La ofensiva de los hutíes en Yemen puede desbaratar los planes de Washington y Tel Aviv en Oriente Medio
Ni Irán ni ninguno de sus peones del llamado “eje de resistencia” pueden derrotar a Estados Unidos en un choque militar frontal. Pero, como ahora demuestran tanto Teherán como el grupo hutí Ansar Allah en su ofensiva en las provincias del suroeste de Yemen, sí pueden desbaratar los planes tanto de Washington y Tel Aviv como los de muchas de las capitales del Golfo.
Les basta, por un lado, con resistir los golpes y, por otro, con disponer de la capacidad para perturbar selectivamente las rutas terrestres y marítimas por las que fluye el petróleo y el gas. Y eso es precisamente lo que está haciendo Irán con su control del estrecho de Ormuz, y también Ansar Allah en el de Bab el Mandeb.
Doscientos días después del ataque israelo-estadounidense contra Irán, no solo es bien visible que Teherán ha resistido la embestida, sino que, gracias a su (incompleto) control de Ormuz, ha encontrado la manera de revertir la situación optando por una estrategia que apunta directamente a las bases del sistema económico global: petróleo y gas.
Estrechos y canales clave para el suministro de petróleo mundial
Estrecho
de Malaca
Estrecho
de Bering
6
Canal de
La Mancha
7
4
2
1
5
8
3
Estrecho de
Magallanes
Estrecho
de Ormuz
*
1
2
3
4
5
6
7
8
Estrecho de Malaca
Estrecho de Ormuz
Cabo de Buena Esperanza
Canal de Suez
Bab el-Mandeb
Estrechos Daneses
Estrechos Turcos
Canal de Panamá
23,2
20,9
9,1
4,9
4,2
4,9
3,7
2,3
*Millones de barriles por día durante la primera mitad de 2025
GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ADMINISTRACIÓN DE INFORMACIÓN ENERGÉTICA DE EE. UU. (EIA), FEBRERO DE 2026.
Estrechos y canales clave para el
suministro de petróleo mundial
Estrecho
de Malaca
Estrecho
de Bering
Canal de
La Mancha
Estrecho de
Magallanes
Estrecho
de Ormuz
*
1
2
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4
5
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8
Estrecho de Malaca
Estrecho de Ormuz
Cabo de Buena Esperanza
Canal de Suez
Bab el-Mandeb
Estrechos Daneses
Estrechos Turcos
Canal de Panamá
23,2
20,9
9,1
4,9
4,2
4,9
3,7
2,3
*Millones de barriles por día durante la primera mitad de 2025
GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ.
FUENTE: ADMINISTRACIÓN DE INFORMACIÓN ENERGÉTICA DE EE. UU.
(EIA), FEBRERO DE 2026.
Como resultado de sus acciones selectivas, la situación actual determina que tan solo unos 19 buques son capaces de atravesar esas aguas diariamente, cuando hasta el pasado 28 de febrero circulaban unos 120. Y para eso no necesitan lograr la superioridad aérea ni naval en la zona, sino que les basta con crear un clima generalizado de temor, provocando que los armadores y las aseguradoras no se atrevan a aventurarse hasta el punto de poner en peligro a sus barcos y sus tripulaciones.
La consecuencia directa —con ataques puntuales contra naves e infraestructuras de producción y comercialización— es la declaración de “fuerza mayor” por parte de los algunos de los países que reciben dichos ataques; es decir, la suspensión de entregas comprometidas anteriormente, como Bahréin, Irak, Qatar y Kuwait y, por tanto, el incremento de los precios de los hidrocarburos a escala planetaria.
Por su parte, Ansar Allah se ha sumado a esa estrategia, reforzando sus efectos con dos acciones coordinadas. La primera se ha concretado en una ofensiva general para controlar en apenas unos días la costa occidental yemení, incluida la ciudad de Mokha, a tan solo 70 kilómetros del estrecho de Bab el Mandeb, y la isla de Perim. Invalidando la equivocada imagen de que se trata de una milicia desorganizada de desarrapados, las huestes de Abdelmalik al Houthi han sabido aprovechar la debilidad y escasa operatividad de la coalición militar liderada por Arabia Saudí para controlar un territorio desde el que pueden, como mínimo, trastornar drásticamente el tráfico marítimo en el mar Rojo.
