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El complot del pastel de cerdo: los 'tories' novatos se movilizan para destituir a Boris Johnson

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, en el Parlamento.

Rowena Mason / Jessica Elgot / Aubrey Allegretti


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La posición de los diputados conservadores se endureció este martes por la noche contra su líder y primer ministro, Boris Johnson. Un grupo ya hablaba abiertamente de cómo destituir al primer ministro y de quién debería sucederle mientras Johnson daba una entrevista en la que afirmaba no haber mentido y que nadie le había avisado de que las fiestas de Downing Street no cumplían con las reglas sanitarias en vigor.

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Un grupo de diputados tories de diferentes alas del partido aseguran que se podrán sumar suficientes cartas –son necesarias 54 misivas de diputados tories– para desencadenar una disputa de liderazgo –una votación interna secreta para forzar su destitución– después de la publicación del informe Sue Gray sobre las acusaciones de infracciones de las normas del confinamiento, e incluso podría pasar antes, según información de este martes por la noche.

Johnson está tratando de apuntalar su apoyo en el grupo parlamentario después de que saliera a la luz que un grupo de una docena de diputados que llegaron al Parlamento tras las elecciones de 2019 –muchos de ellos, de circunscripciones donde la victoria conservadora no era común–, se habían reunido en la oficina de Alicia Kearns, diputada conservadora que también obtuvo su escaño en 2019, para discutir el futuro del primer ministro.

Después de la reunión –llamada “el complot del pastel de cerdo”, ya que la circunscripción de Kearns incluye Melton Mowbray, localidad conocida por su pastel de cerdo–, un diputado dijo que había unas 20 cartas, “algunas enviadas, otras en borrador”, de las 54 necesarias para desencadenar contra el primer ministro, que se reunió con parte del nuevo grupo este martes por la noche.

Mientras los diputados tramaban su destitución, Johnson salió el martes del aislamiento por un contacto con un positivo de COVID en su familia para defenderse de las afirmaciones de su antiguo asesor Dominic Cummings. Según Cummings, Johnson mintió al Parlamento al decir que creía que la fiesta en el jardín de Downing Street en mayo de 2020 era un evento de trabajo.

El primer ministro dijo que “nadie le advirtió” de que la fiesta convocada con la instrucción “trae tu propia bebida” del 20 de mayo de 2020 a la que asistió junto a 30-40 empleados iba en contra de las normas, y confirmó que había dado su versión de los hechos a Gray.

“No puedo creer que hayamos seguido adelante con un evento que, según la gente, iba en contra de las normas... nadie me advirtió de que iba en contra de las normas, soy categórico al respecto; lo habría recordado”, declaró Johnson a la cadena británica Sky News.

Sin embargo, Cummings asegura que dos funcionarios advirtieron al primer ministro de que no celebrara la fiesta. Se espera que el exasesor también sea entrevistado por la investigación de Gray, cuyo informe podría publicarse la semana que viene.

En su entrevista, Johnson se negó varias veces a descartar la posibilidad de dimitir y algunos diputados tories creen que podría aceptar dimitir en lugar de pasar por una votación de confianza del grupo parlamentario.

El primer ministro, que se enfrentó a la sesión de control este miércoles en el Parlamento, intentó cambiar la conversación nacional al anunciar el final de todas las restricciones en Inglaterra aprobadas contra ómicron, incluida la obligación de llevar mascarillas en el transporte público, las tiendas y las escuelas, a partir del 26 de enero. Ante las preguntas sobre las fiestas, Johnson pidió esperar a las conclusiones del informe independiente sobre el asunto.

En uno de los momentos más dramáticos de la sesión, el diputado tory David Davis acusó a Johnson de no asumir sus responsabilidades y dijo: “Has estado ahí sentado demasiado tiempo por mucho que hayas hecho cosas buenas. Por Dios, vete”. La frase es la misma que pronunció el diputado conservador Leo Amery para criticar al primer ministro Neville Chamberlain en 1940. Johnson dijo que no conocía la cita e insistió en que asume “la responsabilidad de todo lo que ha hecho este Gobierno y durante la pandemia”.

“Está en apuros”

Diputados tories dicen que sus colegas están cada vez más convencidos de que Johnson tiene muchas probabilidades de enfrentarse a una votación de destitución dentro de su propio partido, probablemente después de que se publique el informe Gray.

Un diputado dice: “El estado de ánimo ha cambiado drásticamente. Está en verdaderos apuros. Y no son solo los [diputados] elegidos en 2019 los que tienen miedo por sus escaños, también lo tienen los colegas veteranos más callados. A menos que el informe diga algo asombrosamente bueno, habrá un desafío”.

