Mark Galeotti, historiador: “El crimen organizado sustenta todos los aspectos de la sociedad moderna”
El interés de Mark Galeotti por la Rusia moderna ha ido a menudo en paralelo con el que tiene por las mafias, el blanqueo de dinero o la falsificación de moneda. Después de años dando clase a universitarios y asesorando gobiernos entre Londres, Nueva York, Praga, Florencia y Moscú, el historiador británico ha publicado varios libros sobre el Kremlin y la historia rusa reciente. Su último ensayo, Homo Criminalis –recién editado en español por Capitán Swing–, mira también al pasado más remoto con una historia del crimen organizado a lo largo del tiempo y del espacio.
Cuenta historias de los piratas que contribuyeron a la creación de la fuerza naval de Estados Unidos, la falsificación de cacao azteca, el contrabando del té o los criminales deseosos de estabilidad que contribuyeron a la creación del Estado. Una de sus lecciones es que el crimen está tan embebido en la vida diaria y en las instituciones incluso en países democráticos que es imposible de suprimir. Su aspiración es que al menos los gobiernos lo reduzcan a niveles manejables. Eso espera también para Estados que han convertido a las bandas en parte de su estrategia de acción, como Rusia, su país de referencia y donde tiene prohibida la entrada como otros académicos y escritores desde 2022.
El libro empieza con una novela corta de Cervantes, como comentamos en esta conversación, editada por claridad y extensión.
¿Por qué eligió empezar su libro con Rinconete y Cortadillo?
Cuando lo leí, el paralelismo me pareció muy bueno. Cervantes escribe con precisión cómo han operado tantos grupos del crimen organizado a lo largo de los siglos y, en cierta medida, cómo todavía lo hacen hoy en día. El lector no tiene que saber nada sobre la España del siglo XVII, pero lo reconoce. Como si ve Los Soprano o una película de El Padrino.
¿Le sorprendió el patrón histórico del crimen organizado?
Me fascina la conexión que uno puede trazar con sociedades tan diferentes, como el ejemplo de los falsificadores de granos de cacao azteca. Esos trozos de estiércol convertidos en granos de cacao eran un lavado de dinero como el que ha sucedido de tantas otras maneras. La naturaleza humana crea ciertos patrones organizativos, ya estemos hablando de tríadas chinas o de sicilianos trasplantados a un entorno totalmente nuevo en Nueva York. Es una historia muy humana y bastante universal. Eso sí que me sorprendió.
¿Hasta qué punto el crimen organizado está arraigado en las instituciones, en los Estados, en las empresas como parte de nuestra vida cotidiana incluso en las democracias de Europa?
Totalmente… El crimen organizado es la sombra oscura que organiza la sociedad.
Nuestras sociedades se han vuelto mucho más organizadas. Y, por lo tanto, los criminales ya no son los bandidos que pululaban por los bosques ni los antiguos extorsionadores que exigían pagos. Los Estados modernos han mejorado mucho en la vigilancia y el control, y, por tanto, hay un proceso de evolución darwiniana que significa que los criminales tontos son atrapados. Los criminales inteligentes sobreviven para dar forma al modelo general y se mueven mucho más hacia las sombras, pero están ahí. Ya sea por el dinero sucio que fluye a través de nuestro sistema financiero, hasta el punto de que hoy en día no podemos distinguir el dinero limpio del sucio, ya sea en los cimientos de nuestras ciudades modernas –arena robada ilegalmente que se usa en los cimientos–, o ya sea en la medida en que hemos externalizado la criminalidad.
Nos beneficiamos de bienes que se fabrican con mano de obra barata, pero en algún otro lugar convenientemente fuera de la vista, aprovechando al máximo la globalización. Así que sí, el crimen organizado sustenta todos los aspectos de la sociedad moderna. Y, en cierto modo, eso es inevitable. Nunca vamos a poder derrotar por completo al crimen organizado. Podemos intentar controlarlo y reducirlo a niveles manejables. Pero, a fin de cuentas, siempre estará con nosotros.
Nunca vamos a poder derrotar por completo al crimen organizado. Podemos intentar controlarlo y reducirlo a niveles manejables. Pero, a fin de cuentas, siempre estará con nosotros
Cita en su libro a un representante de la ONU que dijo que en la crisis financiera de 2008 el dinero sucio jugó un papel importante en la estabilización del sistema financiero. ¿En ciertos momentos, el sistema financiero necesita ese tipo de dinero ilegal?
