismo, por ejemplo, tengo una oferta de alguien que me quiere comprar una colección completa de una serie de cien grabados de su obra 'La Divina Comedia', datados en 1974. Estos grabados de Dalí también los tenía en la misma casa donde me robaron, pero ni los tocaron. No creo que los venda porque yo no compro para vender. Los coleccionistas compramos solo para nosotros, por el placer de tener una obra única y contemplarla solo nosotros. Ese placer de saber que eres el único en el mundo que lo tiene.
A una especialista del Thyssen consultada por este medio, le parecía extraño que no tuviesen en su museo conocimiento de la existencia de estos cuadros o en todo caso, como el Ministerio de Cultura no los tenía catalogados.
Estos cuadros estaban conmigo desde 1991 y en ese momento no había ninguna norma por la cual tuviesen que estar registrados por el Ministerio de Cultura. Creo que ahora tampoco, a no ser que sea algún objeto de Patrimonio. Soy un coleccionista privado, tengo mi obra con los certificados de autenticidad y nada me obliga a que deba comunicarlo al Estado, excepto el pago de impuestos de compra o venta.
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