Israel toma el control del lado palestino del paso fronterizo de Rafah tras una noche de continuos bombardeos

El Gobierno ultraderechista de Israel llevaba meses amenazando con atacar la localidad de Rafah, en el extremo sur de Gaza y donde se han refugiado más de un millón de palestinos de otras zonas de la Franja. El lunes, el Ejército anunció la evacuación forzada de los residentes del este de Rafah y e intensificó sus bombardeos contra esa zona, obligando a los palestinos a huir de nuevo con sus pocas pertenencias y al grupo islamista Hamás a aceptar una propuesta de alto el fuego que los mediadores internacionales –Egipto, Qatar y Estados Unidos– pusieron sobre la mesa el pasado fin de semana.

Ya en la mañana del martes, fuerzas terrestres del Ejército israelí han tomado el control del lado palestino del cruce de Rafah, el único punto de acceso a la Franja que Israel no controlaba. Las imágenes muestran la bandera israelí izada en el paso fronterizo que conecta Gaza con Egipto. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han emitido un comunicado en el que justifican la toma de Rafah aduciendo que el cruce se estaba utilizando “para objetivos terroristas”.

Las FDI han señalado que están llevando a cabo una “precisa operación de contraterrorismo” para “eliminar a los terroristas de Hamás y desmantelar infraestructura terrorista” dentro de “zonas específicas” del este de Rafah. También han difundido un vídeo en el que muestra a sus tropas entrando en el paso fronterizo. Desde que comenzó la “operación”, “aproximadamente 20 terroristas han sido eliminados”, afirma el comunicado.

La entrada de ayuda humanitaria por este cruce, por el que también salen a diario enfermos y heridos gazatíes para recibir tratamiento fuera de la Franja, ha sido detenida tras la noche de intensos ataques israelíes, tal y como ha confirmado a la Agencia EFE el representante del cruce terrestre de Rafah en el lado palestino. Los cruces “están fuera de servicio desde ayer por la tarde y no hay personal debido a los ataques directos a toda la zona, tanto la ayuda como los viajeros están suspendidos”.

El portavoz de la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA), Jens Laerke, ha denunciado desde Ginebra que el Ejército israelí no permite la entrada de ayuda humanitaria a través de Rafah: “Está ignorando completamente todas las advertencias de lo que esto puede significar para los civiles y para las operaciones humanitarias en toda la Franja de Gaza”, donde escasean los suministros más básicos y la gran mayoría de la población sobrevive gracias a la ayuda que llega desde Egipto.

Laerke ha alertado de que las agencias de la ONU disponen de poca asistencia almacenada dentro de la Franja y, en concreto, las reservas de combustible son suficientes sólo para un día.

El Gobierno gazatí, controlado por Hamás, ha denunciado que Israel ha cerrados todos los países fronterizos, también el de Kerem Shalom –próximo al de Rafah, que conecta Israel con la Franja– y ha suspendido la entrada de ayuda humanitaria, exacerbando así la “trágica” situación. “Condenamos el asalto y el cierre de los cruces de Rafah y Kerem Shalom por parte del Ejército de ocupación, y su decisión de suspender la ayuda”, han afirmado en un comunicado las autoridades.

En el siguiente vídeo, publicado por el periodista palestino Hatem Hany Rawagh, se ve cómo un tanque israelí derriba un pequeño monolito en el que podía leerse “I love Gaza”. El Ejército israelí “se esfuerza por destruirlo todo dentro del cruce terrestre de Rafah”, denuncia el periodista en su cuenta de Instagram.

Otro vídeo filtrado y publicado por Amit Segal, analista político de la cadena israelí Canal 12, muestra un tanque en el lado gazatí del paso fronterizo embistiendo dos banderas palestinas.

Bombardeos constantes

El lunes por la noche, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron que estaban atacando “objetivos terroristas de Hamás” en el este de Rafah, la misma zona de la que instaron a los palestinos a marcharse a primera hora del lunes. Los militares ordenador evacuar los barrios de Al Shuka, Al Salam, Al Janina, Taba Zaraa y Al Yarmouk, y dirigirse a la denominada “zona humanitaria” de Al Mawasi, situada al noroeste del núcleo urbano de Rafah, avisando a los civiles con panfletos lanzados desde el aire, mensajes de texto a sus móviles y anuncios a través de la radio, todo ello en árabe.

La primera noche de la denominada por Israel 'Operación Rafah' ha estado marcada por bombardeos constantes por parte del Ejército israelí y “un vuelo audible e intenso fuego desde helicópteros”, según ha podido comprobar EFE, además de bombardeos de artillería contra zonas cercanas al cruce de Rafah y contra la parte más meridional del enclave. Los ataques israelíes han matado al menos a 18 gazatíes esta madrugada, según EFE.