Esa fue una situación muy específica, pero enfatiza la velocidad con la que el crimen organizado puede moverse. De la misma manera que, en Japón, la Yakuza fue la primera en brindar asistencia a las víctimas de los terremotos. No lo hicieron porque fueran buenas personas, sino porque querían aumentar su legitimidad dentro de la sociedad. El asunto es que podían operar mucho más rápido.
De igual manera, fueron los narcotraficantes quienes pudieron mover su dinero al sistema financiero cuando hubo una crisis de liquidez más rápidamente que los estados, a pesar de que los estados tenían más recursos.
Si los sistemas financieros necesitan o no dinero sucio, ahora es irrelevante: están enganchados a él. Londres recibe muchas críticas por ser un centro del lavado de dinero, pero eso simplemente refleja que es uno de los grandes centros financieros globales. Y todo el dinero asciende, como en una pirámide, desde las jurisdicciones dudosas hasta las establecidas. Pero si la City de Londres desapareciera, este dinero se movería a través de Frankfurt, París y Nueva York, dondequiera que esté el sistema bancario.
Si los sistemas financieros necesitan o no dinero sucio, ahora es irrelevante: están enganchados a él
¿En Londres también influye el dinero ruso y el dinero de otros Estados turbios y sus oligarcas?
¿Hay dinero ruso cuestionable? Claro. Ahora menos, por razones obvias. Pero lo interesante es, ¿ha reducido eso los niveles de lavado de dinero global? No. En cierto modo, lo ha aumentado. El dinero sucio ruso no llega directamente a Occidente. Tal vez pase por Israel, China o Dubai, pero llega a su debido tiempo.
Cada país tiene su tipo de fuentes de financiación ilícita, ya sean los cárteles de la droga latinoamericanos o la nueva generación de ciberdelincuentes que están ocupados convirtiendo su criptomoneda en moneda real para que realmente puedas gastarla. Hay un flujo constante y siempre hay una búsqueda de quiénes son los nuevos en el barrio.
¿Y quiénes son?
Alguna nueva banda emergente que necesita esto.
Es interesante pensar en cómo se ensució tanto el sistema bancario ruso en la década de 1990. Una razón es que la mafia italiana se enfrentaba a una creciente presión de las autoridades italianas. La Guardia di Finanza, la policía financiera italiana, es la segunda fuerza después del FBI en la clasificación mundial de cazadores de dinero. Los mafiosos se enfrentaban a una presión creciente y, de repente, vieron el colapso de la Unión Soviética. Rusia emergió con una especie de economía del salvaje Oeste bastante desregulada. Y, entonces, empezaron a hablar con los rusos. Y los rusos dijeron: “Estamos encantados de blanquear su dinero. Por cierto, ¿ustedes también están encantados de blanquear el nuestro?”. Así se produjeron estas conexiones.
No es que los rusos sean únicos. Eran la fuerza emergente en el ámbito de las finanzas criminales durante aquellos años. Desde entonces, han surgido otros.
¿Están siendo sustituidos por otros después de la invasión de Ucrania?
En realidad, no. Todavía hay una enorme fuga de capitales de Rusia, a pesar de la magnitud de la situación. El Kremlin no quiere esto, quiere mantener el dinero donde tenga acceso. Los rusos de todo tipo, desde grupos del crimen organizado hasta funcionarios corruptos cuestionables, buscan sacar su dinero. Simplemente, encuentran nuevas rutas.
La última vez que estuve en Moscú, antes de que me prohibieran la entrada, fue en noviembre de 2021. Alguien me dijo que, en ese momento, Macao era el nuevo lugar de moda para mover el dinero. Y estoy seguro de que ahora habrá otros.
¿Otros países están siguiendo el ejemplo de cómo el Estado ruso ha utilizado el crimen también para sus intereses geopolíticos?
No es único caso ni el más extremo. Por ahora, Corea del Norte es el caso más extremo. Me refiero a la Oficina 39, que es, esencialmente, su ministerio de crimen organizado y ayuda a mantener a flote esta extraña dictadura a través de la metanfetamina, los fraudes cibernéticos y todo tipo de actividades delictivas.
El caso de Rusia es especialmente triste para mí, que pese al veto de entrada sigo considerándome amigo de Rusia. Aunque ha habido un progreso real en la lucha contra la delincuencia en Rusia, desde la invasión de Ucrania, no solo se gasta menos recursos en la lucha contra el crimen (la policía tiene un 25% menos de efectivos), sino que el Kremlin está forjando cada vez más alianzas, ya sea para eludir las sanciones e introducir productos prohibidos en Rusia o para llevar a cabo operaciones de inteligencia y sabotaje en Europa.
