Silvio Rodríguez: “No existe en la historia un bloqueo más largo que el de Cuba y ahora, con las últimas medidas, tampoco más cruel e inhumano”
Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 1946) es uno de los referentes culturales más universales de la Cuba contemporánea. A sus 79 años, sigue haciendo recitales por medio mundo, y ha anunciado una próxima gira que pasará por España en un momento de cerco extremo de EEUU sobre la isla.
El músico, uno de los fundadores de la llamada Nueva Trova cubana, reflexiona sobre la situación crítica que golpea al pueblo cubano en la actualidad a preguntas de elDiario.es a través de un cuestionario, y afirma: “No solo es Cuba; es en un momento especial para todo el planeta, la política se ha convertido en vituperios, en genocidios espantosos”.
Los efectos del bloqueo de combustible resultan tangibles cuando se pasea por La Habana, y son particularmente acusados entre los más vulnerables, y también entre las personas dedicadas a su cuidado. ¿Cree que hay manera de aguantar esta situación durante mucho más tiempo?
Hay decenas de miles esperando para operarse, entre ellos varios miles de niños. Entiendo que para un visitante debe ser difícil imaginar más aguante, viendo la situación que vivimos. Pero quien lleva casi 80 años en este país sabe de la capacidad de resistencia de este pueblo.
Con esto no quiero decir que no haya agotamiento. El cansancio es humano. Paralelamente, están ocurriendo cambios acelerados. Desde hace muchos años los cubanos somos conscientes de nuestras deficiencias y muchos han propuesto cambios a los que la crisis ahora nos empuja.
Esos efectos del bloqueo se traducen en dificultades para recoger la basura de las calles, los niños han tenido que acabar antes las clases, La Habana parece desangelada sin el bullicio de los flujos de personas, y todo esto ocurre en un contexto de incertidumbre muy grande, con dificultades para ir a trabajar, para cocinar, para hacer lo cotidiano. ¿Qué cree que puede pasar?
En Cuba nunca, que yo recuerde, se habían suspendido clases ni se había alterado el curso escolar. Este año hubo que hacerlo. Las universidades han cerrado. Las escuelas de arte han tenido que mandar a sus becados para sus provincias, si bien algunos se quedan en La Habana en pequeños trabajos que consiguen, porque en el interior la situación energética suele ser peor.
Respecto a la basura, hemos tenido algunas situaciones epidemiológicas que pueden haber estado relacionadas con la falta de recogida.
La situación que tenemos es excepcional. Como bien se ha dicho, no existe en la historia un bloqueo más largo y ahora, con las últimas medidas, tampoco más cruel e inhumano.
Usted es uno de los artistas cubanos más reconocidos del mundo. ¿Qué papel puede desempeñar la cultura en este momento? Va a iniciar una gira a la vuelta del verano, ¿echa de menos más solidaridad internacional hacia Cuba por parte de vecinos latinoamericanos, de España y de Europa?
Acaba de terminar una edición de Cubadisco [Feria Internacional de la Música], con muchos trabajos discográficos premiados. La cultura es una de las pocas cosas que siguen funcionando contra toda adversidad; lo demuestra la constancia del Lyceum de La Habana, con su orquesta dirigida por el Maestro José A. Méndez Padrón; lo demuestran la Orquesta de Cámara de La Habana y su directora Daiana García; la inmensidad de músicos y niños que se reúnen alrededor del proyecto Corazón Feliz. Lo mismo hacen La Colmenita de Tin Cremata que el Grupo Infantil Abracadabra, de Cienfuegos, que dirige Roberto Novo.
Todos tienen las mismas escaseces y faltas de transporte. Las familias de los niños que contribuyen a estos eventos lo hacen con grandes sacrificios. Cada acto cultural es así, pero se hace por la pura voluntad de cada uno.
Después de la pandemia yo estuve un tiempo sin hacer conciertos. Lo más doloroso fue tener que suspender los conciertos barriales, que estuvimos haciendo durante algo más de 10 años; pero no podíamos garantizar transporte ni electricidad. El año pasado pudimos recomenzar con una gira latinoamericana. En septiembre haremos 8 conciertos en España, donde tenemos familia y amigos; donde mucha gente quiere a Cuba y siempre nos es grato.
Pero no solo es Cuba; estamos en un momento muy especial para todo el planeta. Hay tres superpotencias en pugna. La política se ha convertido en vituperios y descalificaciones, incluso en genocidios espantosos, evidentes. El egoísmo, las bajas pasiones parecen haberse apoderado de todo y quienes dan el peor ejemplo son los que más tienen. Esto ha creado una crisis moral. ¿Qué hacer? Creo que en esta situación está jugando un papel importante el viejo recurso del chantaje nuclear.
¿Ve factible un ataque militar estadounidense? ¿Cuál sería la reacción del pueblo cubano?
Lo creo posible. Y estoy seguro de que buena parte del pueblo cubano lucharía hasta las últimas consecuencias. Por supuesto, deseo, espero y casi rezo porque esto no suceda.