Otro diputado tory considera que la situación de Johnson “es terminal. Se ha pasado de una ira al rojo vivo a un sentido frío y calculador de '¿cómo hacemos esto?' Es una cuestión de cuándo, no de si se hace”.

“Las cartas vienen de la izquierda y de la derecha, de los que votaron por el Brexit y los que no, porque lo que poco a poco va calando en la gente es que no es una cuestión de política; esto es una mentalidad, un modus operandi y una cultura que hay que cambiar.”

Christian Wakeford, un diputado elegido en 2019, se convirtió este martes en el séptimo tory en revelar públicamente que había presentado una carta para celebrar la votación contra Johnson. Este miércoles, el diputado anunció que dejaba el Partido Conservador y se ha unido al Partido Laborista. Wakeford fue aplaudido por sus ahora colegas en la Cámara de los Comunes, donde se sentó detrás del líder laborista, Keir Starmer.

Aunque los diputados tories habían dicho que se estaban preparando otras cartas y que se guardaban como borradores de correos electrónicos, algunos rebeldes han instado a sus colegas a no presentarlas al Comité 1922 (el grupo parlamentario del Partido Conservador en la Cámara de los Comunes, cuyo líder tiene potestad para poner en marcha la votación) antes del informe de Gray porque Johnson podría ganar una votación celebrada demasiado pronto. Una vez que se activa el proceso de destitución, el grupo parlamentario vota y decide por la mayoría: serían necesarios 181 votos para destituir al primer ministro.

Un diputado tory insiste en que Johnson “no ganará una votación porque no hay ningún incentivo para apoyarle”. “Con Theresa [May], tenía a los que estaban asustados por lo que podía venir después. Él no tiene eso”, dice, y añade: “Es un desastre si se desencadena antes de que salga el informe, se celebrará inmediatamente y entonces la gente no querrá ser juez antes de que las pruebas estén terminadas”.

Posibles sucesores

Los conservadores han dicho que en el Parlamento se hablaba ya de posibles campañas de liderazgo, entre ellas la del canciller –ministro de Hacienda–, Rishi Sunak, que se cree que tiene la operación más avanzada, y la de Liz Truss, la ministra de Asuntos Exteriores, que está en Australia.

Otros nombres que se barajan son Sajid Javid, Nadhim Zahawi y Penny Mordaunt, mientras que también hay posibles candidatos de la derecha escéptica, como Mark Harper, Steve Baker y Esther McVey.

Jeremy Hunt, exministro de Sanidad y antiguo rival de Johnson por el liderazgo, concedió una entrevista a PoliticsHome en la que ha afirmado que su “ambición no se ha desvanecido por completo”, aunque ha asegurado que “haría falta mucho para persuadirme de poner mi sombrero en el ring”.

Sunak solo ha apoyado con matices al primer ministro, diciendo que creía en su explicación de los hechos. Pero cuando se le preguntó si el primer ministro debería dimitir si había mentido al Parlamento, Sunak respondió: “No voy a entrar en hipótesis, el código ministerial es claro en estos asuntos”. A continuación, abandonó la entrevista sin contestar cuando se le preguntó si Johnson contaba con su apoyo inequívoco.

Futuro

La reacción contra Johnson ha sido impulsada en parte por el enfado público que los diputados tories escucharon en sus circunscripciones durante este fin de semana. Uno de ellos ha dicho que sus seguidores se negaban a entregar folletos para las próximas elecciones locales porque estaban muy desmotivados. Muchos diputados también insinuaron en cartas a sus electores que el primer ministro podría no sobrevivir a su trabajo.

Charles Walker, antiguo vicepresidente del Comité 1922, ha escrito a un elector diciendo: “El primer ministro y el partido están gravemente dañados a los ojos del electorado. Queda por ver si esta situación es recuperable”.

Los diputados dicen que todavía no creen que Johnson sea lo suficientemente consciente del peligro que corre. Uno de ellos dice que los aliados del primer ministro, entre ellos Conor Burns y James Duddridge, le pidieron a Johnson el fin de semana que les ayudara con una operación de limpieza en su nombre, para tratar de reforzar el apoyo de los diputados. “No se lo tomó en serio hasta ese momento”, dice un diputado. “No ha habido ninguna ofensiva de encanto en su nombre. Los líderes del grupo parlamentario no han hecho nada”.

Traducción de Lara Lema

(Este artículo ha sido actualizado por elDiario.es para incluir la sesión de control de este miércoles).

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