Vimos en España el asesinato de Kuzminov, el piloto de helicóptero desertor. Esto no se ha probado en un tribunal. Pero parece haber sido llevado a cabo por figuras del crimen organizado contratadas por la inteligencia militar rusa.
Lo que vemos aquí es una combinación de dos factores. Uno es que los rusos están en modo de guerra. En la guerra, los estados tienden a usar todo tipo de instrumentos a su disposición. Y el otro factor es que los rusos han llegado a comprender cómo el crimen organizado se ha globalizado. De hecho, el crimen organizado ruso está muy conectado con otros grupos del crimen organizado europeo. Muchos de los ataques de sabotaje no son llevados a cabo por rusos, sino por polacos, por ucranianos, personas que están relacionadas con los servicios de inteligencia rusos.
Este proceso está en marcha. En esencia, el Kremlin tiene que negociar con el crimen organizado. Es una relación muy transaccional y pragmática. Pero la cuestión es que el crimen organizado tiene cada vez más libertad para operar, siempre y cuando actúe también como instrumento del Kremlin en el extranjero. Eso tendrá implicaciones a largo plazo para Rusia y para sus vecinos.
El Kremlin tiene que negociar con el crimen organizado. Es una relación muy transaccional y pragmática. Pero la cuestión es que el crimen organizado tiene cada vez más libertad para operar, siempre y cuando actúe también como instrumento del Kremlin en el extranjero. Eso tendrá implicaciones a largo plazo para Rusia y para sus vecinos
¿La guerra en Europa y en Oriente Próximo está ayudando al crimen organizado?
El crimen organizado tiende a aprovecharse de las crisis. Las crisis tienden a distraer al Estado y a socavarlo, y tienden a crear cambios en la demanda. Por ejemplo, con el cierre del estrecho de Ormuz, ya hay bandas organizadas en Europa robando gasolina de coches, camiones cisterna y gasolineras porque el precio está subiendo. En África, hay una verdadera crisis por los fertilizantes: el suministro de una cuarta parte de todos los flujos de fertilizantes del mundo pasa por el estrecho de Ormuz y, por lo tanto, los precios de los fertilizantes están subiendo. Los países occidentales pueden pagar. Algunos países africanos no pueden.
Así que lo que estamos viendo cada vez más en África son bandas que compran fertilizantes y luego los adulteran como si fuera heroína. Es decir, lo mezclan con tierra, con lo que sea que puedan encontrar, y lo venden. Lo único que los agricultores desesperados pueden permitirse resulta ser, en realidad, fertilizante falso o una mezcla de fertilizante y mucha basura. Ese es el resultado de una economía criminal que ha surgido en cuestión de semanas.
El conflicto tiende a crear demandas de mercado que cambian rápidamente y, de hecho, los miembros del crimen organizado son los capitalistas por excelencia. Pueden responder más rápido porque no tienen que preocuparse por la burocracia. No tienen que preocuparse por obtener permisos ni regulaciones gubernamentales. Y también suelen tener mucho efectivo disponible para poder invertir rápidamente en nuevos negocios.
Los miembros del crimen organizado son los capitalistas por excelencia. Pueden responder más rápido porque no tienen que preocuparse por la burocracia. No tienen que preocuparse por obtener permisos ni regulaciones gubernamentales. Y también suelen tener mucho efectivo disponible para poder invertir rápidamente en nuevos negocios
¿La reacción contra la globalización en términos de comercio y cualquier tipo de cooperación está ayudando o perjudicando el crimen organizado?
Esto es un intento de ir contra la corriente. Puedes quejarte todo lo que quieras. No vas a poder hacer nada al respecto. Y, en realidad, ayuda al crimen porque cada vez que prohibimos algo, creamos mercados para el crimen organizado. Ahora bien, eso no significa necesariamente que no debamos hacerlo. No estoy diciendo que debamos liberalizar la heroína. Pero tenemos que ser conscientes de que eso es lo que estamos haciendo.
Los aranceles crean nuevos desequilibrios de mercado que crean nuevas oportunidades para los criminales. Ahora bien, en este momento la situación es tan fluida que es difícil saber el impacto.