El llamado gabinete de guerra israelí, encabezado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se reunió a última hora del lunes y decidió continuar la “operación” en Rafah que dio comienzo unas doce horas antes para “ejercer presión militar sobre Hamás”, a pesar de los llamamientos a detener la ofensiva por parte de organismos y gobiernos de todo el mundo, incluido su principal aliado, Estados Unidos.

La propuesta de tregua

Por su parte, Hamás anunció ayer que ha aceptado una propuesta para un alto el fuego en Gaza, hecha por Egipto y Qatar, tal y como comunicó el grupo a los dos países. “A pesar de que la propuesta de Hamás está lejos de cumplir con los requisitos de Israel, Israel enviará una delegación de mediadores para agotar la posibilidad de alcanzar un acuerdo bajo condiciones aceptables”, dijo la Oficina del Primer Ministro en un comunicado a última hora del lunes.

Esa propuesta, de la que se desconocen los detalles, fue presentada a los representantes de Hamás el pasado fin de semana en El Cairo, cuando las dos partes parecían muy cerca de alcanzar un acuerdo de tregua. Pero las conversaciones quedaron suspendidas el domingo, después de que el ala militar de Hamás reivindicara un ataque con cohetes contra tropas israelíes desplegadas cerca del paso fronterizo de Kerem Shalom.

Este lunes, el Ejército israelí elevó a cuatro los soldados muertos en ese ataque, uno de los peores que han sufrido los militares desde que comenzaron su ofensiva contra la Franja, que este martes cumple siete meses. Desde el pasado 7 de octubre, la guerra ha causado cerca de 34.800 víctimas mortales en Gaza, además de 78.200 heridos, según datos de las autoridades locales considerados válidos por la ONU.

El Gobierno gazatí denunció en un comunicado que Israel “ha iniciado engañosamente negociaciones de tregua sin abandonar la idea de una agresión amplia contra Rafah” y rechazó que las órdenes de evacuación emitidas este lunes estén relacionadas con el ataque “de la resistencia” del domingo contra Kerem Shalom. Es más, en su comunicado, ha defendido la “insistencia” de los negociadores palestinos para “garantizar el cese de la agresión como requisito básico para completar el acuerdo de intercambio” de los rehenes israelíes por presos palestinos.

Uno de los principales escollos para alcanzar un acuerdo ha sido la exigencia de Hamás de un alto el fuego definitivo y la retirada de las tropas de Gaza, y la negativa de Israel a aceptar esas condiciones. Mientras, familiares de algunos de los secuestrados en Gaza han acusado a Netanyahu en una carta citada por el periódico Haaretz de “torpedear un acuerdo” y de “abandonar a los rehenes a su muerte”. Los parientes de los rehenes han estado manifestándose en contra de la gestión del Gobierno y a favor de un acuerdo de intercambio, y en la noche del lunes volvieron a salir a las calles en Tel Aviv, donde intentaron bloquear una autopista.

Mientras, el ministro de Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, también ha acusado a Netanyahu de boicotear un acuerdo: “Hamás ha hecho una oferta. Si Netanyahu realmente quiere un acuerdo, negociará la oferta en serio. En cambio, está poniendo en peligro el acuerdo bombardeando Rafah”, ha afirmado a través de X.

Un millón y medio de personas, en vilo

En la ciudad de Rafah y los campamentos que han surgido a sus alrededores, junto a la frontera con Egipto, se hacinan actualmente cerca de un millón y medio de personas, mientras que antes del conflicto la localidad tenía unos 300.000 residentes. Miles de desplazados en Rafah empezaron este lunes a recoger sus enseres y a marcharse, unos en carros tirados por burro o a pie y, los más afortunados, en vehículos, tal y como relata la agencia Reuters. “Ha estado lloviendo fuerte y no sabemos adónde ir. Me preocupaba que este día podía llegar, ahora tengo que ver adónde puedo llevar a mi familia”, declaró Abu Raed a Reuters.

A la familia de Raed y a otras muchas Israel les ha dicho que se dirijan a la “zona humanitaria” de Al Mawasi, que ha sido ampliada para recibir a más desplazados y, según las FDI, recibirá también más asistencia humanitaria, desde tiendas de campaña a suministros esenciales –aunque, en todo este tiempo, la ayuda que ha llegado a Al Mawasi nunca ha cubierto las necesidades de los desplazados reubicados en esta área creada de la nada a orillas del Mediterráneo–. A partir de ahora, se extenderá hasta Deir al Balah, en el norte, y la ciudad de Jan Yunis, en el este, de donde se retiraron recientemente las tropas israelíes después de meses de combates calle a calle con los integrantes de Hamás y otros grupos armados palestinos.

