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Boris Johnson ya no quiere hablar de sus antiguos artículos colonialistas y racistas

Boris Johnson.

Ruth Maclean

Boris Johnson se ha negado a responder a las preguntas sobre su postura en cuanto al colonialismo durante su primer viaje a África como ministro de Exteriores británico.

El presidente de Gambia da marcha atrás y no acepta su derrota en las urnas tras 22 años en el poder

El presidente de Gambia da marcha atrás y no acepta su derrota en las urnas tras 22 años en el poder

Después de reunirse con el nuevo presidente de Gambia, país que vivió su primer traspaso de poder democrático el mes pasado, Johnson bromeó sobre el dictador Yahya Jammeh, que pasó 22 años en el poder y a quien llamó “el tramposo Jammeh”.

Sin embargo, Johnson no se refirió al shock que sintieron muchos africanos al leer los artículos del actual ministro británico sobre su continente, escritos cuando visitó Uganda en 2002. El nombramiento de Johnson como ministro de Exteriores generó conmoción en el continente africano, al que se refirió el año pasado como “ese país”.

El ministro ha escrito con nostalgia sobre el colonialismo en África. “El continente puede ser una mancha, pero no es una mancha en nuestra conciencia”, escribió en una columna para The Spectator. “El problema no es que en el pasado hayamos estado al mando, sino que ya no lo estamos”.

Johnson pidió disculpas en 2008 por una columna de 2002 titulada “Si Blair es tan bueno dirigiendo el Congo, dejad que se quede ahí” y en la que se refería a “negritos chovinistas”. Johnson afirmaba lo siguiente sobre la llegada de Tony Blair al país: “No hay duda de que los AK47 se callarán, que las barcas piratas detendrán sus ataques en busca de carne humana y que los guerrilleros tribales mostrarán sus amplias sonrisas de sandía [un estereotipo racista que afirma que los negros tienen debilidad por las sandías] al gran jefe blanco que aterriza en su gran pájaro financiado por el contribuyente británico”.

En la rueda de prensa de este martes, el equipo de prensa del ministro de Exteriores impidió a los periodistas gambianos preguntar sobre este asunto, afirmando de antemano que sus preguntas eran “demasiado agresivas” e “insultantes”.

Johnson afirmó que Reino Unido podría ayudar a Gambia en materia de educación, seguridad y a impulsar su “maravilloso sector turístico”. “Ha sido muy difícil tener una relación plena como la que nos hubiera gustado tener”, añadió Johnson, dado que el antiguo presidente, Yahya Jammeh, retiró a su país de la Commonwealth y expulsó a diplomáticos mientras estaba en el poder. Adama Barrow, el actual presidente del país, denunció que el exmandatario había saqueado el país antes de huir a Guinea Ecuatorial.

“Han existido dificultades entre el Gobierno de Reino Unido y el anterior régimen de Jammeh, el tramposo Jammeh”, bromeó Johnson. El ministro de Exteriores afirmó que ahora quería “desarrollar la relación en beneficio de ambas partes”.

“El ministro de Exteriores se reunió con periodistas gambianos después de su encuentro con el presidente Barrow y no se negó a contestar ninguna pregunta. Habló de su visita y de sus esperanzas en las relaciones entre Gambia y Reino Unido y aceptó dos preguntas de periodistas gambianos”, señaló una portavoz del Ministerio de Exteriores.

La libertad de prensa es un derecho nuevo en Gambia. Además de a los miembros de la oposición, Jammeh encerró a muchos periodistas cuyas informaciones no le gustaban.

A principios de la semana, el nuevo ministro de Interior de Gambia, Mai Ahmad Fatty, realizó una visita a la gran cárcel de Mile II, en Banjul, donde estaban encerrados muchos de los oponentes de Jammeh. Tras la visita se hicieron públicas imágenes de las celdas de hormigón: frías, húmedas, oscuras y sucias. Los hombres denunciaron palizas brutales y las mujeres contaron que habían sido separadas de sus bebés.

“No se puede llegar a comprender lo que es estar aquí”, indicó un prisionero. “Es infame, todo es terrible en este lugar. No tengo miedo de decirlo. Nunca te creerás que esto está pasando en nuestra Gambia, la Gambia en la que nacimos, la Gambia de nuestros abuelos”, añadió.

El ministro de Interior escuchó a un preso describiéndole las palizas que había recibido, posteriormente le pidió disculpas, a pesar de que lo ocurrido fue bajo la Administración de Jammeh. “Quiero decirte que no es legal que te hayan pegado de esa forma”, señaló Fatty. “Es inaceptable. Quiero pedirte disculpas. No podemos aceptar que esto vuelva a ocurrir”.

“El presidente nos ha asignado la responsabilidad de mantener la dignidad humana de los gambianos. Gambianos o no gambianos, los presos son seres humanos, así que deberían ser tratados dignamente. Gambia es parte de muchos convenios y protocolos internacionales que nos impiden llevar a cabo cualquier práctica inhumana y degradante con los prisioneros”, explicó.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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Publicado el
15 de febrero de 2017 - 19:43 h

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