Invalidando la equivocada imagen de que se trata de una milicia desorganizada de desarrapados, las huestes de Abdelmalik al Houthi han sabido aprovechar la debilidad y escasa operatividad de la coalición militar liderada por Arabia Saudí para controlar un territorio desde el que pueden, como mínimo, trastornar drásticamente el tráfico marítimo en el mar Rojo
A la espera de comprobar si las fuerzas yemeníes leales a Rashad al Alimi, presidente del Consejo del Liderazgo Presidencial del Yemen —reconocido internacionalmente como la autoridad legítima de Yemen— son capaces de evitar con el apoyo de Riad que los hutíes consoliden sus actuales posiciones, la ofensiva hutí supone un golpe brutal para los planes de Mohamed bin Salman.
Un golpe que se ve agravado aún más con los ataques al oleoducto Este-Oeste que le servía parcialmente a Riad como alternativa al bloqueo de Ormuz. Las últimas noticias dan a entender que el flujo de petróleo que llegaba a Yanbu, en el mar Rojo, ha quedado interrumpido, mientras los buques que todavía puedan cargar en dicho puerto acaban por tomar rumbo hacia el Canal de Suez para dar la vuelta completa al continente africano en su ruta hacia sus clientes asiáticos. Una situación que ha llevado a Riad a registrar el nivel más bajo de exportaciones petrolíferas de las últimas tres décadas, con apenas unos 3,2 millones de barriles al día.
De ese modo, Teherán y sus peones están creando una situación muy difícilmente sostenible para sus vecinos y para EEUU. Arabia Saudí queda retratada como un actor incapaz de estabilizar su frontera meridional, tras nueve años de apuesta militarista contra los hutíes. Por el camino pone en cuestión su ambiciosa “Visión 2030”, planeada por Mohamed bin Salman para encontrar una salida al momento en que los hidrocarburos dejen de tener la importancia actual.
Además, se ha encontrado con la renuencia de Donald Trump a implicarse militarmente en una contraofensiva contra Ansar Allah (con quien Washington mantiene formalmente una tregua desde mayo del pasado año) y tampoco se ve a Pakistán y Turquía muy deseosos de implicarse en auxilio de Riad en el marco del reciente Pacto de la Meca entre los tres países.
Arabia Saudí queda retratada como un actor incapaz de estabilizar su frontera meridional, tras nueve años de apuesta militarista contra los hutíes. Por el camino pone en cuestión su ambiciosa “Visión 2030”, planeada por Mohamed bin Salman para encontrar una salida al momento en que los hidrocarburos dejen de tener la importancia actual
Todo ello, mientras los portavoces hutíes amenazan a los países vecinos (incluida Jordania) con represalias si vuelven a tomar partido en su contra, coloca a Arabia Saudí en una posición inquietante. A pesar de su aparente fortaleza militar —lleva años siendo el principal importador mundial de armas— es muy evidente que no cuenta con unas fuerzas armadas realmente operativas. Unas fuerzas armadas que estén en condiciones de hacer lo que no han hecho desde su irrupción en el campo de batalla yemení en marzo de 2015. De ahí que suene artificioso el argumento que trata de presentar lo ocurrido como una trampa saudí en la que los hutíes habrían caído al salir de sus reductos montañosos hasta las tierras llanas de la costa, donde se supone que serán fácilmente eliminadas en campo abierto.
Y tampoco Trump cuenta con buenas opciones a corto plazo, atenazado entre las limitaciones de sus propios arsenales para lanzar una campaña militar amplia y su urgencia por anular los efectos negativos de la inflación entre sus simpatizantes cuando ya están a la vuelta de la esquina las elecciones de medio término, fijadas para el 3 de noviembre. No habrá que esperar mucho para ver hacia dónde se inclina la balanza.
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