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Responder a los bulos y apostar por “gabinetes de verificación humanos”: la receta de FAPE para que el periodismo use la IA

El presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Miguel Ángel Noceda, y la profesora y doctora Ángeles Durán.

Pablo Sierra del Sol

Mallorca —

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Poner al periodismo frente al espejo del –imparable– progreso tecnológico. Considerar esos avances como un reto en vez de un problema. Conseguir que la inteligencia artificial sea una herramienta y no una amenaza en los medios de comunicación. Esos son los desafíos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) de cara a su próxima asamblea, que se celebrará el próximo 15 de mayo en Santiago de Compostela. 

En la capital gallega se presentará una actualización del código deontológico del organismo y en una rueda de prensa celebrada esta mañana en el Centro de Enseñanza Superior Alberta Giménez (CESAG) de Palma, el presidente de FAPE, Miguel Ángel Noceda, ha desgranado algunas de las cuestiones que incluirá el nuevo decálogo. Entre el tratamiento de los suicidios, las menciones a la nacionalidad o etnia, el plagio o la manipulación de imágenes se cuela la inteligencia artificial. Inevitablemente. “Como todo progreso, podemos utilizarla a nuestro favor, siempre que se haga a través de gabinetes de verificación”, ha dicho Noceda, histórico periodista de El País y autor de varios libros que reflejan las mutaciones económicas que se han producido en España desde la Transición. 

Ángeles Durán –profesora del CESAG y presidenta de la Asociación de Periodistas de las Islas Baleares (APIB) y miembro de la comisión que ha redactado la propuesta del renovado código deontológico– ha precisado cómo “aterrizarán” esas recomendaciones que se quieren aprobar en la próxima asamblea de FAPE para acotar el uso de la inteligencia artificial en las redacciones: “Hemos propuesto que se identifique de forma explícita si en una pieza periodística se ha utilizado IA y el grado de uso: búsqueda de fuentes, redacción… También, que un ser humano haya verificado cada información en la que se haya utilizado la IA”.

La credibilidad del oficio periodístico está, para Noceda, muy relacionada con la doma de las redes sociales. Sin menospreciar su influencia creciente. El 49% de los jóvenes españoles las utilizan como fuente de información. Una tendencia global, pero más acusada en nuestro país que en el resto de la Unión Europea, según la Encuesta de Juventud del Eurobarómetro. “Las redes sociales no son periodismo”, ha recalcado, sin embargo, el presidente de la FAPE, “sino una forma de la que disponen los medios para difundir su contenido o avanzar una información importante de última hora”.

La necesidad de responder a los bulos

En el turno de preguntas se planteó un ejemplo tan reciente que es de la semana pasada: la Agencia EFE publicó unas fotografías que mostraban una escuela de Irán bombardeada por Estados Unidos e Israel. Grok, la inteligencia artificial integrada en X, ofreció información errónea a los usuarios de la red social que conocíamos como Twitter hasta que su actual dueño, Elon Musk le cambió el nombre. 

¿Cómo se produjo la desinformación? Grok argumentó que las imágenes correspondían a un ataque registrado en Kabul en 2001. EFE Verifica –uno de esos gabinetes de verificación a los que alude Noceda– publicó un hilo donde desmentía que el material gráfico no se había capturado en Afganistán. Con datos, corroboraba que correspondía a un bombardeo que había matado a cien niñas en Minab, el principal puerto iraní en el Estrecho de Ormuz.

“La esencia de nuestro trabajo sigue respondiendo a lo mismo de siempre. El periodismo es un contrato social con la ciudadanía. Nuestra labor es ofrecer información veraz y contrastada”, ha explicado Noceda. “La desinformación es una cruz que llevamos soportando desde hace años, pero no tenemos que dejar de combatirla. Desde FAPE lo hacemos constantemente, aunque a veces parezca que predicamos en el desierto”.

Para Noceda, la línea que separa a un periodista que repregunta “con elegancia” de un agitador “que acosa está en el insulto, en la falta de respeto”: “Ahora mismo se están produciendo fechorías con acreditación que impide a los demás hacer su labor periodística. Los periodistas debemos señalar el uso no periodístico que le dan algunas personas, que no son periodistas, a las redes sociales. Dicen que el mejor desprecio es no hacer aprecio, pero tenemos que acostumbrarnos de una vez a responder cuando se usa el anonimato para difundir bulos”.

La independencia de los medios y la protección de las fuentes

El presidente de FAPE –organismo que engloba medio centenar de asociaciones territoriales y catorce colectivos de prensa especializada– ha alabado la nueva ley de publicidad institucional con la que se prohibirá a los medios recibir más de un 35% de sus ingresos totales de publicidad de las administraciones públicas. Para Noceda, hay una correspondencia directa entre la “independencia” de un medio de comunicación y la cantidad de dinero público que recibe: “No debe superar el 35%. Es difícil que los medios grandes superen ese porcentaje, pero en los últimos años hemos asistido a la irrupción de medios pequeños que rinden pleitesía a quienes les dan ese dinero”.

Noceda ha insistido en la necesidad de “una reforma de la Ley de Secretos Oficiales” que ha sobrevivido a la dictadura franquista: se aprobó en 1968 y, modificada diez años más tarde, sigue vigente. Sin que ello perjudique el secreto profesional de cualquier periodista: “A veces este asunto es objeto de confusión, pero a la vez que reclamamos al Gobierno más transparencia, tenemos el derecho y el deber de proteger a nuestras fuentes. Es un poco exagerado decirlo así, pero antes la muerte que la fuente”. 

Al hilo, este periodista que pasó más de tres décadas en El País –doce años como redactor jefe de la sección de Economía– ha recordado que FAPE aboga porque “la cultura mediática se enseñe en el colegio, desde las primeras edades, para que los alumnos aprendan lo que son los medios. Hay muy poca cultura mediática en este país”. Introduciendo el periodismo en la educación obligatoria, Noceda cree que se revitalizaría el oficio de informar: “La creación de nuevos lectores mejoraría las condiciones de los periodistas”.

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