Trump habló de poner aranceles masivos al champán francés porque Emmanuel Macron lo había criticado. Si lo hace, ¿disuadirá a la gente que quiere champán? No. O pagarán el precio extra, o si alguien más lo ofrece a un precio intermedio entre el antiguo y el nuevo, es muy probable que lo compren. Ahora bien, el champán es un mercado especializado. El verdadero problema surge si, al empezar a ejercer presión sobre los componentes básicos y las materias primas, se produce un aumento del contrabando. Digamos que no se puede importar el producto X de Europa, pero sí de Canadá. ¿En qué momento la gente empieza a exportar productos a Canadá, a cambiarles la etiqueta y a reexportarlos a Estados Unidos? Esto crea oportunidades y mercados. Por lo tanto, cuanto más intente Trump jugar a este juego, más oportunidades creará para los grupos del crimen organizado más sofisticados y con mayor poder económico.
Los aranceles crean nuevos desequilibrios de mercado que crean nuevas oportunidades para los criminales
¿Cuáles son las principales lecciones del pasado que podrían extrapolarse al presente para los gobiernos, para las instituciones o incluso para los ciudadanos?
A los ciudadanos, de una forma básica, les diría que el crimen organizado no es su amigo. A veces lo puede parecer porque les venden productos baratos, pero al final ustedes sufrirán. Vale la pena avisar a las autoridades y evitar los tratos turbios, aunque sea comprar cosas baratas en un mercadillo. Lo mejor que pueden hacer los individuos es no facilitar la criminalidad.
Desde el punto de vista del Estado, el problema es no hacer la vista gorda. El blanqueo de dinero sigue siendo una actividad comercial que fluye a través de nuestros bancos. Pero la cuestión es que, si los criminales no pudieran blanquear su dinero, no cometerían los delitos más desagradables.
La cuestión es que ahora es un problema global. Puedes decirte a ti mismo que no es una prioridad, a menos que el electorado se queje, especialmente cuando el crimen organizado no está actuando en las calles. Hay muchos crímenes que sí generan una preocupación social genuina, como el narcotráfico en las esquinas. Puedes pensar que los tipos de criminalidad más invisibles, como delitos ecológicos o lavado de dinero, no son prioridad.
¿De qué trata su próximo libro?
Se titula Rusia en el infierno. A pesar del título, es un intento de ser optimista sobre el futuro de Rusia. Pero utilizo el recurso del Infierno de Dante, en el que hay que descender por todos los anillos del infierno.
No estoy diciendo que a Rusia le irá bien. Estoy diciendo que a Rusia le puede ir bien. Hay mucho pesimismo peligroso en este momento, y es comprensible, dada la terrible situación. Casi se sugiere que así es Rusia, que está condenada, por razones de historia, geografía o ADN, a un autoritarismo imperial violento y peligroso. Si nos lo creemos, hace aún más probable que sea así.
¿Sucederá un cambio después de Putin?
Soy inusualmente optimista sobre lo que vendrá después de Putin. Probablemente, como un buen líder soviético, morirá en el cargo. Mi sensación es que no le sucederá un Putin 2.0, un halcón fanático. Creo que Putin es el último suspiro del homo sovieticus.
No puedo decir que haya estado con oligarcas, pero llegué a conocer a bastantes figuras importantes. La próxima generación es de cleptócratas oportunistas. Y eso no es bueno para Rusia, pero es bastante bueno para nosotros porque son personas que no tienen ningún incentivo real para buscar peleas con Occidente. Todo lo contrario.
Creo que Putin es el último suspiro del 'homo sovieticus'. La próxima generación es de cleptócratas oportunistas. Eso no es bueno para Rusia, pero es bastante bueno para nosotros porque son personas que no tienen ningún incentivo real para buscar peleas con Occidente. Todo lo contrario
Si robas a escala industrial, quieres poder disfrutar de eso. ¿Qué sentido tiene hacerlo si no puedes mandar a tu esposa de compras a París y a tu amante a Milán? Si no puedes conseguir repuestos para tu BMW y no puedes aparcar tu yate frente a la costa española sin que te lo confisquen. Esta va a ser una generación que querrá tener mejores relaciones con Occidente.
No siempre sucede así, pero la cleptocracia a menudo puede conducir perversamente a un Estado basado en el estado de Derecho. Porque una vez que has robado todo, quieres que exista un estado de Derecho que lo proteja.
Podría imaginar a estos cleptócratas creando el estado de Derecho. La Rusia de los 90 demostró que no se puede crear democracia sin estado de Derecho. Se puede tener estado de Derecho sin democracia, pregúntenles a los singapurenses, pero no al revés. Si los cleptócratas pueden crear el estado de Derecho, tal vez la próxima generación política tenga la oportunidad de crear democracia en Rusia. Y bien podría no ser así. Pero les da su primera oportunidad real. Personalmente, tengo que sobrevivir a Putin antes de poder regresar a Rusia.
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