Le hicieron una foto con un AKM que dio la vuelta al mundo. ¿Cree que la imputación a Raúl Castro es una amenaza de que EEUU puede intentar con él el secuestro que cometió con Nicolás Maduro?
Yo comenté en mi blog que si nos invadían quería un AKM para defender mi país. El ministerio de las Fuerzas Armadas, en respuesta, me entregó un fusil simbólico y la autorización para recibir un arma, en caso de agresión. Fue la prensa presente en el acto la que tomó y divulgó fotos.
La imputación a Raúl es un pretexto más para seguir torturando a este pueblo. Creo posible cualquier cosa por parte de la actual administración norteamericana. Parecen creer que mantenerse en primera plana les beneficia, sea apoyando genocidios o inventando disparates. Yo estoy seguro de que en Cuba una agresión como la que hicieron en Venezuela no va a tener los mismos resultados.
La prensa y los políticos estadounidenses hacen muchos paralelismos entre el asedio a Venezuela y el de Cuba por parte de EEUU. ¿Cree que son comparables?
A estas alturas nuestros principales recursos naturales son el clima y las playas. Nada comparable con la primera reserva mundial de hidrocarburos, como Venezuela. Creo que el único número 1 que nos toca a nivel mundial es en acoso, en agresiones y en campañas de desprestigio de la prensa corporativa.
Se nos han endosado falacias como “país promotor del terrorismo”; incluso se han inventado leyes extraterritoriales, como la Helms-Burton. Aun así, Cuba lleva resistiendo 67 años de bloqueo genocida, según lo bautizó Gabriel García Márquez.
Se acerca la temporada de más calor, ¿cree que pueden resurgir protestas como las del 11 de julio, ahora que se cumplen 5 años? ¿Cuál cree que sería la reacción del Gobierno?
Creo en el derecho a la libre expresión y manifestación. Entonces dije, y ahora lo repito, que las fuerzas del orden deben custodiar las manifestaciones para que no se produzcan incidentes negativos.
Aclaro que no estoy de acuerdo en aprovecharse de las manifestaciones para actos vandálicos y de violencia.
¿Qué busca Trump? ¿Qué cree que está pidiendo EEUU a Cuba? ¿Cree que podría ser viable un acuerdo entre los dos países si Cuba liquida el grupo empresarial del Ejército (GAESA) y camina hacia un sistema multipartidista?
Creo que el diálogo es bueno cuando hay respeto mutuo. Todo lo que venga de un diálogo respetuoso debe ser positivo.
Creo que los gobiernos deben ser efectivos, justos, que deben garantizar educación, salud y una jubilación digna. En la historia de la humanidad solo existe un gobierno que ha sacado de la miseria a cientos de millones de personas en unas pocas décadas, y ese es el gobierno chino. Se trata de un gobierno unipartidista, aunque he leído que ya existen varios partidos.
Vietnam es otro caso de grandes avances, después de una guerra devastadora. Viendo el mundo como está y las injusticias que cometen algunos, no me parece que el multipartidismo a priori sea garantía de justicia.
A veces en las calles se perciben ciertas simpatías hacia una hipotética injerencia norteamericana en los asuntos cubanos como un camino ante la crisis cotidiana que se vive. ¿Cómo lee ese fenómeno?
Lo considero normal, dado el grado creciente de penurias que vive la mayoría de nuestra población.
Mirándolo con perspectiva y con la ventaja y el privilegio de saber lo que sabemos hoy, ¿cree que en los últimos años se habría podido o debido priorizar el gasto en soberanía alimentaria, en soberanía energética y en blindar aún más los pilares de la Revolución, como son la sanidad y la educación, en lugar de apostar tanto por la construcción de hoteles?
La construcción de hoteles creo que se debió a planes que surgieron tras el contacto con el presidente [de EEUU, Barack] Obama. Supongo que desde esa perspectiva se hicieron gastos que después ya no tenía sentido detener.
Por otra parte, Fidel dijo que nuestro modelo ya no nos servía ni a nosotros. También dijo que Revolución era cambiar todo lo que debía ser cambiado. Algo que no me explico es que hayan pasado décadas de esas afirmaciones y no se hayan tomado medidas más efectivas al respecto. Creo que si se hubiera adoptado una economía más realista hoy no sería posible lo que está sucediendo, o al menos no de forma tan dramática.
¿Qué Cuba de futuro puede presentarse en esta coyuntura? ¿Cómo se llega a esa Cuba mejor?
No soy pitoniso. No conozco detalles de cómo se mueven las decisiones en la superestructura. Solo veo los resultados.
Cuba llegó a tener logros en salud pública y educación comparables a los de países del primer mundo. Hemos sido un país generoso con otros países necesitados. Hemos compartido lo que tenemos. Me preocupa que de esta situación salgamos más egoístas que altruistas. Que todo esto no nos haga mejores sino lo contrario. Me preocupa la humanidad de la que estamos siendo despojados con tanta crueldad.
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