Ni Al Mawasi, ni mucho menos Deir al Balah, son zonas seguras y no se han librado de ataques aéreos y de artillería israelíes. La propia localidad de Rafah, considerada la más segura de la Franja, ha sido blanco de bombardeos, que han causado destrucción y víctimas. Entre el domingo y el lunes, más de 20 personas murieron en varios ataques de la aviación israelí contra once viviendas de Rafah, según la agencia de noticias palestina Wafa, que asegura que entre los fallecidos hay ocho niños.

Desde Rafah, el médico palestino-boliviano Refaat Alathamna dijo a elDiario.es que los ataques se intensificaron el lunes por la mañana. Este anestesista trabaja en el hospital Europeo de Rafah y residía en Jan Yunis, antes de verse desplazado por la guerra a Rafah, al igual que gran parte de sus vecinos. Este lunes ha regresado a su ciudad para buscar un lugar donde reubicar a la familia, después de los avisos de evacuación de Israel. “Mis niños están ahora en una zona que aún no está amenazada” en Rafah, explicó a través de WhatsApp. “Mañana posiblemente los llevaré conmigo” a Jan Yunis, ciudad que quedó destruida después de la incursión terrestre israelí.

Las órdenes de evacuación forzosa de Rafah han provocado las condenas de los organismos internacionales y las organizaciones humanitarias, ante la posibilidad cada vez más concreta de que Israel lance una gran operación militar contra la localidad que acoge a más de la mitad de los habitantes de Gaza.

La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) ha anunciado este lunes que no va a abandonar Rafah y que mantendrá su presencia “el mayor tiempo posible”, y que “seguirá proporcionando ayuda vital” a las personas que permanezcan allí. El jefe de la UNRWA, Philippe Lazzarini, ha lamentado que “una ofensiva militar israelí añadirá otra capa a una tragedia que ya es insoportable para la gente de Gaza” y “hará aún más difícil revertir la expansión de la hambruna fabricada por el hombre”. En el norte de Gaza, donde las autoridades locales calculan que quedan entre 600.000 y 700.000 personas, la población ya sufre una hambruna y ya ha muerto una treintena de niños por desnutrición y deshidratación.

La UNRWA ha advertido además de las consecuencias “devastadoras” de una incursión militar en Rafah para los 1,4 millones de personas que se encuentran en esta localidad, incluidos unos 600.000 niños y niñas, según los datos del Fondo de la ONU para la Infancia. “UNICEF advierte de una nueva catástrofe para los niños y niñas, ya que las operaciones militares provocarán un número muy elevado de víctimas civiles y los pocos servicios básicos e infraestructuras que les quedan para sobrevivir quedarán totalmente destruidos”, ha alertado en un comunicado. La agencia ha agregado que muchos de esos pequeños ya “son muy vulnerables y están al límite de la supervivencia”.

“Rafah es ahora una ciudad de niños y niñas que no tienen ningún lugar seguro al que ir en Gaza. Si se inician operaciones militares a gran escala, los niños y las niñas no sólo estarán en peligro por la violencia, sino también por el caos y el pánico, y en un momento en que su estado físico y mental ya está debilitado”, ha dicho la directora de UNICEF, Catherine Russell.

El alto representante para la política exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, ha afirmado en su cuenta de X que “Israel debe renunciar a una ofensiva terrestre” contra Rafah y ha agregado que la UE junto a la comunidad internacional “pueden y deben actuar para evitar este escenario”. El jefe de la diplomacia europea ha alertado de que los desarrollos de este lunes hacen temor “lo peor: más guerra y hambruna”.

Desde la Casa Blanca, también están haciendo lo posible para detener un asalto a gran escala y el presidente Joe Biden ha hablado este lunes con Netanyahu por teléfono y le ha trasladado su “posición clara sobre Rafah”, según un comunicado, que no detalla cuál es esa postura en estos momentos. Washington se ha opuesto a una ofensiva contra la localidad y ha pedido reiteradamente a Israel retrasar su operación hasta que tuviera un plan factible para evacuar a los civiles refugiados allí. Representantes israelíes y estadounidenses se han reunido varias veces para abordar la cuestión, pero EEUU nunca ha dado luz verde a una ofensiva contra Rafah. El portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, ha afirmado que su Gobierno no apoya esa ofensiva “tal y como la ve actualmente Israel”. 

Por su parte, Egipto ha llamado a “ejercer la máxima moderación y evitar una mayor escalada en este momento extremadamente delicado del proceso de negociaciones”, según un comunicado del Ministerio de Exteriores. El Gobierno ha advertido además de “los peligros de una posible operación militar israelí” en Rafah, localidad situada al otro lado de la frontera egipcia con la Franja, que fue reforzada hace varios meses. La frontera de Gaza con Egipto es la única que no está controlada por Israel y ha sido la principal puerta de entrada de la ayuda humanitaria en los pasados meses de conflicto.